Realizarse un tatuaje no suele tener mayor riesgo que el dolor sufrido durante la creación del mismo, mayor o menor dependiendo del tamaño, y en escasos casos cierto peligro de sobreinfección si las condiciones higiénicas de su realización no son las adecuadas.

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Sin embargo, a pesar de que ese no fue el caso de una mujer de 30 años residente en Australia, pudo ser precisamente su tatuaje el causante de todas sus dolencias. O, concretamente, las sustancias químicas potencialmente tóxicas usadas en dicho tatuaje -todos estos dibujos no usan siempre los mismos productos pigmentarios-.

Una sospecha de linforma a causa de un tatuaje

Según el informe del caso, publicado en Annals of Internal Medicine, la mujer acudió al Hospital Royal Prince Alfred de Sydney a causa de haberse detectado bultos en ambas axilas. La mujer en ningún momento tuvo fiebre, sudores, pérdida de peso ni afectación pulmonar. Asimismo, no sufría antecedentes previos de enfermedades reseñables, a excepción de migrañas y una operación quirúrgica de aumento de pecho a los 19 años, según el informe.

Según los médicos que la atendieron, la mujer tenía múltiples ganglios de hasta 1,5 cm de diámetro en ambas axilas, sin haber otro tipo de bultos en otras zonas del cuerpo. Asimismo, también describen un gran tatuaje de tinta negra en su espalda realizado 15 años antes, y otro tatuaje en su hombro izquierdo hacía poco más de 2 años.

La mujer acabó siendo ingresada, con la sospecha de que estos ganglios detectados en su cuerpo eran una reacción secundaria al gran tatuaje de su espalda. Concretamente, según los médicos, el problema habría sido la tinta del tatuaje, la cual habría viajado hacía los ganglios linfáticos de la paciente. Dichos ganglios son usados por el cuerpo humano para eliminar productos tóxicos del organismo, ya que en ellos se encuentra un tipo de célula inmune clave en el cuerpo humano, los linfocitos.

Sin embargo, en este caso, el "producto tóxico" habría sido la tinta del tatuaje, la cual tendría efectos más de una década después de haberse realizado dicho tatuaje.

Nanopartículas de dióxido de titanio, el producto tóxico de los tatuajes

Según una investigación de la European Synchrotron Radiation Facility, las nanopartículas de dióxido de titanio contenidas en la tinta del tatuaje habrían sido capaces de viajar por el cuerpo de la paciente, más allá de la piel, y acabar alojándose en sus ganglios linfáticos.

Como bien comentan los autores, normalmente en la realización de un tatuaje se busca la higiene y la correcta antisepsia de los locales, pero no se suele preguntar qué tipo de productos contiene la tinta de los tatuajes. Ahora, con los resultados de este estudio, los investigadores sugieren que sí debería tenerse en cuenta la composición química de dicha tinta.

Actualmente son pocos los estudios que han estudiado los potenciales efectos tóxicos de las tintas de los tatuajes, las cuales pueden contener productos químicos de todo tipo, incluyendo potenciales contaminantes como el níquel, cromo, manganeso o cobalto.

Si bien es cierto que ya se sabía que parte de la tinta puede llegar a los ganglios linfáticos cercanos al tatuaje -ya que dichos ganglios se tiñen del mismo color que se usa en el tatuaje-, lo que no se sabía es que dichos productos podrían llegar a provocar infecciones, incluyendo reacciones a muy largo plazo como ha sido este caso.