La ciudad romana perfecta para recorrer a pie

La ciudad romana perfecta para recorrer a pie

Corazón

La ciudad romana perfecta para recorrer a pie: no está en Italia, es del siglo I a. C. y aún no es Patrimonio de la Humanidad

Conocida como la 'Pompeya de Oriente', esta vibrante urbe de 50.000 habitantes ofrece un viaje en el tiempo a través de sus calzadas intactas.

Más información: La desconocida ciudad romana del año 100 d. C. y Patrimonio de la Humanidad.

Publicada

Imagina caminar por una impresionante calzada empedrada donde todavía se aprecian con asombrosa claridad las marcas dejadas por las ruedas de los carros hace más de dos mil años.

Este escenario de película no se encuentra en la península itálica ni en el corazón de Grecia, sino a escasos kilómetros de Ammán, en el norte de Jordania.

Hablamos de Gerasa (la actual Jerash), un espectacular municipio que custodia uno de los yacimientos romanos mejor conservados y más fascinantes de todo el planeta.

Conocida históricamente como una de las ilustres urbes de la Decápolis romana, Gerasa ofrece al viajero una experiencia inmersiva sin igual. Su milenario diseño urbanístico es un auténtico regalo para los amantes de las caminatas sosegadas.

A diferencia de otros vastos enclaves históricos donde las grandes distancias exigen recurrir al transporte, esta antigua ciudad está trazada a escala humana.

Esto la convierte en el destino ideal para ser explorado paso a paso, perdiéndose tranquilamente entre sus plazas y columnas centenarias.

Curiosamente, y a pesar de su innegable monumentalidad y belleza, Gerasa aún no ostenta el codiciado título de Patrimonio de la Humanidad.

Gerasa

Gerasa

Este sorprendente dato, que suele extrañar a los miles de visitantes que recorren sus calles, tiene una explicación que entrelaza las prácticas del pasado con el desarrollo del presente.

Durante décadas, algunas de las técnicas de reconstrucción empleadas en sus ruinas no cumplieron los estrictos estándares de autenticidad de la UNESCO, llegándose a recubrir piezas arquitectónicas sin respetar con exactitud científica su posición original.

A este bache técnico se suma la enorme presión urbanística contemporánea. La vibrante ciudad moderna de Jerash, que hoy en día supera los 50.000 habitantes, ha crecido de forma incontrolada, llegando a construirse literalmente sobre la mitad oriental del antiguo asentamiento milenario.

Esta inevitable fricción entre el frenético desarrollo urbano actual y la preservación arqueológica ha dificultado enormemente la aprobación del expediente, manteniendo a esta incalculable joya en la lista indicativa a la espera de un plan de gestión más riguroso.

Gerasa

Gerasa

Sin embargo, este capricho burocrático no le resta ni un ápice de magia a la vista. El verdadero viaje en el tiempo comienza al cruzar el imponente Arco de Adriano, un monumental pórtico levantado para conmemorar la visita del emperador en el año 129 d. C.

A partir de ahí, el inteligente trazado de la urbe te guía de forma natural hacia su rincón más espectacular, la Plaza Oval, un inmenso foro asimétrico rodeado por una majestuosa e interminable columna jónica.

Caminar por su emblemático Cardo Maximus es sentir el pulso de lo que antaño fue un próspero y bullicioso centro neurálgico.

Esta avenida principal, flanqueada por cientos de columnas estriadas originales, funciona como la columna vertebral de Gerasa.

A lo largo de casi un kilómetro de longitud, el paseante puede ir descubriendo los restos de antiguas tiendas comerciales, monumentales fuentes públicas e intrincados mosaicos bizantinos que narran sin necesidad de palabras el riquísimo mestizaje cultural de Oriente Próximo.

Por si fuera poco, en sus imponentes Teatros del Norte y del Sur, que todavía hoy presumen de una acústica absolutamente envidiable, parece resonar el eco de los grandes espectáculos de la antigüedad.

Cardo Maximus en la ciudad romana de Gerasa, Jerash, Jordania

Cardo Maximus en la ciudad romana de Gerasa, Jerash, Jordania

Sentarse en sus gradas de piedra caliza y observar a lo lejos la grandiosidad del Templo de Artemisa, diosa protectora de la ciudad, justifica por sí solo el viaje a Jordania.

En definitiva, Gerasa se alza por méritos propios como un destino imprescindible para quienes buscan recorrer la historia a pie.

Es un rincón único en el mundo donde el pasado imperial no está encerrado de forma hermética en las vitrinas de un museo, sino al aire libre, esperando pacientemente a que un nuevo viajero deje sus huellas sobre las mismas piedras que un día pisaron emperadores, mercaderes y gladiadores.