La liposucción es una de las operaciones que más adeptos ha ido ganando en el mundo de la cirugía estética junto con la de aumento de pecho. Como toda intervención quirúrgica, no se encuentra exenta de riesgos. Los más típicos suelen ser las infecciones sobre las suturas, por ejemplo.

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Este no fue el caso de una mujer de 45 años de Inglaterra, que casi pierde la vida a causa de una liposucción -sin que hubiese ninguna infección de por medio-. Según un estudio que se ha publicado recientemente en la revista British Medical Journal Case Reports, lo que sufrió esta mujer fue un síndrome de embolia grasa, un tipo de complicación rara y a la vez peligrosa que puede producirse en este tipo de operaciones.

Este síndrome consiste en la liberación de un coágulo de grasa al torrente sanguíneo que puede acabar bloqueando los vasos y, en consecuencia, provocar alteraciones en diversos órganos como los pulmones -tromboembolismo pulmonar- o incluso en el cerebro -accidente cerebrovascular o ictus-, entre otros.

Según explican los médicos responsables de este caso, se trata de una condición médica difícil de diagnosticar, pues los síntomas pueden tardar entre 24 y 72 horas en presentarse tras el origen de la liberación de la pequeña porción de grasa a la sangre.

En el caso de esta mujer, la operación consistió en una liposucción de rodillas y piernas, con el objetivo de eliminar parte de la masa de dichas zonas y facilitar que la mujer pudiese caminar mejor. La cirugía, en sí misma, se produjo sin mayores complicaciones y la paciente fue trasladada a otra unidad del hospital para ser monitorizada mientras se recuperaba. Sin embargo, 40 horas después, su respiración comenzó a enlentecerse, su corazón a acelerarse y le sobrevino un extraño sueño. Los médicos se dieron cuenta de que había comenzado a acumular dióxido de carbono en su sangre.

Tras su traslado a la unidad de cuidados intensivos y la realización de una serie de pruebas, se llegó a la conclusión de que se trataba de un síndrome de embolia grasa, un tipo de condición médica sin criterios diagnósticos validados en la actualidad al cual se llega en muchas ocasiones tras descartar otras dolencias.

Cómo se llegó al diagnóstico final

Según los autores de este caso, para llegar al diagnóstico final se descartaron antes otros problemas. Además, contaron con el hecho de que existen otros factores de riesgo asociados a esta dolencia, como por ejemplo el hecho de que la mujer poseía un alto índice de masa corporal, una hinchazón de piernas previa, y que se sometió a una eliminación de gran cantidad de grasa corporal.

Cabe destacar, por otro lado, que los émbolos grasos tras una liposucción son raros y existen pocos casos documentados en la actualidad. Normalmente, este tipo de síndrome suele asociarse a fracturas óseas graves o a accidentes de tráfico, donde la movilización de zonas corporales de gran tamaño puede aumentar el riesgo de un émbolo graso. Las liposucciones son consideradas una cirugía segura.

La mujer tuvo que mantenerse en cuidados intensivos durante 12 días más, donde requirió un ventilador que la ayudase a respirar. Actualmente no existe ningún tratamiento específico para este tipo de síndrome, por lo que se tratan los síntomas hasta que los pacientes se recuperan por sí mismos.

Tras el paso de 14 días, los dos últimos de los cuales fueron en planta sin necesidad de cuidados intensivos, la paciente pudo volver a casa. A los dos meses fue revaluada, confirmando que se encontraba completamente bien.