Getaria
El municipio ideal para comer el mejor marisco: no está en Galicia, Conjunto Histórico-Artístico y 2.900 habitantes
En este lugar nació y creció Cristóbal Balenciaga, uno de los diseñadores de alta costura más reconocidos.
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El lugar al que nos transportaremos hoy se encuentra entre mar y montaña, donde las casas se asoman al Cantábrico y los viñedos trepan por las laderas verdes que rodean el pueblo. La brisa salada y el sonido de las olas acompañan cada paso, envolviendo el ambiente en una calma luminosa.
Las calles estrechas conservan la esencia marinera entre fachadas de piedra, balcones y pequeños rincones donde el tiempo parece transcurrir con otra cadencia. Todo invita a detenerse, mirar el horizonte y dejarse llevar por la sencillez elegante de la costa vasca.
Así es Getaria, un enclave donde tradición marinera, paisaje y gastronomía se funden en una de las estampas más auténticas y evocadoras del Cantábrico.
Este pintoresco pueblo costero con 2.900 habitantes y situado en la provincia de Gipuzkoa (País Vasco), ha sido desde sus inicios un enclave de pescadores y navegantes, entre ellos Juan Sebastián El Cano, natural de la localidad y primer hombre en dar la vuelta al mundo.
Declarado como Conjunto Histórico-Artístico, el núcleo de la villa conserva trazas de su pasado medieval amurallado, aunque la mayoría de sus murallas y torres han desaparecido.
El plano es rectangular, organizado en cuatro calles paralelas principales atravesadas por cantones transversales que conforman manzanas pequeñas y compactas.
Aunque los muros de defensa ya apenas se ven, aún quedan vestigios y estructuras que recuerdan la antigua fortificación, como el famoso pasadizo de Kataprona, que atraviesa el subsuelo de la Iglesia de San Salvador y une la Calle Mayor con el puerto.
Esta iglesia, de estilo gótico y con un carácter marcado defensivo, se erigió sobre un templo anterior y está hoy catalogada como Bien de Interés Cultural. Junto a ella se conservan varias casas-torre de piedra, restos de la nobleza y el comercio marinero que florecieron en la villa durante siglos.
Tu recorrido por Getaria puede comenzar por el malecón y el puerto, donde las barcas de pesca descansan junto a los asadores de parrilla, auténticos iconos de la gastronomía local. Desde allí, una breve escalinata conduce al paseo del Monte San Antón, conocida popularmente como el "Ratón de Getaria", desde el que se domina la bahía y el contorno de la villa.
Al bajar de nuevo, el itinerario se adentra en el casco antiguo. Su Calle Mayor es la arteria principal, con casas encaladas, balcones de hierro y escaparates de pintxos. Sigue por la Katrapona y termina en la iglesia de San Salvador.
Fuera del casco, el museo Cristóbal Balenciaga es hoy uno de los grandes atractivos del pueblo. Ubicado en un edificio moderno pero integrado en el paisaje, acoge una colección de vestidos, diseños y documentos que muestran la evolución del creador getariego.
Degusta su gastronomía
La gastronomía de Getaria está íntimamente ligada al mar. Sus asadores de pescado a la parrilla son una referencia de la costa guipuzcoana, que se acompaña con txakolí, un vino blanco ligeramente burbujeante con Denominación de Origen.
Su marisco es una de las piezas fundamentales. En bares y restaurantes de Getaria es muy frecuente ver en la carta txangurro o centollo, bogavante y cigalas o percebes, el oro de los pescadores.
Además de estos clásicos, aparecen también otros mariscos de ría y roca, como navajas, mejillones o almejas. En Getaria se cocinan de forma sencilla; al vapor, hervido o braseado, con el fin de resaltar la frescura y el sabor del mar cántabro.