El municipio donde desconecta Pedro Piqueras
El municipio donde veranea Pedro Piqueras: 24.000 habitantes, Conjunto Histórico-Artístico y calles empedradas
Lejos de los platós, el mítico rostro de Informativos Telecinco ha encontrado su retiro soñado en la 'Cúpula del Mediterráneo'.
Más información: El refugio de Ramón García: pueblo medieval de 10.000 habitantes, Conjunto Histórico e iglesia gótica del siglo XIII.
Tras décadas siendo el rostro de las noticias en España, el mítico presentador ha encontrado en la Costa Blanca su particular paraíso terrenal.
Un refugio de fachadas blancas, espíritu bohemio y vistas al Mediterráneo que le ha robado el corazón.
Durante años, su día a día estuvo marcado por la tensión del directo, las exclusivas y los sucesos de última hora. Pedro Piqueras, uno de los periodistas más queridos y respetados de la televisión, dejó atrás los platós de Telecinco para abrazar una vida mucho más sosegada tras su jubilación.
Y para ello, ha elegido un rincón de la costa alicantina que parece sacado de una postal costumbrista.
Hablamos de Altea, la joya indiscutible de la Marina Baixa. Este municipio, que roza los 24.000 habitantes, se ha convertido en el santuario personal del excomunicador manchego.
Lejos del bullicio del asfalto madrileño o del turismo de masas de otras localidades vecinas, aquí se respira un ritmo radicalmente distinto. Un slow life en toda regla que Piqueras exprime al máximo en cada una de sus escapadas.
No es casualidad que el presentador se haya enamorado perdidamente de este enclave. El casco antiguo de Altea, coronado por las inconfundibles cúpulas azules de la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo (conocida popularmente como la cúpula del Mediterráneo) es una joya patrimonial.
Altea
Sus calles empedradas, empinadas y laberínticas, flanqueadas por impolutas casas blancas, son una invitación directa a perderse sin mirar el reloj ni el teléfono móvil.
Entre buganvillas que trepan por las paredes encaladas, el periodista disfruta de largos paseos alejados del foco mediático. Es en ese laberinto declarado Conjunto Histórico-Artístico donde Piqueras encuentra la paz, recorriendo las callejuelas repletas de talleres de artesanía, galerías de arte y miradores que cortan la respiración.
Quienes conocen de cerca a Pedro Piqueras saben de su profunda pasión por la música y su destreza frente al piano.
Altea, conocida históricamente como refugio de pintores, cantantes, músicos y escritores de toda Europa, ofrece el ecosistema perfecto para esa faceta suya más íntima, cultural y bohemia. Se mimetiza con un entorno que valora el arte por encima del ruido.
Altea y Alfas del Pi Albir vista panorámica de la Costa Blanca en Alicante
A esto se suma el encanto salvaje de sus playas de cantos rodados, que imponen una tranquilidad inusual en el litoral levantino.
La Olla de Altea o la playa de la Roda son los escenarios donde el manchego suele desconectar frente al mar, disfrutando de la potente gastronomía local basada en buenos arroces y pescado fresco.
Altea ya no es solo un destino de verano para Pedro Piqueras; es su balcón al mar. El lugar exacto donde el hombre que nos contó la dura realidad del mundo cada noche a las nueve, ahora prefiere escuchar el romper de las olas y el silencio de la piedra.
Un retiro dorado que, tras toda una vida en la trinchera informativa, se ha ganado a pulso.