Puente en San Martín del Castañar

Puente en San Martín del Castañar L. Falcão

Corazón

El pueblo medieval ideal para una escapada: 233 habitantes y un castillo del siglo XV convertido en cementerio

Este lugar cuenta también con una plaza de toros situada en el antiguo patio de armas de la fortificación.

Más información: El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: 500 habitantes, Conjunto Histórico-Artístico y un castillo del siglo X

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Existen lugares a lo largo de nuestro país que aún permanecen en la sombra, grandes desconocidos que, sin embargo, guardan una belleza casi de cuento. A veces, son los cineastas quienes saben mirar donde nadie más ve, descubriendo rincones capaces de transmitir su más pura esencia.

Es el ejemplo de este pueblo de película. Calles estrechas y empedradas, balcones serranos y un entorno natural privilegiado. Aquí el pasado y lo natural se mezclan en un escenario pequeño, casi secreto y muy cuidado.

Ese lugar es San Martín del Castañar, un rincón donde la historia y el entorno natural conviven en armonía, creando una atmósfera que invita a recorrerlo sin prisa.

Situado en la provincia de Salamanca en la Sierra de Francia, este lugar destaca por su arquitectura tradicional serrana y su paraje natural privilegiado.

Se alza sobre una colina, como si fuera un pequeño mirador natural, rodeado por dos arroyos pequeños que bajan por sus laderas. Además, apenas ocupa los 16 km² ni supera los 300 habitantes, lo que refuerza su carácter de pueblo de montaña tranquilo.

Aunque el territorio estuvo poblado desde la época romana, su fisonomía actual se configuró en la Edad Media. Es precisamente ese carácter medieval el que impregna cada rincón de su casco urbano, una riqueza histórica que le valió la declaración de Conjunto Histórico- Artístico en el año 1982.

Sus calles empedradas, casas de piedra con vigas de madera y balcones casi pegados entre sí, faroles de hierro forjado y numerosas jardineras con vocablos de la sierra hacen que pasear por él parezca un viaje a otra época.

En sus monumentos destacados hay que mencionar su iglesia parroquial de San Martín de Tours; un edificio de varios estilos y del siglo XIII que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1981.

También la Plaza Mayor, el corazón del pueblo. Un espacio abierto de piedra y adoquines donde confluyen las calles empedradas y se junta la vida cotidiana con el turismo. En el centro, destaca un gran pilón monumental.

Y el Portalón o actual Ayuntamiento, que combina representación institucional con el peso de la tradición local.

Aunque sin duda, su joya de la corona es su castillo. Esta fortaleza-palacio del siglo XV es hoy uno de los puntos más evocadores del pueblo.

Aunque hoy se encuentre en ruinas parciales, sus orígenes estuvieron ligados como castillo palaciego, vinculado al conde de Miranda del Castañar. Fue mandado levantar para que viviera allí su hija con un noble de San Martín, y a partir de esa fecha el pueblo pasó a llamarse San Martín del Castañar.

Más tarde se usó como prisión y cayó en desuso, hasta que, en 1834, se instaló dentro de sus murallas el cementerio municipal.

En la actualidad, solo se conserva la torre del homenaje y parte de los muros, que protegen el camposanto. La fortificación se ha restaurado en parte y se ha dotado de un mirador desde el que se ve el pueblo y buena parte de la sierra.

Sumado a esto, a los pies del castillo se encuentra una plaza de toros de forma irregular que es considerada una de las más antiguas de España. Datada en el siglo XVIII, fue construida sobre el antiguo patio de armas del castillo.

Todo ello se integra en un entorno privilegiado: el pueblo está rodeado de bosques, ríos y senderos que invitan a recorrer la Sierra de Francia a través de rutas y paseos tranquilos. Un lugar donde la naturaleza marca el ritmo y donde desconectar deja de ser un propósito para convertirse en una realidad.