El yogur griego es una 'especie diferente' entre los yogures en general, dado que debe pasar por un proceso de filtrado o colado previo para eliminar el suero, el cual contiene lactosa, el azúcar natural que se puede encontrar en la leche y sus derivados. 

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En este caso, fabricar yogur griego implica fermentar la leche con cultivos bacterianos vivos, pero retirando también el suero sobrante. En consecuencia, se logra fabricar un yogur más espeso, más cremoso, más agrio, pero también más denso calóricamente y rico en grasas naturales en comparación al resto de yogures.

Si bien algunas marcas de yogur añaden espesantes para imitar la textura del yogur griego, estas "copias" no compartirían los mismos beneficios para la salud. A su vez, los yogures griegos "bajos en grasa" o "sin grasa" también carecerían de muchos de estos beneficios que explicaremos hoy.

Mejorar la salud ósea

El yogur griego es rico en calcio y proteínas. Por un lado, el calcio promueve la salud ósea, enriqueciendo la dieta y reduciendo el riesgo de acabar necesitando suplementación de calcio mediante fármacos en un futuro.

A su vez, la proteína presente naturalmente en el yogur también es vital para la salud ósea de forma indirecta: la proteína ayuda a mantener la masa muscular, y esta a su vez actúa de sostén fisiológico para los huesos, mejorando su salud y resistencia.

Potencial saciante

Por otro lado, tanto la riqueza en proteínas como la riqueza en grasas del yogur darían lugar a su potencial saciante: las comidas ricas en proteínas y/o grasas suelen reducir el apetito en general, y el yogur griego aúna en si mismo ambos macronutrientes.

De hecho, los estudios coinciden en ello: un trabajo sugirió que llevar a cabo una comida rica en proteínas reduciría el consumo calórico total diario, mientras que otro estudio sugirió que aumentar las proteínas en la dieta en general a lo largo del día reduciría también el consumo total de calorías, ayudando en el objetivo de perder peso.

Aumento del metabolismo

Por su parte, los estudios también sugieren que las dietas altas en proteínas en general, a su vez, también potenciarían la quema de calorías diaria.

Cabe destacar, por su parte, que a pesar de su riqueza en proteínas, es poco probable que comer yogur griego por sí solo pueda aumentar esta quema calórica. Sin embargo, comer yogur griego dentro de una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, granos enteros y grasas saludables sí puede colaborar en este ansiado aumento del metabolismo, y contribuir así a la pérdida de peso.

Mejoras en la salud intestinal

El yogur griego es rico en probióticos, bacterias beneficiosas que colaborar en la correcta salud del microbioma intestinal. Sin embargo, cabe recordar que estudios recientes plantean si realmente los probióticos son beneficiosos para todo el mundo, dado que algunos individuos pueden no responder de la misma forma que otros a su consumo.

De hecho, un estudio publicado el pasado año 2018 ya sugirió que algunos individuos serían resistentes a los probióticos, mientras que otros serían más receptivos a la toma de los mismos.

Mejoras en la salud mental

Por otro lado, estos mismos probióticos habrían demostrado mejorar la salud mental. De hecho, un estudio reciente habría hablado sobre el tema: los probióticos colaborarían en el buen funcionamiento del eje intestino-cerebro, reduciendo el riesgo de padecer enfermedades mentales.

En otro estudio de 2016 se investigó específicamente la toma de 100 gramos de yogur rico en probióticos diario, o la toma de una cápsula probiótica diaria, objetivando que ambas opciones darían lugar a una reducción del estrés la depresión y la ansiedad.

Ya en aquel momento se sugirió que estos efectos se debían a la relación entre intestino y cerebro, y la capacidad del intestino para producir neurotransmisores íntimamente relacionados con la salud mental, como la serotonina y la dopamina.

Colabora en la ganancia muscular

Una vez más, la riqueza en proteínas del yogur griego es digna de mención. Si bien es cierto que un único yogur griego al día no marcaría una diferencia significativa, se sabe que una dieta rica en proteínas en general ayuda a la ganancia muscular, siempre en consonancia con un entrenamiento de resistencia o levantamiento de peso.

Reducción de la tensión arterial

El potencial del yogur griego como colaborador en la reducción de la tensión arterial, dada su riqueza en probióticos aún no es totalmente concluyente hoy en día. Existen estudios a favor y en contra.

Como ejemplo, un metaanálisis de 2013, donde se repasaron 14 estudios con más de 700 participantes, se llegó a la conclusión de que la leche fermentada rica en probióticos, como sería el caso del yogur griego, sí ayudaría a reducir la tensión arterial.

Por otro lado, otro trabajo de 2015, donde participaron 156 individuos con sobrepeso, llegó a la conclusión de que el consumo de yogur rico en probióticos no tendría efecto alguno en la tensión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular.

Reducción del riesgo de diabetes tipo 2

Finalmente, algunos trabajos han llegado a sugerir que el consumo de yogur griego puede reducir el riesgo de padecer diabetes tipo 2, una patología cada vez más extendida en el mundo occidental.

Un estudio publicado en 2014 ya sugirió que el consumo de yogur, pero no de otros productos lácteos, ayudaría a reducir el riesgo de diabetes tipo 2. En el caso del yogur griego en especial, más bajo en azúcar y más rico en grasa y proteínas respecto a un yogur estándar, sería clave dentro de dicha reducción del riesgo.

Así pues, en general, el yogur griego destacaría por múltiples beneficios para la salud para la población general. Sin embargo, cabe recordar que muchos de estos beneficios se enmarcarían dentro de una dieta sana y equilibrada previa, y que el yogur griego por sí solo no hace milagros.