La playa donde veranea Isabel Jiménez

La playa donde veranea Isabel Jiménez

Corazón

La playa donde veranea Isabel Jiménez: 550 metros de costa, iglesia del siglo XVI y arena dorada y fina

La presentadora de Informativos Telecinco encuentra la paz en una pedanía de Níjar en pleno Cabo de Gata.

Más información: El refugio de Leo Harlem (63 años) es un pueblo de 850 habitantes: iglesia del siglo XVI y patrimonio minero.

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Cuando los focos del plató de Informativos Telecinco se apagan y el asfalto de Madrid empieza a derretirse, Isabel Jiménez tiene un destino grabado a fuego en su brújula vital.

No hace falta buscarla en exóticos resorts caribeños ni en masificadas islas baleares. La periodista almeriense es profeta en su tierra y, año tras año, encuentra su paz particular en un rincón paradisíaco del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Hablamos de Agua Amarga, una de las poblaciones con más encanto de la costa andaluza. Este pequeño núcleo urbano, perteneciente al municipio de Níjar, se ha convertido en el búnker emocional de la presentadora.

Un lugar donde el reloj parece detenerse y donde la cofundadora de la firma Slowlove -junto a Sara Carbonero- pone en práctica, precisamente, esa filosofía de vida a fuego lento.

El gran atractivo de este destino, y el escenario donde es habitual ver a la periodista disfrutando de su tiempo libre, es la playa de Agua Amarga.

Se trata de un arenal urbano que, sin embargo, logra mantener intacta su esencia natural, abrazado por acantilados rocosos y un pintoresco paisaje de casas blancas de herencia árabe.

Con exactamente 550 metros de costa y una anchura media de 30 metros, esta franja litoral destaca por su arena dorada y fina, una cualidad muy valorada en algunas zonas del parque natural donde suelen predominar las piedras.

Playa de Agua Amarga

Playa de Agua Amarga

Sus aguas, de un azul profundo y habitualmente tranquilas, son el bálsamo perfecto para resetear la mente tras meses de frenética actualidad informativa en la capital.

Pero el magnetismo del municipio no se limita únicamente a los baños de mar. El entorno de Níjar esconde tesoros patrimoniales que complementan a la perfección el turismo de sol y playa.

Más allá de las cristalinas aguas del Mediterráneo, el idilio de la almeriense con Níjar se nutre de un impresionante peso histórico.

El municipio presume de un casco antiguo laberíntico de innegable herencia árabe, cuya joya arquitectónica indiscutible es la iglesia de la Anunciación (también conocida como Santa María).

Vista de Agua Amarga.

Vista de Agua Amarga.

Este espectacular templo del siglo XVI se levanta orgulloso en la plaza principal como un testigo mudo de la historia de la comarca.

Construida en pleno estilo mudéjar sobre los restos de una antigua mezquita, la iglesia fue diseñada no solo como lugar de culto, sino también con robustos fines defensivos ante las constantes incursiones piratas de la época.

Su interior esconde un espectacular artesonado de madera que fascina a historiadores y turistas por igual. Perderse por sus aledaños y admirar los gruesos muros de este imponente edificio de hace cinco siglos es uno de los mayores contrastes para quien busca desconectar del frenético ritmo de la actualidad televisiva.

Y para rematar sus jornadas de retiro, Isabel Jiménez tiene unas coordenadas gastronómicas intocables. Tal y como ella misma desveló en sus exclusivas recomendaciones para la Guía Repsol, su restaurante de cabecera en este enclave es el Costamarga.

Agua Amarga desde las lomas del Ferrocarril

Agua Amarga desde las lomas del Ferrocarril

Lejos de conceptos pretenciosos, este establecimiento a pie de playa es un auténtico homenaje a la materia prima del sur.

Sentada en la terraza, con la brisa marina acariciando el rostro y unas vistas privilegiadas a su adorada bahía, la presentadora disfruta de los grandes tesoros del mar.

La recomendación de Isabel Jiménez

El Costamarga se ha ganado el aplauso de crítica y público gracias a sus memorables arroces caldosos, las frituras con un punto perfecto y un pescado fresco que pasa de la lonja al plato sin apenas intermediarios.

Agua Amarga es, en esencia, la definición exacta de un refugio. Un enclave de calles encaladas salpicadas por buganvillas, con un patrimonio del siglo XVI que sobrevive al paso de los años y un paraíso de arena fina que ejerce como el mejor bálsamo emocional.

El escondite donde una de las caras más conocidas de la televisión recupera el aliento y la intimidad.