La cantante Luz Casal.

La cantante Luz Casal. David Morales

Corazón

Luz Casal, 67 años: "Fue una infancia muy dura porque crecí en el mismo hogar con 3 padres. No sé cómo mi madre tenía esa firmeza y aguante"

La cantante de Boimorto (La Coruña) se sinceró sobre los detalles más desconocidos de su niñez.

Más información: Fernando Torres, 42 años: "Mi madre cogía un autobús y un tren de 2 horas para llevarme a entrenar. Vivíamos en un piso de 80 metros".

Publicada

Detrás de esa voz inconfundible, rasgada y llena de sentimiento que ha puesto banda sonora a varias generaciones de españoles, se esconde una historia de supervivencia, lucha y mucho sacrificio.

Luz Casal (67 años) es, sin lugar a dudas, una de las artistas más queridas y respetadas de nuestro país. Sin embargo, el camino hacia el Olimpo de la música no fue, ni mucho menos, un camino de rosas.

Su infancia, marcada por la humildad, el desarraigo y una estructura familiar atípica para la época, forjó el carácter de hierro y la sensibilidad que hoy todos conocemos.

Nacida en la pequeña localidad coruñesa de Boimorto, Luz tuvo que hacer las maletas siendo apenas una niña. Su familia se trasladó a Avilés (Asturias) en busca de un futuro mejor, lejos de las carencias del campo gallego, un cambio que marcó profundamente sus primeros años de vida.

Pero lo que verdaderamente definió su niñez fue la compleja dinámica en la que creció, alejada de los cánones tradicionales. Sí, tuvo tres padres y de los tres se siente hija. Dos fueron biológicos (José y Matilde), y el otro, la pareja de su madre y mejor amigo de su padre (Máximo). Todos compartieron hogar durante su infancia.

En unas declaraciones íntimas y desgarradoras que han conmovido profundamente a sus seguidores, la intérprete de grandes himnos como Piensa en mí o No me importa nada se sinceró en una entrevista en EL ESPAÑOL, en 2025, sobre aquellos años de estrecheces.

"Fue una infancia muy dura porque crecí con tres padres", relata la artista, haciendo referencia a la complejidad de las figuras masculinas y familiares que, por circunstancias de la vida, asumieron distintos roles de autoridad durante su crianza.

Esta situación de inestabilidad emocional y económica, lejos de hundirla, la obligó a madurar antes de tiempo. "A veces me lamentaba por la vida que nos tocaba vivir, no era fácil. Veías a otros niños y sabías que tú no eras igual", confiesa.

En medio de ese torbellino de emociones y dificultades, emergió la figura más importante y fundamental de su vida: su madre, Matilde. Ella fue el pilar indiscutible, el faro que guio a la familia en los momentos de mayor oscuridad y precariedad.

"No sé cómo mi madre tenía esa firmeza, ese aguante, esa soltura y determinación de decir 'esto es lo que hay'", reconoce la cantante, deshaciéndose en elogios al recordar el sacrificio de la mujer que le dio la vida. Matilde no solo sacó adelante su hogar con recursos muy limitados, sino que también le inculcó a su hija unos valores inquebrantables.

"Mi madre trabajaba de sol a sol, se quitaba el pan de la boca para que no nos faltara. Nunca la vi rendirse ni quejarse de su suerte. Si hoy estoy subida en un escenario y he superado mis propias enfermedades, es porque ella me enseñó a no agachar la cabeza jamás", añade emocionada.

Los orígenes de Luz Casal

Para aquella niña que observaba el mundo con ojos asustados, la música se convirtió en su gran salvavidas. Antes de que los focos, los premios y los aplausos llenaran su vida, cantar era su particular vía de escape frente a la crudeza de su realidad cotidiana.

Esta mirada al paso nos permite entender mucho mejor la profundidad de sus canciones. Cada nota lleva impregnada la melancolía de aquella niña que tuvo que hacerse mayor de golpe. Una historia de pura superación que demuestra que las infancias más complejas pueden ser el gran motor del éxito. A sus 67 años, Luz Casal no olvida de dónde viene y es precisamente esa autenticidad la que nos sigue enamorando.