El pescado es una de las fuentes de proteínas más saludables que pueden formar parte de nuestra alimentación. Este alimento es uno de los más importantes en las dietas asociadas a una mayor longevidad: la mediterránea y la japonesa. Esto se debe a que aporta un buen contenido de proteínas a la vez que es bajo en grasas o, en el caso del pescado azul, las grasas que contiene tienen efectos positivos sobre la salud.

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Los beneficios que el pescado concede a nuestro cuerpo son muy superiores a los riesgos que de tomarlo. De todas formas, las intoxicaciones por comer pescado contaminado son conocidas. Una de las más conocidas es, probablemente, la intoxicación por mercurio: los pescados más grandes, en este sentido, son sospechosos de contener una mayor cantidad de este metal por acumular en sí mismos el mercurio de los pescados más pequeños que comen.

Sin embargo, en la Unión Europea es raro dar con un pescado altamente contaminado por este elemento ya que se realizan controles muy estrictos. Otro de las infecciones más escuchadas por el consumo de pescado es la que producen los anisakis. Un parásito que puede afectar a los humanos si el pescado que consumen no está bien cocinado o no ha sido congelado previamente.

¿Alergia o intoxicación?

A pesar de que estos son, probablemente, los dos riesgos más conocidos de consumir pescado, no son tan frecuentes como creemos. De hecho, la intoxicación más habitual tras comer pescado, según explica Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en su Twitter, es una que puede resultarnos más desconocida: la escombroidosis

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seiac) explica en su página web que se produce en los pescados de la familia de los escómbridos: el atún (blanco y rojo), el bonito o la caballa. Se trata de una infección curiosa porque tiene unos síntomas similares a los de una reacción alérgica. "Urticaria, erupciones, dolor de cabeza, vómitos", enumera Lurueña.

¿Por qué pasa esto? Según la Seiac, los escómbridos se caracterizan por tener un alto contenido de histidina. Esta sustancia puede que no nos diga mucho, pero se transforma si el pescado no es tratado correctamente. Cuando no seguimos todas las normas de congelación y conservación del pescado el tejido muscular de estos peces puede descomponerse por la actuación de bacterias y la histidina se convierte en histamina.

Sí, en histamina. La sustancia que produce el cuerpo de manera natural cuando encuentra en alérgeno. Las hinchazones y las urticarias ocurren de la misma manera cuando consumimos la histamina que cuando la producimos. Por eso, esta intoxicación puede tener a priori aspecto de reacción alérgica.

Cómo distinguirlas

Lurueña destaca que es difícil detectar qué pescados están contaminados porque "el aspecto y el olor no cambian". Sin embargo, a veces es perceptible en el sabor del pescado porque sabe "metálico o picante". Por esta razón, la principal medida de precaución que debemos llevar a cabo es comprar pescado que haya cumplido las normas de conservación y congelarlo de manera óptima en casa.

Si la intoxicación ya se ha producido, la Seiac enumera una serie de trucos para poder distinguir este percance de una reacción alérgica. El primero de ellos es que, si hay varias personas que han manifestado síntomas de manera simultánea o con poco tiempo entre ellas después de consumir el mismo pescado, lo más probable es que se trate de una intoxicación. 

Además, esta intoxicación solo se produce a través de los pescados del grupo de los escómbridos y raramente pone en peligro la vida de los afectados. Las reacciones alérgicas pueden, en algunas circunstancias, derivar en episodios graves. La Seiac también recuerda que tras una reacción alérgica es importante evitar volver a consumir el pescado que nos afectó. En el caso de sufrir una escombroidosis, sí que podríamos.

Los escómbridos (atún, bonito y caballa) son pescados azules y, por tanto, con un contenido muy importante en grasas cardiosaludables que tienen multitud de beneficios en nuestra salud. No debemos temer el consumo de estos alimentos, sino prestar atención a los parámetros de seguridad alimentaria. El pescado que podemos comprar en supermercados y pescaderías de España es seguro.