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El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: castillo del siglo VIII con un yacimiento romano y Conjunto Histórico

Este lugar cuenta con una red de fortificaciones que van articulando todo el paisaje urbano.

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El río atraviesa la ciudad mientras que las colinas que la rodean se llenan de torres, murallas y antiguos caminos que aún conservan la huella de distintas culturas.

Las calles ascienden y descienden entre iglesias, plazas y fachadas que reflejan el carácter mudéjar de la ciudad

En Calatayud, el pasado islámico, cristiano y medieval sigue formando parte del presente, dando lugar a una ciudad llena de matices, autenticidad y belleza discreta que se descubre poco a poco.

Vista aérea de los restos del Castillo de Ayub con muros de fortificación en Calatayud, España

Vista aérea de los restos del Castillo de Ayub con muros de fortificación en Calatayud, España iStock

Ubicada en Zaragoza, es una de esas ciudades que no se entienden de un solo vistazo, sino a través de capas de historia superpuestas.

Su nombre procede del árabe y hace referencia al castillo de Ayub, ligado a la fundación islámica del enclave. La ciudad nació como asentamiento defensivo tras la ocupación musulmana y muy pronto se transformó en una fortaleza de gran importancia.

La ciudad tuvo también una larga continuidad en época medieval tras la conquista cristiana. Esta transición dejó huella en su arquitectura y trazado urbano.

Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1967. Este reconocimiento no solo protege monumentos concretos, sino también el valor global del conjunto urbano, con sus calles, plazas y edificios civiles y religiosos.

Uno de los mayores atractivos del casco antiguo es esa combinación entre grandes monumentos y detalles más cotidianos.

Su rasgo más singular es su conjunto fortificado islámico, datado de los años 862 y 863. Este sistema defensivo incluyó varios castillos y torres conectadas por murallas adaptadas al terreno.

Entre sus elementos principales destacan el Castillo de Doña Martina, el Castillo Mayor de Ayub o el de la Peña, entre otros.

Este conjunto defensivo es especialmente valioso porque no se trata de un único castillo aislado, sino de una red de fortificaciones que articulaban el paisaje urbano.

Patrimonio por la UNESCO

Si hay un elemento que define la imagen monumental de Calatayud, ese es su patrimonio mudéjar, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. La Colegiata de Santa María la Mayor destaca como su gran referencia, especialmente por su torre, ábside y claustro.

También son muy notables la iglesia de San Andrés, la iglesia o la torre de San Pedro de los Francos.

Tu visita a Calatayud puede comenzar por Plaza de España, que funciona como punto de referencia del casco urbano y concentra buena parte de la vida local. Desde ahí merece la pena acercarse a la Colegiata de Santa María la Mayor. Después puedes seguir el recorrido por las tres iglesias.

También resulta muy recomendable pasear por la morería y la judería, donde aún se percibe el trazado de calles estrechas.

Yacimiento de Bilbilis.

Yacimiento de Bilbilis.

Fuera del núcleo urbano, el yacimiento romano de Bílbilis es imprescindible para completar la visita, porque conecta Calatayud con su pasado clásico.

Antes de la ciudad medieval, los romanos ya se habían fijado en este lugar por su posición estratégica. Cerca del casco urbano se conservan los restos de una ciudad romana muy importante que hoy puede visitarse como yacimiento arqueológico.

Calatayud resume en un solo lugar muchas de las claves de la historia de Aragón. Visitarla es recorrer siglos de memoria en unas pocas calles.