Vista del municipio de Nuevo Baztán.

Vista del municipio de Nuevo Baztán. EFE

Corazón

El pueblo perfecto para recorrer a pie y comer el mejor dulce: palacio del siglo XVIII y Conjunto Histórico-Artístico

Este lugar fue creado completamente desde cero y nació sobre plano, a diferencia de otros pueblos que evolucionan a lo largo de los siglos.

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El lugar que descubriremos hoy está organizado y marcado por su paisaje y silencio. Sus calles trazadas con precisión, plazas amplias y fachadas de piedra crean una sensación extraña y fascinante, como si el lugar hubiera sido imaginado antes de existir.

Todo transmite equilibrio, tanto su arquitectura como la luz y la calma que invaden sus espacios. Aquí la historia no surge con el paso de los años, sino de una idea, de un proyecto que buscó convertir cada rincón en un modelo de ciudad ilustrada.

Así se descubre Nuevo Baztán, un enclave singular donde urbanismo, patrimonio y serenidad conviven en la Comunidad de Madrid.

Nuevo Baztán

Nuevo Baztán

Situado a 50 kilómetros de la capital, este municipio no nació como un pueblo cualquiera, sino como un proyecto pensado al milímetro a comienzos del siglo XVIII. Fue impulsado por Juan de Goyeneche, periodista y financiero español, y diseñado por José de Churriguera.

El resultado fue un casco histórico compacto, elegante y muy fácil de recorrer a pie. Sus plazas, calles rectas y edificios alineados cuentan la historia de una villa creada para alojar trabajadores, oficios y servicios.

El objetivo de Goyeneche era impulsar la fabricación de productos en España y reducir la dependencia exterior. Para ello, levantó una población nueva, con industrias y viviendas, en una zona estratégicamente situada al sureste de Madrid.

El proyecto no solo fue económico, sino también urbano y social ya que se organizó la vida del lugar en torno al trabajo, la residencia y los espacios comunes.

Esto explica por qué el pueblo tiene un aire tan distinto a otros. No creció poco a poco durante siglos, sino que se diseñó de una sola vez, con un trazado regular y ordenado.

Su gran núcleo monumental

Su corazón es el Palacio de Goyeneche, del siglo XVIII, que domina el conjunto. Junto a él, se alza la iglesia de San Francisco Javier. Ambos edificios dan sentido al resto de plazas y calles, que actúan como prolongación del proyecto original.

Muy cerca de estos edificios arquitectónicos se encuentra el Centro de Interpretación, instalado en la antigua bodega del complejo industrial. Allí se explica la figura de Goyeneche y el papel de Churriguera. Una visita imprescindible para entender por qué este lugar se considera un casco único en la historia urbana madrileña.

Hoy está reconocido como Conjunto Histórico-Artístico y sigue siendo uno de los ejemplos más singulares de la planificación barroca en España.

Uno de sus mayores atractivos es que el recorrido se hace a pie y sin complicaciones. La Plaza Mayor, la Plaza de la Iglesia, la de las Fiestas y la del Secreto forman un itinerario muy cómodo para una mañana o tarde. A eso se le suman la Fuente de los Tritones o la bodega.

La visita gana mucho si se complementa con comida tradicional. Lo más típico son los platos de cuchara, cocidos, asados y carnes. También es buen sitio para probar dulces y productos locales.

El dulce que más destaca es el répalo, un postre tradicional basado en una receta humilde y muy local, elaborado con vino y canela.