Juan del Val, en 'El Hormiguero'

Juan del Val, en 'El Hormiguero' Atresmedia

Corazón

Juan del Val, 55 años: "Crecí en una familia humilde de los 70, que no podía veranear. Mi madre estuvo en los momentos más complicados"

El escritor y colaborador de televisión habló sobre algunos de los aspectos de su adolescencia.

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Hoy es uno de los rostros más reconocibles de la televisión, un escritor superventas que acumula premios y la mitad de una de las parejas más estables y admiradas del panorama nacional junto a la presentadora Nuria Roca.

Sin embargo, detrás del traje a medida, la mirada desafiante y la sonrisa icónica de Juan del Val (55 años), se esconde una historia de resistencia y unos orígenes marcados por la austeridad, la calle y el asfalto madrileño.

Lejos de los focos, los photocalls y el glamur que ahora envuelven en su día a día, la infancia del polémico y siempre directo colaborador televisivo fue la de un niño más en la España de la Transición.

"Crecí en una familia humilde de los 70, que no tenía para vacaciones, que tenías que veranear en el pueblo y que solo tenías unas zapatillas, pero sin penurias ni hambre", ha confesado el autor.

Es el retrato de miles de hogares españoles de la época: pisos de clase trabajadora donde los lujos brillaban por su ausencia, los sueldos se estiraban hasta lo imposible y las vacaciones se pasaban en el barrio.

Mientras otros hacían las maletas rumbo a la costa, el pequeño Juan jugaba en las calles de un Madrid que aún olía a descampado.

Esa falta de privilegios económicos forjó el carácter rebelde, inquieto y profundamente contestario que sigue manteniendo.

Pero fue precisamente esa misma rebeldía la que le llevó a transitar caminos llenos de espinas durante su adolescencia y primera juventud.

Fue una etapa turbulenta, marcada por la incomprensión, el fracaso escolar, las expulsiones de los institutos y un desasosiego vital que a punto estuvo de costarle el futuro.

Y ahí, justo en el ojo del huracán, emergió la figura más importante e inquebrantable de su vida: su madre, Ángeles.

"Mi madre estuvo en los momentos más complicados", recuerda el tertuliano con una emoción palpable, dejando caer por un instante su coraza de polemista.

En una época en la que nadie daba un duro por aquel joven problemático que llegó a requerir ayuda psiquiátrica, ella fue su muro de contención. Ángeles no solo fue el sostén emocional de una familia que luchaba por salir adelante, sino la mano que nunca soltó cuando él mismo se daba por perdido.

La figura de su padre también fue determinante, tejiendo la otra mitad de su identidad. Un hombre de silencios y valores férreos, representante de una generación de padres a los que les costaba mostrar los afectos.

Aunque la relación con él no siempre fue un camino de rosas y abundaron los choques propios de dos fuertes temperamentos, de él heredó la ética innegociable del trabajo duro.

Hoy, a sus 55 años, Juan del Val mira por el retrovisor sin asomo de rencor y con una profunda gratitud.

Los orígenes de Juan del Val

Aquel niño que pasaba los agostos sofocantes en la capital es ahora un hombre que disfruta de los veranos en Menorca, arrasa en las librerías con cada nueva novela y saborea las mieles del éxito.

Pero no olvida de dónde viene. Sabe que cada línea que escribe y cada éxito que cosecha tienen su raíz en aquel piso humilde y, sobre todo, en la paciencia infinita de una madre que confió en él cuando ni él mismo lo hacía.