Victoria Eugenia Henao, viuda de Pablo Escobar.

Victoria Eugenia Henao, viuda de Pablo Escobar.

Corazón LA VERDAD TRAS EL PERSONAJE

La viuda de Pablo Escobar: "Se quitó la vida para que pudiéramos vivir"

"Nunca me maltrató ni con palabras ni físicamente", asegura Victoria Eugenia Henao, que fue violada con 13 años por el narcotraficante.

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Cuando se juntan el amor y la droga, la adicción está asegurada. Victoria Eugenia Henao (58 años), viuda de Pablo Escobar (44), líder del cártel de Medellín y el narcotraficante más sanguinario de la historia, está exorcizando sus demonios interiores. Tras la reciente publicación de su biografía, la Tata, como aún la conocen sus amigos y familiares en Colombia, se sentó en el Chester de Risto Mejide (48) para dar coherencia a sus vivencias junto al hombre que llegó a controlar el 80% del tráfico de cocaína en el mundo. 

Veinticinco años después de su muerte, Victoria aún sigue psicoanalizándose y preguntándose por qué no se dio cuenta antes del mundo en el que vivía. "Siempre nos trató muy bien. Nunca me maltrató ni con palabras ni físicamente. Yo vine a entender tras estos años de encierro con mis hijos que fue un maltrato psicológico a través de la seducción porque nos iba sometiendo a las necesidades que tenía". 

La viuda de Pablo Escobar en el programa.

La viuda de Pablo Escobar en el programa.

Su relación surgió cuando era una cría de 13 años y él un adulto de 25 que la violó y la obligó a abortar sin que ella se diera cuenta. Por aquel entonces, aquella cría no sabía nada sobre relaciones sexuales y pensó que se había enamorado.

"Conocí a un hombre muy pobre, con muchas dificultades económicas. En una etapa de su vida fuimos muy importantes para él", aseguró su viuda. Mientras duró su relación, Victoria idealizó a su marido. Creó un personaje que nada tenía que ver con la realidad. Para ella era seductor, apasionado, romántico y un excelente padre y esposo. Ése era el poder que ejercía Pablo, a quien curiosamente apodaban 'El Diablo' o 'El Mágico'. 

En casa, Pablo era un señor. Pero de puertas para afuera, era un monstruo, un psicópata y un asesino con una sed insaciable de poder. Se le calculan alrededor de 4.000 asesinatos, atesoró más de 500 propiedades y mansiones, decenas de coches de lujo y aviones privados y, durante siete años seguidos, estuvo en el top de los más multimillonarios de la revista Forbes. Se llegó a decir que ganó más de 6.000 millones de euros libres de impuestos entre 1981 y 1986. Y en 1984 se destapó la verdad. 

En abril de ese mismo año, la prensa publicó que Escobar había ordenado matar a Lara Bonilla (37), ministro de justicia colombiano, a la Tata se le quebró el corazón. Jamás había sido consciente de a qué se dedicaba realmente su marido. Siempre me había dicho que se dedicaba a "la ganadería, temas inmobiliarios y que le iba muy bien. Tenía su oficina que nunca visitaba; no miraba sus negocios".

Cuando ocurrieron aquellos hechos, ella vivía en el departamento de su madre porque estaba embarazada de ocho meses y medio: "La noticia fue dolorosa y se me vino el mundo encima. Se hablaba todo el tiempo de Pablo y yo no podía hablar con él. Dos días después me tenía que ir a esconder en la selva con un médico por si el bebé nacía. Se me tenía que llevar a un lugar seguro".

La viuda de Pablo Escobar.

La viuda de Pablo Escobar.

Emocionada y algo aturdida, Victoria confesó en el programa que Pablo le decía que "todo siempre se iba a arreglar, que siempre se lo atribuían a él. Que me quedara tranquila ya que él se iba a hablar con gente y hacer sus diligencias". A lo que Risto replicó: "¿Por qué no huiste?”" Pregunta fácil con respuesta complicada: "Era muy niña, ingenua, no supe qué hacer en ese momento. Me paralicé, me llené de miedo y no sabía qué tenía qué hacer". Y en un momento de la entrevista, matizó: "Se volvió loco".

