La lata de atún es uno de esos productos que echamos por inercia al carrito de la compra. No puede faltar en ninguna de nuestras ensaladas y, por tanto, es un alimento que comemos muy a menudo. Sin embargo, los expertos recomiendan que no abusemos de este pescado porque, aunque es muy saludable, en grandes cantidades puede suponer problemas para nuestra salud. 

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El contenido más controvertido del atún es el famoso mercurio. Se trata de un metal pesado que se encuentra en el mar de manera natural —principalmente, por erupciones volcánicas—, pero también por residuos industriales. Las bacterias cambian la estructura de este elemento y lo convierten en metilmercurio, una sustancia que se adhiere a la carne de los peces y los moluscos tras ingerirlo. 

La cantidad de mercurio en los pescados dependerá de dos factores: el primero de ellos, es el grado de exposición de estos animales al metal y, el segundo, la alimentación del pez en cuestión. En este sentido, los peces más grandes, que se alimentan de peces más pequeños, son los que acumulan más mercurio al integrarlo a partir de la carne de estos. El atún es uno de esos peces de gran tamaño.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) asegura que el pescado en España es seguro y recomendable desde el punto de vista nutricional. La cantidad de mercurio en él está controlada por una ley europea del año 2001. De todas formas, es importante no abusar de la carne de estos especímenes más grandes de pescado porque podemos reunir una cantidad alta de este metal.

No más de dos

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) ha establecido que el consumo máximo de mercurio que podemos hacer a la semana es de 1,3 microgramos por cada kilogramo que pesemos. Según Vitónica, "a la semana una persona que pesa 70 kilogramos no podrá consumir más de tres latas y media". 

De todas formas, otros expertos recomiendan hacer un consumo menor. Algunos de ellos apuestan porque, de manera general, limitemos el consumo de atún a dos latas semanales como máximo. Los niños más pequeños y las mujeres embarazadas deben evitar directamente el consumo de estos pescados porque en ellos es más intenso el efecto de la intoxicación por mercurio.

Según publican en La Vanguardia, "el mercurio que vamos ingiriendo a lo largo de los años se irá acumulando en nuestro organismo. Si las cantidades son excesivas actúa como una neurotoxina y mata células cerebrales, lo que afectaría a las capacidades motoras, a la memoria y a la concentración". El consumo de este mercurio sólo sería preocupante tras experimentar temblores, entumecimiento de las extremidades, pérdida de memoria, de visión y de oído.

El atún es un tipo de pescado azul y, por lo tanto, tiene un alto contenido de grasas saludables y, en especial, ácidos grasos omega-3. Además, estos pescados tienen una proporción de proteínas similar a otras fuentes como la carne de mamíferos. De hecho, el consumo de pescado es más saludable, precisamente, por la calidad de sus grasas. 

El pescado es una fuente de proteínas saludable y forma una parte importante de las dietas mediterránea y japonesa, consideradas dos de las que aportan una mayor longevidad a sus consumidores. Eso sí, es importante variar las especies que consumimos. Los pescados azules más propensos a tener un alto contenido de mercurio son el tiburón, el pez espada y el atún. La caballa o el boquerón, por ejemplo, son especies de pescado azul muy saludables y menos propensas a contener un alto nivel de mercurio.