Álex de la Croix.

Álex de la Croix. GTRES

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Álex de la Croix, 32 años, sobre su infancia: "Sufrí bullying indirecto. Te miran, te juzgan y te hacen sentir que no encajas"

La ya confirmada concursante 'Supervivientes 2026' tuvo una niñez marcada por la falta de referentes, las miradas y la sensación constante de no encajar.

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Destacada cineasta, actriz y activista queer/trans española, Álex de la Croix es uno de los primeros nombres confirmados para Supervivientes 2026.

Su fichaje para la nueva edición del reality pone el foco en una figura mediática cuya historia personal ha estado marcada por la búsqueda de identidad, la visibilidad y la reivindicación constante.

Nacida en Puerto Real en 1993, creció en el seno de una familia "muy humilde" con fuerte presencia femenina. Más adelante se trasladó a Sevilla, donde estudió Comunicación Audiovisual y comenzó a desarrollar su perfil creativo y activista.

Su salto a la popularidad llegó gracias a su papel de Karma en La que se avecina, definida como una "instagrammer omnisexual", personaje que la acercó al gran público.

Sin embargo, detrás de su proyección televisiva hay una historia personal marcada por vivencias complejas durante su infancia.

En una entrevista concedida a 20 Minutos, la artista fue contundente al recordar esa etapa: "Sinceramente crecer siendo trans es una mierda. Yo ahora me doy cuenta de lo mal que lo he pasado".

"Cuando vivía esos momentos no era consciente, sí tenía una visión de qué pasaba, pero no conocía otra realidad ni tenía referentes. Ahora me siento libre".

Alex de la Croix

Alex de la Croix

La cineasta reconoce que muchas veces se ha sentido fuera de lugar: "La gente te mira demasiado, más de lo normal por ser diversa. Siempre vas a estar en un lugar que no es el tuyo".

Sobre cómo vivió esa exposición social constante, también explicó: "No me reprimía, me daba igual todo. Tampoco sufrí bullying directo, no venían a mí como persona individual, era indirecto porque todos te miran, te juzgan, te cuestionan y te hacen sentir que no encajas".

Su identidad, según ha contado en distintas ocasiones, no fue una revelación repentina, sino un proceso largo: "No te levantas un día y dices: 'Soy trans'. Mi expresión de género pasó por muchas etapas, por dentro siempre me he sentido igual, pero por fuera he ido encontrando cómo me siento más cómoda".

En 2019 decidió poner nombre a su vivencia personal: "Soy una persona no binaria que no estoy de acuerdo con mi género, quiero cambiar mis pronombres a femenino y quiero hacer todo el trámite de identidad legal".

También se ha mostrado muy crítica con el sistema educativo en materia de diversidad: "No vale de nada que un día al año haya una charla de educación sexual, identidad de género y demás. Tiene que ser un trabajo diario".

"Ahora se habla mucho de adoctrinamiento a los niños, pero no hay mayor adoctrinamiento que no enseñar a tus hijos la diversidad o hacerles creer que tienen que ser heteros y tener hijos. Puede que tu hijo sea queer y le estés quitando información".

Y, desde su experiencia personal, lanza un mensaje claro a quienes atraviesan procesos similares: "Mi consejo es que haga lo que quiera. Que no se haga preguntas y que haga lo que le apetezca, siempre va a haber críticas".

Ahora, con su participación confirmada en el reality de supervivencia, su historia se sitúa en primer plano televisivo.

Pero más allá del espectáculo, su presencia en el programa también visibiliza un recorrido vital marcado por la autoafirmación y la defensa pública de la diversidad.