De cara a la galería, todo eran lujos. El amor de Pablo por su hija Manuela (35) no tenía límites para él, ya que le construyó un zoológico privado en la Hacienda Nápoles con 1.900 especies, entre ellas, elefantes, rinocerontes, jirafas o avestruces.

Sin embargo, tal y como confesó Victoria, ella disfrutó de esa enorme finca "como una invitada más. Yo vivía sola en ese espacio esperando a que él llegara o saliera. No tenía ninguna opinión, ni de ama de casa en la hacienda. En el edificio Mónaco había mucho lujo, gente con fusiles, controlaban a mi hija en la cuna y a mi hijo 8 años, había autos importantes a los que no me pude subir y no podía ir a la ciudad por temas seguridad".

Pablo jugaba con fuego. Cada año que pasaba iba creciendo el número de sus enemigos. Hasta tal punto llegó la violencia entre cárteles que una bomba de 700 kilos de dinamita destruyó parte de aquel paraíso. Victoria tenía miedo. Pero no lo mostraba. Su corazón se le salía por la boca cada vez que tenían que buscar cobijo en otro lugar. Estaba sometida a su marido. Había perdido su identidad. Pero, por encima de todo, quería proteger a sus hijos, Juan Pablo (41) y Manuela: "Tenía dos hijos y era muy complicado. Estuve totalmente encerrada y no me podía mover de allí. No sabía cómo escapar de las manos de Pablo Escobar a pesar de que era mi marido". 

Victoria era un cero a la izquierda. No tenía ningún valor. Y se sentía ninguneada por las infinitas amantes de su marido, como la periodista Virginia Vallejo (69). La pareja recobró vida el año pasado en el cine de la mano de Javier Bardem (49) y Penélope Cruz (44). 

La figura de Pablo Escobar es odiaba y amada. El merchandising entorno a su figura está a la altura de la del Che Guevara (39), con camisetas, tazas, llaveros, pósters, pegatinas o fundas para el móvil que llevan su rostro o su nombre.

Desde que falleciera en Medellín el 2 de diciembre de 1993 se ha ido construyendo una leyenda con atributos de héroe que otros tantos tratan de desmitificar. Unas horas antes de su fallecimiento, Escobar llamó a su esposa y habló con sus hijos. Fue una premonición. Una despedida. Alrededor de su muerte surgieron infinidad de leyendas urbanas: ¿Se suicidó o le mataron?. Su viuda fue tajante: "Se quitó la vida para que pudiéramos vivir". De alguna manera, Victoria dejó patente que, en el fondo, aquel monstruo sí que les quiso de verdad. "Nuestro hogar era sagrado. Jamás vimos drogas, dinero o armas", admitió con anterioridad. 

Tras su muerte, Victoria y sus hijos continuaron a la deriva. Mientras el gobierno colombiano requisó toda la fortuna de Escobar, sus enemigos querían acabar totalmente con el legado del narco. Es decir, con su apellido. A los dos días del fallecimiento de su esposo, sus enemigos les estaban esperando para matarles. Durante un año, la viuda mendigó el perdón de los adversarios, pero se resistían.

La viuda junto a Risto Mejide.

La viuda junto a Risto Mejide.

"Decían que Sebastián tenía que morir. Una paz sin mi hijo no tenía sentido y prefería que nos mataran a los tres y, en un momento dado, ponía mi vida a cambio de la de Sebastián". Finalmente consiguieron una oportunidad para poder vivir siempre y cuando todos se alejaran de las drogas.

A día de hoy, Victoria y su familia viven humildemente, no heredaron nada de Escobar, estuvieron migrando de un lugar a otro para conseguir el anonimato y viven con muchas limitaciones por ser familia de Pablo.

La mayor preocupación actual de esta viuda coraje es su nieto de seis años, para quien desea "una vida liviana y en paz". Y aunque aún sea muy pequeño, poco a poco le va contando cosas de su famoso abuelo, "pero aún tengo que contarle muchas historias. Sé que va a sufrir, quiero que la vida me da años para acompañarle emocionalmente, contarle la historia sin medias tintas. Él tiene que saberlo. Pero va a pagar un precio". Como el que posiblemente continúa pagando su tía Manuela, a la que han visto vagar sin rumbo fijo por las calles de Buenos Aires algo descuidada y bastante obesa.

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