La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado este viernes que lo más importante para luchar contra el avance de la Covid en Madrid es detectar a las personas que la padecen, aislarlas y cuidarlas, sobre todo en las 36 áreas de salud en las que hay más personas infectadas, para las que ha anunciado "restricciones de movilidad". 

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Precisamente para localizar a los infectados, Ayuso ha anunciado la realización de un millón de test de antígenos "de los que la mayoría se harán" en esas zonas. Se trata de test rápidos que detectan la primera línea de defensa del organismo frente a la Covid, los antígenos, en lugar de los serológicos que localizan también anticuerpos. 

En concreto, según ha podido saber EL ESPAÑOL, los test que ha adquirido Madrid son las nuevas pruebas rápidas de antígenos que acaba de comercializar -hace tan sólo una semana- el laboratorio Abbott, denominadas Panbio™ COVID-19 Ag Rapid Test Device. 

Según el laboratorio se trata de una opción fiable, asequible, portátil y expansible para hacer análisis de la Covid-19. La prueba rápida de antígenos también puede ser una herramienta muy útil para apoyar las estrategias de salud pública, como el rastreo de contactos y los análisis a gran escala de personas que se sospecha que tienen una infección activa, supuesto al que parece haberse acogido la presidenta de la comunidad. 

Estas son las tres ventajas que el laboratorio atribuía a sus recién comercializados test en un comunicado:

  1. Incrementar el nivel de acceso a las pruebas debido a su diseño sencillo. Las pruebas son muy portátiles, fáciles de usar, sus resultados se obtienen rápidamente y pueden utilizarse en lugares donde no se dispone de instrumentos de laboratorio o no es conveniente que los haya.

  2. Realizar análisis con más frecuencia debido a su accesibilidad y a la rapidez con que se obtienen los resultados. En la prueba Panbio Ag se utiliza una tecnología de flujo lateral de eficacia demostrada que proporciona resultados que un profesional sanitario puede determinar en tan solo 15 minutos.

  3.  Incrementar la escala de los análisis, lo que permite a la comunidad y a las organizaciones realizar tests a millones de personas para reducir el riesgo de propagación de la enfermedad, en combinación con los análisis de PCR.

Más allá de eso, lo importante es que son pruebas con elevados índices de sensibilidad y especificidad. La sensibilidad caracteriza la capacidad de la prueba para detectar la enfermedad en sujetos enfermos, es decir, es el parámetro que realmente tiene que ser alto. La especificidad, sin embargo, mide la proporción de sanos correctamente identificados. 

En el caso de estos test, que por supuesto cuentan con el marcado CE, la sensibilidad es del 93,3% y la especificidad del 99,4% en personas que se sospechaba que estaban expuestas al COVID-19 o que tenían síntomas en los últimos siete días. 

Para poner estas cifras en situación, los primeros test rápidos chinos que se adquirieron en España en pleno pico de la pandemia tenían una sensibilidad inferior al 30% y una especificidad del 100%. 

A pesar de ser test rápidos, estas pruebas utilizan muestras que se extraen con un hisopo nasofaríngeo, por lo que tienen que realizarlos profesionales sanitarios, que serán capaces de interpretar el resultado en un cuarto de hora.

Eso sí, aunque la sensibilidad es alta no es perfecta, por lo que, como dice el propio laboratorio en un comunicado: "Un resultado negativo no excluye la posibilidad de que el paciente esté infectado por la Covid-19 y no puede utilizarse como única base para determinar el tratamiento o para tomar otras decisiones terapéuticas. A la hora de tomar una decisión, un resultado negativo debe combinarse con las observaciones clínicas, el historial del paciente y la información epidemiológica".