Arturo Pérez-Reverte, periodista, 74 años

Arturo Pérez-Reverte, periodista, 74 años

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Arturo Pérez-Reverte, 74 años: "Me levanto cada día a las 8 de la mañana, hago ejercicio en el jardín y trabajo hasta las 3 de la tarde"

El veterano periodista explica cuáles son sus hábitos diarios para mantenerse joven a su edad.

Más información: Iker Casillas: "Mi infancia fue austera. Mi padre era guardia civil y mi madre ama de casa. Vivíamos en un piso de 60 m2".

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Arturo Pérez-Reverte (74 años) vive con un horario muy similar al de muchos españoles... pero dedicados a la literatura: madruga, escribe muchas horas seguidas y apenas se permite distracciones, una disciplina que él mismo define casi como "oficio de taller".

Su rutina, contada por él en distintas entrevistas, desmonta el tópico del escritor bohemio y dibuja el día a día de un trabajador de la palabra que ficha cada mañana frente al teclado.

"Si no estoy de viaje, me levanto cada día a las ocho de la mañana, hago ejercicio en el jardín y después una ducha. Trabajo hasta las tres de la tarde, más o menos", resume el propio Pérez-Reverte sobre su horario base.

Es un esquema que repite desde hace años. Escritura por la mañana, lectura y correcciones por la tarde.

"Trabajo cada día que estoy en casa, laborables o festivos, menos los jueves, que voy a la RAE", recalca, dejando claro que no hay fin de semana que valga cuando está en su refugio de la sierra.

En otra conversación insiste en que la clave no es levantarse a las cinco, sino tener un horario que se cumple sí o sí.

A sus 74 años se sigue describiendo como "un hombre muy disciplinado que siempre cumple sus rutinas diarias", algo que reivindica como parte esencial de su éxito profesional.

Lejos de la imagen romántica del escritor con portátil en cualquier café, Pérez-Reverte solo escribe en casa, en un sótano convertido en taller literario.

En Zenda explican que tiene "tres escritorios en el sótano donde construye sus ficciones: uno para crear, otro para revisar y el tercero reservado para otros materiales del universo de sus novelas".

El propio escritor lo resume con una frase muy clara: "Como vivo en la sierra, a cuarenta kilómetros de Madrid, nadie me incomoda".

Ese aislamiento no es casual: "Cuando estoy harto, me voy a navegar, cargo las pilas y vuelvo a trabajar", cuenta, dejando ver que incluso sus escapadas sirven para regresar con más combustible creativo.

A diferencia de otros autores, ha repetido que nunca escribe viajando ni navegando; fuera de casa solo lee o corrige.

Pérez-Reverte se toma la escritura como un trabajo a jornada casi completa. "Escribo cinco o seis horas cada día", ha dicho, aunque la cuenta se alarga si se suman las horas de lectura y corrección de la tarde.

En la larga entrevista que concedió a Hislibris lo detalla todavía más: "Raro es el día de trabajo que hago menos de página y media, y raro es el que sobrepaso las cuatro. Por ahí anda la media".

Su método está muy medido. Por la mañana genera texto nuevo, por la tarde revisa lo que ha escrito, lo pule y lo deja listo para el día siguiente.

En un vídeo donde se recrea su rutina, se explica que hace una pequeña pausa a media mañana, de unos 15-20 minutos, y que vuelve al escritorio hasta las dos o dos y media.

Él mismo lo cuenta con humor seco: "A veces me sale medio folio, uno, dos. Igual me levanto un momento a tomar un café, pero nada más".

Más que inspiración, el de Cartagena habla de normas: "Soy mi propio jefe y yo decido el ritmo, procurando siempre que sea eficaz".

Arturo Pérez-Reverte es un escritor que vive en modo rutina con horario fijo, pero siempre listo para largar amarras... solo para regresar después al mismo escritorio y seguir escribiendo.