Nuestro país lleva más de un mes de confinamiento y a los españoles nos ha dado por invertir nuestro tiempo en misiones varias. La de hacer pan y entregarnos a la repostería casera como si no hubiera un mañana es una de ellas. Así lo confirman las ventas de levadura que, para sorpresa de muchos, se han disparado en las últimas semanas, tal y como ya lo hiciera el papel higiénico o la cerveza.

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La levadura es un ingrediente fundamental para hacer pan y bizcocho, al igual que lo es la harina. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un análisis de las distintas harinas de trigo que podemos encontrar en los establecimientos para conocer cuál es la mejor. En el mercado existen harinas de fuerza, harinas flojas, preparados de harina y harinas integrales, elaboradas con grano entero. Ésta última es la variedad más saludable. 

"Se preparan con variedades de trigo ricas en gluten, en las que se incorpora el salvado, la cáscara de la semilla, y el germen de trigo. Son harinas integrales, ricas en fibra y en nutrientes. Su color es oscuro", explica la OCU. Se trata de una variedad más rica en grasas insaturadas y con una mayor cantidad de fibra, por lo que aporta una mayor saciedad a nuestro organismo. Dicho esto, si las utilizamos para elaborar un bizcocho cargadito de azúcar, el resultado al final va a ser un alimento insano, por mucha harina integral que lleve.

Sea como fuere, según la OCU, la mejor harina integral del supermercado es la harina de grano entero de trigo que elabora la marca Gallo. Según los especialistas, se trata de un producto que tiene una "buena calidad" y que obtiene las mejores notas en los apartados de calidad (8/10) y en degustación (8,4/10). Su contenido en fibra es del 11,5%. Por debajo de ella, la OCU coloca en segundo lugar a la harina integral de trigo de la marca Nomen, y en tercero, a la harina integral Bio Organic de Belbake. 

Las bondades para la salud de los cereales con grano entero han sido refrendadas por multitud de estudios. Uno de los últimos, publicado el pasado año en la revista The BMJ en base a una revisión de 45 trabajos elaborados era firme en sus conclusiones. Según los autores del trabajo, el consumo de productos integrales elaborados con grano entero es beneficioso para nuestro organismo, pudiendo a llegar a reducir hasta en un 17% la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares, respiratorias, cáncer de colon o diabetes. 

Asimismo, la OCU advierte de que las harinas, independientemente de su variedad, deben guardarse en un sitio fresco, seco y aislado del suelo, manteniéndolas por debajo de los 20ºC. "Por cierto, la presencia de gluten en las harinas no debería suponer un obstáculo para consumirlas, ya que esta proteína solo causa problemas gastrointestinales en personas celíacas", dice la organización. "Es más, los cereales, como el trigo de las harinas, son la base de nuestra dieta y mejor si son cereales integrales de grano entero", finaliza.