Un trabajo publicado en la revista JAMA Oncology y realizado en los Países Bajos dio en enero 2018 el primer aviso: los implantes mamarios estaban relacionados con un raro tipo de cáncer, con una probabilidad general muy baja de desarrollar un tumor maligno. Si la operación de pecho no suponía un riesgo significativo, precisaban los investigadores holandeses, la excepcionalidad de este carcinoma merecía atención.

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Aún así, el nuevo estudio proporcionó una mejor estimación sobre el riesgo de sufrir el denominado linfoma anaplásico de células grandes (LACG) al tener implantes mamarios. No es un cáncer de mama como tal sino un subtipo de linfoma, por lo que afecta al sistema inmune. En un pequeño porcentaje de mujeres operadas del pecho, el tumor aparece en las cicatrices que se forman alrededor de los implantes.

Según la investigación, el riesgo real de desarrollar este raro tipo de cáncer en las mujeres que tengan implantes mamarios es de 1 por cada 35.000 mujeres con implantes a los 50 años, 1 por cada 12.000 a los 70 años y 1 por cada 7.000 a los 75 años. Los implantes texturados serían los más proclives a desarrollar este tipo de tumoración, representando el 82% de los implantes afectos por la enfermedad.

El riesgo es, en general, bajo, pero aún así los investigadores aconsejan sopesar la opción de los implantes si su fin es estético. Consideran necesario informar correctamente a las pacientes sobre este riesgo, y sobre cómo reconocer la enfermedad.

Anteriormente ya se sabía que existía cierto riesgo de desarrollar este tipo de linforma en relación a los implantes, pero las estimaciones del riesgo no estaban totalmente claras. Por ello, en esta ocasión los investigadores del VU University Medical Center de Amsterdam utilizaron un registro nacional de patología para identificar qué pacientes habían signo diagnosticadas de linfoma no Hodgkin, que incluye al LACG, en los senos entre los años 1990 y 2016.

En lugar de investigar si los implantes, por sí mismos, aumentan el riesgo de este tumor maligno, los investigadores enfocaron la pregunta al revés: a partir del diagnóstico de LACG, analizaron específicamente en qué casos había implantes mamarios de por medio y compararon dichos datos con la tasa total de implantes en mujeres que habían desarrollado otros tipos de linfomas en sus senos.

En total, de las 43 pacientes con LACG, 32 tenían implantes mamarios. En comparación, solo 1 de cada 146 mujeres con otros linfomas de mama había sido operadas. En otras palabras, las mujeres con LACG en los senos tienen 421 veces más probabilidades de poseer estos implantes . Por ello, los investigadores sospechan una relación causal, a pesar de que es una relación estadística potente sin más. Y, aún así, no sería suficiente para calcular el riesgo a largo plazo.

También en los implantes de glúteo

Además, un nuevo trabajo habría desvelado un caso más raro si cabe, siendo el primer caso conocido en la literatura médica: un LACG relacionado con implantes de glúteos. El informe publicado en la revista Aesthetic Surgery Journal sugiere que debería hablarse de este tipo de cáncer como "relacionado con los implantes" en general, y no con los implantes mamarios en particular como hasta ahora.

Se trataría de una mujer de 49 años de edad que, hace un año, recibió implantes texturizados de glúteos. Inicialmente presentó una ulceración en la piel alrededor de los implantes, la cual asoció líquido en un análisis posterior. Si se detecta de forma precoz, es un tipo de cáncer con buen pronóstico. En el estudio previo, de las 32 mujeres con implantes mamarios y LACG el 90% se encontraba sin signos de la enfermedad a los tres años del diagnóstico.

Por desgracia, el caso estadounidense caso fue más complicado. El LACG se extendió a diversas localizaciones corporales, incluyendo los pulmones de la paciente. De hecho, la prueba que ayudó a diagnosticar la enfermedad fue una biopsia de una masa pulmonar en la cual se identificaron células de LACG. A pesar de ser tratada con quimioterapia, la mujer falleció unos meses después.

De nuevo, los autores de este nuevo trabajo puntualizan que los implantes texturizados y el LACG tendrían una relación, pero no pudieron identificar una clara causalidad. Además, este caso fue particularmente llamativo por su agresividad y su rapidez. En la mayoría de los casos de implantes mamarios, el cáncer no se desarrolla hasta al menos 10 años después.

Los casos de LACG por implantes han aumentado

Por su parte, la FDA de los Estados Unidos ha asegurado en un comunicado reciente que los casos de LACG relacionado con los implantes mamarios han ido aumentando progresivamente. Durante los últimos 8 años, se habrían registrado 660 casos de este tipo de cáncer, siendo los últimos 246 durante el último año.

Aún así, la FDA argumenta que este "aumento" es esperable, pues la misma agencia ha alentado a las pacientes y proveedores de salud que reporten este tipo de casos, dada su rareza. Y, por otro lado, también han existido algunos errores de recopilación de datos: algunos casos estaban duplicados, por lo que en total hubo 457 casos de este cáncer durante el tiempo de seguimiento, incluyendo 9 muertes.

De momento, la FDA sigue recordando algunos de los síntomas relacionados con la enfermedad, como dolor, hinchazón o sensación de bultos alrededor de los implantes incluso décadas después de la intervención quirúrgica.