Àngels Barceló, periodista, 62 años

Àngels Barceló, periodista, 62 años

Corazón

Àngels Barceló, periodista, 62 años: "Me levanto cada día a las 4 de la mañana, tomo un café y me acuesto a las 9 de la noche"

La periodista radiofónica explica cuáles son sus rutinas diarias para mantenerse joven y en forma a su edad.

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Àngels Barceló (62 años) vive mirando el reloj. Su vida está organizada al milímetro para poder sostener el madrugón más duro de la radio española sin perder lucidez ni pulso informativo.

Para ella, cada día empieza de noche. "El despertador me suena a las cuatro de la mañana, justo con los pitos de las cuatro", confiesa la directora de Hoy por Hoy.

Esos 90 segundos de botelín son oro: "Tengo apenas el minuto y medio que dura para remolonear un poco en la cama". Mientras la mayoría aún duerme, ella ya está escuchando titulares para comprobar si ha pasado algo que lo cambie todo.

"Tengo que ver si el mundo sigue siendo el mismo que dejé cuando me dormí a las nueve y media de la noche", ha explicado. A partir de ahí, no hay margen para la improvisación doméstica.

Ducha rápida, café y salida a un Madrid desierto rumbo a los estudios de la Cadena SER. Al llegar, entra directa al corazón del programa: "Entro directamente a la pecera para reunirme con los que llevan ahí desde las doce".

Allí se termina de cocinar el matinal líder de la radio española, un engranaje que ella misma define como una frase muy gráfica: "El guion es un organismo vivo que cambia hasta el último segundo".

Su jornada arranca cuando el resto apenas abre los ojos. A las seis de la mañana su saludo ("Son las seis, las cinco en Canarias"), lo escuchan millones de oyentes en todo el país.

Durante horas guía noticias, entrevistas y tertulias con una mezcla de firmeza y cercanía que se ha convertido en su sello. Detrás del micrófono hay años de oficio, pero también una disciplina casi espartana que le ha obligado a reorganizarlo todo: vida social, familia y descanso.

El sueño es su talón de Aquiles y, a la vez, su obsesión. Desde que tomó las riendas del matinal, tuvo que aprender a dormir de otra manera.

En una serie sobre descanso reconocía que, contra todo pronóstico, ahora descansa mejor: consigue dormir "mucho más ahora que antes".

Llegó a consultar a un experto en sueño en pleno programa. Él le recomendó acostarse "antes de las ocho de la tarde", y ella, entre risas, respondió que entonces lo estaba haciendo "muy bien".

Su día se estira hasta última hora de la tarde, cuando decide desconectar del ruido informativo. La clave está en respetar ese horario casi infantil que a muchos les resultaría imposible.

No cenas eternas, pocos planes nocturnos y una vida personal muy condicionada por el micrófono. A cambio, Àngels mantiene la energía necesaria para sostener cada mañana un directo maratoniano, sin perder la cabeza ni la voz.

A sus más de 60 años, su rutina la ha convertido en símbolo de resistencia física y mental en la radio española.

Ella misma lo resume con hechos más que con frases grandilocuentes: despertarse cuando el país duerme, informar cuando el país despierta y acostarse cuando el país apenas empieza su tarde. Una vida al revés para que, cada mañana, millones de personas puedan empezar el día al derecho.