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Si eres de los que piensa que las patatas cocidas no están ricas, tienes que conocer ya este clásico de la cocina castellana.
Una receta humilde, pero sabrosa hasta niveles estratosféricos, hecha con pocos ingredientes y cuya mayor dificultad es saber darle al botón de encender el fuego.
La receta es de Arantza Calle Abad, que dedica uno de los vídeos publicados en su perfil de Instagram, @digesti_on, a las patatas meneás.
El plato se conoce como patatas revolconas en buena parte de Castilla y León, y con ese nombre aparece entre los platos típicos del portal oficial de turismo de la Junta. En tierras salmantinas también se llaman meneás, como recuerda la propia Arantza en el vídeo.
Ambas denominaciones hacen alusión al último paso de la receta, cuando las patatas machacadas se revuelven o se menean con el refrito para que cojan el color del pimentón.
El truco para hacer unos buenos torreznos
Para coronar el plato, Arantza cocina la panceta en un solo trozo para hacer unos torreznos caseros.
Su truco para conseguir una piel más crujiente es dejar la pieza sin tapar en la nevera uno o dos días antes de cocinarla, para que la piel pierda humedad.
El resultado que busca haciendo eso es una piel suflada, es decir, hinchada y cubierta de pequeñas burbujas, que se van formando con una cocción larga a fuego muy lento.
Receta fácil de patatas revolconas
Ingredientes
- Patatas, 500 g
- Panceta con piel, una tira de 200 g
- Ajos, 3 dientes
- Pimentón dulce, 1½ cucharaditas
- Pimentón picante (opcional), ¼ de cucharadita
- Laurel, 1 hoja
- Aceite de oliva virgen extra, cantidad suficiente
- Agua, cantidad suficiente
- Sal, al gusto
Paso 1
Pelamos las patatas y las cortamos en trozos de tamaño similar.
Paso 2
Las ponemos en una cazuela, las cubrimos con agua y añadimos 1 diente de ajo pelado, la hoja de laurel y sal al gusto. Cocemos a fuego medio durante 20-25 minutos, hasta que estén muy tiernas.
Paso 3
Mientras, colocamos la panceta con la piel hacia abajo en una sartén y añadimos aceite hasta cubrir la piel. Cocinamos a fuego muy suave hasta que la piel esté crujiente y suflada.
Paso 4
Doramos la panceta por los laterales, la retiramos y la cortamos en trozos.
Paso 5
Retiramos parte del aceite de la sartén y dejamos unas 3 cucharadas. Añadimos los 2 dientes de ajo restantes laminados y los cocinamos a fuego medio-bajo.
Paso 6
Cuando los ajos empiezan a dorarse, apagamos el fuego, añadimos el pimentón dulce y el picante y removemos rápidamente.
Paso 7
Escurrimos bien las patatas, retiramos la hoja de laurel y las machacamos con un tenedor. Tienen que quedar como un puré con tropezones.
Paso 8
Incorporamos el refrito y mezclamos bien hasta conseguir una textura cremosa pero rústica. Ajustamos de sal si es necesario.
Paso 9
Servimos las patatas bien calientes con los torreznos por encima.
Preguntas frecuentes
¿Hay que pelar las patatas antes de cocerlas? No es imprescindible. Arantza las pela y las trocea antes de la cocción, mientras que en la receta que aparece en el Portal de Turismo de la Junta de Castilla y León se cuecen primero y se pelan después.
¿Qué diferencia hay entre la panceta y el torrezno? La panceta es la pieza de la barriga del cerdo, con capas de grasa y magro y su piel. El torrezno es esa panceta curada, frita y cortada en tiras o dados.
En el caso del torrezno de Soria, la Unión Europea lo inscribió en noviembre de 2024 como Indicación Geográfica Protegida, que exige elaborarlo en esa provincia a partir de panceta de cerdo blanco salada, adobada y curada.
¿Se pueden acompañar con algo más? La misma receta de la Junta de Castilla y León propone como opción añadir un huevo frito por encima y cebolla cruda cortada en láminas muy finas.
Otras recetas de patatas típicas de la cocina española
Aunque la patata llegó de América en el siglo XVI, no fue hasta finales del XVIII que se hizo popular en España casi por obligación para superar períodos de hambruna.
Ese origen humilde dio como resultado recetas que buscaban enriquecerlas con muy poco y cada región encontró su propia forma de hacerlo.
En La Rioja, las patatas a la riojana son un guiso hecho con un sofrito de cebolla y ajo al que se añaden chorizo en rodajas y pulpa de pimiento choricero. Las patatas se deben cascar, es decir, se deben cortar rompiéndolas con el cuchillo para que suelten almidón y espesen el caldo.
En Canarias, las papas arrugadas se cuecen enteras y con piel en agua con mucha sal. Cuando están tiernas se retira el agua y se dejan secar en la misma olla al fuego, hasta que la piel se arruga y queda cubierta por una fina capa blanca de sal. Se sirven con mojo rojo, una salsa hecha con pimienta seca, ajo, aceite y vinagre, o con mojo verde de cilantro.
Las patatas a la importancia típicas de Palencia se preparan cortando las patatas en rodajas gruesas, que se pasan por harina y huevo, se fríen y se terminan de cocinar en una salsa de ajo, perejil, vino blanco.
Por último, las patatas a lo pobre andaluzas se cortan en rodajas finas y se cocinan a fuego lento en aceite de oliva junto a cebolla, ajo y pimiento verde, hasta que están tiernas. Se sirven como guarnición de carnes y pescados o como plato principal, acompañadas de un huevo frito.
