Catedral de Porreres, Mallorca, España

Catedral de Porreres, Mallorca, España iStock

Corazón

La localidad más bonita para descubrir: tesoro oculto en Mallorca con molinos de viento, cuadros de Dalí e inmensos viñedos

Este lugar produce unos albaricoques exquisitos que, mucho más que una fruta, son el verdadero emblema de la ciudad.

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Cerca del centro de Mallorca, lejos de la exuberancia costera de Magaluf o de la sofisticación de Puerto Portals, hay un pueblo que se empeña en contar una versión distinta de la isla: silenciosa, rural y profundamente arraigada.

Porreres es uno de esos lugares donde todo parece medido; el ritmo, la arquitectura e incluso el olor de la tierra entre los almendros y las viñas.

Fundado en el siglo XIII, el pueblo ha sido durante siglos un espejo de la agricultura y la devoción mallorquina, hasta convertirse hoy en un destino ideal para quien quiere descubrir el interior real de la isla.

Encantadora foto de la calle en Porreres, España

Encantadora foto de la calle en Porreres, España iStock

El nombre del pueblo viene de la palabra latina "porrum", que significa puerro. Esto indica una presencia muy temprana de cultivos de hortalizas en estas tierras. Durante siglos, la vida de este lugar se ordenó alrededor de la tierra, el vino y la fe.

Caminar por su centro histórico es como atravesar un paisaje de carta de postal en miniatura. Calles empedradas, muros de piedra tostada, portones de madera y palmeras esparcidas entre terrazas tranquilas.

Su corazón se encuentra en la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, una construcción de grandes dimensiones con fachada imponente que se comenzó en 1666 y no se terminó hasta 1714.

Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, Porreres, Mallorca

Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, Porreres, Mallorca Wikimedia Commons

Además de la parroquia, el casco conserva el Oratorio de San Felip Nevi y una red de calles laberínticas que respiran aires de siglos pasados.

Lo que llama realmente la atención es su paisaje de molinos de viento que se levanta alrededor del pueblo. En el término municipal hay 36 torres-molino que indican la importancia de la molienda de grano en estas tierras.

Uno de estos molinos aloja el Consejo regulador de la Denominación de Origen de vinos de la Plana del Llevant, subrayando que el vino es el hilo conductor de Porreres.

Molino de Porreres

Molino de Porreres Consell de Mallorca

Un detalle casi oculto en este lugar es que tiene un Museo de Arte Contemporáneo que alberga varias obras de arte moderno, incluyendo obras de Salvador Dalí.

Un elemento que habla perfectamente de Porreres, aparte de sus palmeras y su arte, es su gastronomía. El municipio se reconoce como pueblo de vino y de aceite y sus cuatro bodegas son una visita obligatoria.

Pasear entre los viñedos con la tierra ocre y el cielo amplio de fondo y después degustar vinos de crianza en una bodega que conserva tinajas antiguas es una de las formas más directas de entender el alma de este rincón de Mallorca.

Albaricoques

Albaricoques Imagen: Unplash

En Porreres también son muy dulces. Este sabor está marcado por los albaricoques y sus derivados. El municipio produce una gran parte de los orejones de Mallorca y cuentan con una feria anual dedicada al albaricoque donde se exhiben mermeladas, pastelerías, zumos...

Con todo esto, Porreres no es un lugar para estar en el top 10 de Instagram, pero sí un ejemplo de raíces donde la agricultura sigue siendo el motor.