El donut es, probablemente, el bollo industrial más famoso en España. Estas rosquillas han sido desayuno y merienda durante décadas en las que los alimentos súper azucarados no estaban tan mal vistos como ahora. Eso sí, a pesar de que en 2021 conocemos en mayor medida los problemas que acarrean los ultraprocesados, todavía hay quien se da un homenaje con uno de estos míticos anillos.

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A los donuts de Bimbo ya los hemos visto glaseados, cubiertos de chocolate, de color rojo como una tarta red velvet e, incluso, de color rosa —cuando diseñaron el híbrido entre el donut y el bollo Pantera rosa, otro de los históricos productos de esta marca—. Sin embargo, parece que todavía no lo hemos visto todo: a partir del 18 de febrero podremos encontrar en el supermercado una versión de alta cocina.

El famoso chef Dabid Muñoz, que acumula nada menos que tres estrellas Michelin, ha ideado este nuevo donut, al que ha llamado Donut XO. ¿Qué sabor tiene? Ninguno que hayamos probado antes, desde luego. En este artículo de El País se mencionan ingredientes como la leche reducida con vainilla, la crema de mantequilla tostada, el limón y un chocolate con matices picantes. Una combinación difícil de imaginar a priori.

Diferente, no mejor

De todas formas, a pesar de lo vanguardistas y modernos que pueden sonar estos elementos, cuando le damos la vuelta al envase encontramos los típicos ingredientes a los que nos tiene acostumbrados la bollería industrial. Grasas de palma, algunas de ellas hidrogenadas totalmente; almidones de maíz, trigo y patata; muchos azúcares, también en forma de jarabes o productos como la dextrosa; y poco cacao.

Por esta razón, no podemos pensar en este donut como en un producto de una calidad superior ni, mucho menos, más saludable. El principal interés de este producto se encuentra en la experiencia gastronómica, el resto no difiere demasiado del resto de bollos ultraprocesados. Esto significa que el nuevo Donut XO también es un alimento hipercalórico y superfluo en cuanto a los nutrientes que contiene.

Cara posterior del envase de Donuts XO.

Según su etiquetado, estos donuts suponen 437 kilocalorías por cada 100 gramos que comemos. Como es tradición, los donuts vienen en envases por parejas: cada bollo tiene un peso de 73 gramos. Es decir, si nos comemos uno, nos aporta 319 kilocalorías y, si nos comemos dos —algo que no es para nada descabellado—, nos metemos casi 640 kilocalorías en el cuerpo.

Nutrientes superfluos

Aunque es una cifra variable según cada persona y su actividad física, los adultos deben consumir unas 2.000 kilocalorías diarias. Por tanto, estos donuts son una manera fácil de sobrepasar esta cantidad recomendada. Pero lo peor es que las calorías que obtenemos de estos dulces están cargadas de azúcares y de grasas nada saludables. Lo ideal es que las calorías que consumimos aporten, además, nutrientes saludables propios de las frutas, verduras, legumbres, huevos, pescados, frutos secos y cereales integrales.

El macronutriente más abundante en los Donut XO son los carbohidratos, que forman el 46% del producto. Más de la mitad corresponden a los azúcares, pero el resto son harinas refinadas y almidones, principalmente, que también tienen índices glucémicos altísimos. Las grasas son el segundo nutriente más frecuente: ocupa el 26% de cada Donut XO. Más de la mitad son saturadas, pero el resto tampoco deben de ser consideradas saludables, ya que provienen de aceites refinados e hidrogenados. También contienen grasas más saludables provenientes de la leche y del cacao, pero en una baja proporción.

Envase de los nuevos Donuts XO.

Este nuevo donut es un ultraprocesado y, por tanto, su consumo debe ser muy esporádico o, incluso, evitarse. De todas formas, si nuestra dieta se basa habitualmente en productos frescos de origen vegetal y acompañada de proteínas y grasas de alta calidad, no tiene por qué preocuparnos degustar este donut innovador en lo que a sabor se refiere. Se trata de un producto cuyo principal interés se encuentra en lo gastronómico.

Una experiencia asequible

La comida que procede de la alta cocina no siempre es saludable, aunque la calidad de la materia prima sea excelente. Si bien es cierto que muy pocas personas podrían permitirse comer cada día en estos restaurantes exclusivos, de vez en cuando los grandes chefs colaboran con grandes marcas y dan lugar a productos más asequibles para todo tipo de bolsillo. Sin embargo, estos suelen ser productos ultraprocesados.

Uno de los últimos productos que sorprendió en el mercado fue el turrón que el chef Albert Adriá creó para la famosa compañía de patatas fritas Lay's. Un turrón de macadamia tostada, chocolate, caramelo, sal y las icónicas patatas gourmet de esta marca que se podía adquirir por sólo 12,95 euros. Eso sí, es un turrón tan calórico y azucarado como los que pueden encontrarse en el supermercado.

Las tortitas de maíz, que en este artículo de EL ESPAÑOL se explica por qué no son tan buenas para la dieta como nos quieren hacer pensar, también han sido mejoradas por un chef de renombre: Jordi Cruz, el famoso juez de MasterChef. Las tortitas con sabores a jamón o setas y trufa también son productos industriales.