La playa de Cala del Moral en el Rincón de la Victoria (Málaga) iStock
El pueblo ideal para comer sardinas en espeto y recorrer a pie: una villa romana del siglo III d.C con 9 km de playa
El Rincón de la Victoria combina historia romana, túneles junto al mar y algunos de los mejores espetos de Málaga en un paseo infinito.
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Hay lugares donde el verano sabe diferente. A sal, a leña de olivo y a sardinas recién hechas mirando al mar.
Y luego está Rincón de la Victoria, un rincón de la Costa del Sol que ha conseguido unir pasado romano, playas interminables y gastronomía popular en un mismo paisaje. Porque aquí no solo se viene a tomar el sol: se viene a vivir despacio.
Con casi nueve kilómetros de litoral que enlazan La Cala del Moral, el propio Rincón y Torre de Benagalbón, este municipio malagueño se ha convertido en uno de esos destinos perfectos para olvidarse del coche y recorrerlo todo a pie.
El Paseo Marítimo Virgen del Carmen conecta prácticamente toda la costa con un trazado amplio, llano y siempre acompañado por el Mediterráneo. A un lado, las playas; al otro, chiringuitos donde el humo de los espetos marca el ritmo del día.
Porque si algo define al Rincón de la Victoria es el ritual de la sardina. Aquí el espeto no es solo comida, es tradición.
La playa de Cala del Moral en el Rincón de la Victoria (Málaga) iStock
Las sardinas se ensartan cuidadosamente en cañas de cañaveral -siempre por el lomo y bajo la espina- y se cocinan lentamente sobre brasas de leña de olivo. Los vecinos aseguran que los mejores meses para degustarlas son aquellos sin "r": mayo, junio, julio y agosto, cuando el pescado alcanza su punto más graso y sabroso.
Aunque el municipio presume cada año de su popular Fiesta del Boquerón Victoriano, el auténtico rey del verano sigue siendo el espeto frente al mar.
Sin embargo, este destino guarda mucho más que buena gastronomía. Bajo su aparente tranquilidad costera se esconde una historia que se remonta al Imperio romano.
La gran prueba es la Villa Romana de Torre de Benagalbón, descubierta en los años 80 durante unas obras y considerada uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la zona.
Datada entre los siglos III y IV d.C., esta residencia demuestra que hace más de 1.700 años las élites romanas ya elegían este rincón del mar de Alborán como lugar de descanso.
Sus mosaicos policromados, especialmente el de Júpiter disfrazado de sátiro para seducir a Antíope, reflejan el lujo de una villa vinculada además a la producción del famoso garum, la salsa de pescado fermentado que triunfaba en Roma.
La playa de Cala del Moral en el Rincón de la Victoria (Málaga) iStock
Las termas privadas terminan de dibujar una especie de "resort" antiguo frente al Mediterráneo.
La experiencia del paseo alcanza uno de sus puntos más espectaculares en los Túneles de El Cantal, antiguos pasos ferroviarios del conocido como "Tren de la Cochinilla".
Excavados sobre los acantilados y abiertos hoy a peatones y ciclistas, ofrecen algunas de las mejores panorámicas de la costa malagueña.
Y aún queda un último tesoro: la Cueva del Tesoro, una de las pocas cuevas de origen marino visitables en el mundo.
En su interior conviven leyendas sobre tesoros almorávides y pinturas rupestres que demuestran que este enclave lleva miles de años seduciendo a quienes buscan calidad de vida junto al mar.
Quizá por eso el Rincón de la Victoria mantiene intacto su encanto. Porque, aunque cambien los siglos, el lujo sigue siendo el mismo: caminar junto al Mediterráneo y terminar el día con un espeto recién salido de las brasas.