Santiago Segura, 60 años

Santiago Segura, 60 años

Corazón

Santiago Segura, sobre su madre: "Tuvo cáncer con 64 años y no conoció a mi hija pequeña, quise vender mi casa para curarla"

El director de 'Torrente, presidente' explicó la enfermedad que sufrió su madre y cómo intentó hacer todo lo posible para curarla.

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Santiago Segura (60 años) nunca ha ocultado que, detrás del humor que le ha convertido en uno de los directores más taquilleros de España, hay una herida que sigue abierta: el cáncer que se llevó a su madre y el impacto que tuvo en su vida.

Años después, el cineasta habla de aquella etapa con una mezcla de rabia, incredulidad y una ternura que desarma.

Segura ha contado que el cáncer siempre le pareció "algo abstracto" hasta que dejó de ser una estadística y se convirtió en un parte médico con el nombre de su madre.

Tenía poco más de sesenta años cuando le comunicaron el diagnóstico y, de repente, ese "enemigo lejano" irrumpió en la familia con una fuerza devastadora.

"Es terrible, el cáncer es terrible", ha reconocido el director, que aún se emociona al recordar cómo los médicos les dijeron que no había nada que hacer.

"Mi madre lo que le quedaba por ver y por hacer...", repite, consciente de que la enfermedad le robó no solo años de vida, sino momentos irrepetibles.

El golpe más duro llegó con una frase que todavía le sigue sonando a sentencia: "No hay nada que hacer". Segura ha confesado que su reacción inmediata fue ofrecerlo todo, incluso su propia casa, con tal de comprar una oportunidad.

"Yo dije: vendo mi casa, me la llevo a Houston", recuerda sobre aquellos días en los que se aferraba a la mínima posibilidad de tratamiento en el extranjero.

La respuesta fue devastadora: "Llévala donde quieras, pero no hay nada que hacer", le dijeron, una desahuciación médica que él define como "terrible", casi tan dolorosa como la propia enfermedad.

La madre de Santiago Segura murió a causa de un cáncer cuando aún le quedaba mucha vida por delante, algo que el director no deja de subrayar.

"Tenía 64 años. Lo que le quedaba por ver, por hacer... no conoció a mi hija pequeña", lamentó, visiblemente emocionado, en una de sus entrevistas más sinceras.

Ese detalle, que su madre nunca llegara a conocer a una de sus nietas, se ha convertido en una espina clavada que reaparece cada vez que habla de ella.

En redes sociales también le ha dedicado mensajes donde reconoce que cada año le echa más de menos, aunque ya no pueda decírselo.

La experiencia cambió su mirada sobre la enfermedad y convirtió al director en una voz especialmente sensible cuando se habla de cáncer.

"Ahí fue cuando cuando me di cuenta del cáncer, ahí empecé a ser sensible al cáncer, hay tanto...", explica, señalando unas estadísticas que califica de "terroríficas": calcula que uno de cada tres adultos padecerá esta enfermedad.

Por eso se ha implicado en proyectos solidarios vinculados a la lucha contra el cáncer, como la película Mi otro Jon, cuya recaudación se destinó a la Fundación Aladina, centrada en niños con esta enfermedad.

Para él, apoyar este tipo de iniciativas es una forma de transformar el dolor personal en algo que sirva a otros.

Lejos del personaje histriónico de Torrente, Segura muestra en estas confesiones su lado más vulnerable, el de un hijo que aún siente que le arrebataron demasiado pronto a su madre.

Sus palabras conectan con cualquiera que haya pasado por un diagnóstico similar en la familia y que haya escuchado el temido "no hay nada que hacer".

La familia de Santiago Segura

"Tenemos que luchar contra eso", insiste, convencido de que el cáncer no puede seguir siendo un tabú ni una cifra en un informe.

Mientras sus películas llenan salas, su historia familiar recuerda que, incluso detrás del humor más explosivo, puede esconderse el relato más duro... y el más humano.