Las proteínas de origen vegetal han ido cobrando protagonismo durante los últimos años, robándole espacio a las de origen animal. Teóricamente, la proteína de la carne es de mejor calidad y más completa, pero menos saludable en el conjunto de alimentos que se precisa ingerir para llegar a la cantidad diaria necesaria, según los últimos estudios al respecto.

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Ahora, de nuevo, dos estudios en fase preliminar vuelven a abogar por el consumo de proteína vegetal, a la vez que indultan y aconsejan el consumo de lácteos, relacionados en principio con el riesgo por colesterol altosiempre y cuando se reduzca la ingesta de carne roja al mismo tiempo. Todos estos cambios en la dieta, en su conjunto, lograrían alargar la esperanza de vida.

Ambos trabajos se han presentado recientemente en las 'Sesiones Científicas de Epidemiología y Prevención 2020' de la American Heart Association, unas jornadas centradas en el estilo de vida y la salud cardiometabólica. Se trata de un intercambio de los últimos avances sobre salud cardiovascular a nivel mundial, y en las cuales han destacado dos estudios en particular.

Por un lado, uno de los trabajos sugiere que aumentar la cantidad de proteína vegetal diaria reduciría el riesgo de muerte. Y, para llegar a tal conclusión, en el trabajo se analizaron a más de 37.000 individuos de Estados Unidos, con una edad media de 50 años, los cuales fueron seguidos entre los años 1999 y 2014 mediante la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los Estados Unidos.

Según sus hallazgos, aquellas personas que comieron mayor cantidad de proteína vegetal tenían hasta un 27% menos de probabilidades de morir por cualquier causa, y un 29% menos de probabilidades de morir por enfermedad coronaria en particular, en comparación con los individuos que menos las comían.

Incluso cuando se mantenía un número constante de calorías entre los diferentes individuos, las diferencias seguían existiendo. Y, si se realizaba una sustitución de proteína vegetal por proteína animal, el riesgo de muerte se reducía más si cabe.

Así, reemplazar un 5% de las calorías procedentes de proteína animal por un número calórico equivalente de proteína vegetal reducía hasta un 50% el riesgo de muerte por cualquier causa; y si lo que se reemplazaban eran un 2% de las calorías procedentes de proteínas de carne procesada en concreto, el riesgo de muerte se reducía hasta un 32%.

Como bien puntualizan los investigadores, no se trataría tan solo de reducir el consumo de carne roja, o carne roja procesada en este caso, sino de buscar un sustituto adecuado para dicha carne. En este caso, las proteínas vegetales procedentes de frutos secos, legumbres o granos integrales serían la mejor opción.

Estas comidas no solo contienen proteínas vegetales, sino multitud de nutrientes interesantes como grasas saludables, vitaminas, minerales o fitoquímicos. Todos estos micronutrientes se han relacionado con un menor riesgo de sufrir enfermedades crónicas, algo que a su vez reduciría el riesgo de muerte.

Más lácteos, frutos secos y legumbres

Por otro lado, en otro estudio independiente, se analizaron 43.259 participantes, todos ellos hombres, del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud de Harvard entre los años 1986 y 2010. En este caso se evaluaron sus pautas dietéticas mediante un cuestionario cada cuatro años.

En este caso, los investigadores sugieren que sustituir cada porción de carne roja procesada o no procesada por otros alimentos, como frutos secos, legumbres, granos enteros o incluso lácteos, reduciría hasta un 47% el riesgo de sufrir enfermedad coronaria en hombres.

Además, sustituir cualquier porción diaria de cualquier tipo de carne roja, procesada o no, por una cantidad equivalente de frutos secos, sin aumentar la cantidad de calorías total diaria, reduciría el riesgo de muerte por infarto cardíaco hasta un 17%. Así mismo, sustituir una porción de carne roja por granos enteros reduciría el riesgo de morir por infarto cardíaco hasta un 48%.

En Estados Unidos se calcula que, de media, cada individuo consume alrededor de 3,5 porciones de carne roja cada semana, y alrededor de un tercio de porción diariamente. En este caso, se sugiere que incluso un reemplazo parcial de la carne roja por fuentes de proteína vegetal reduciría tanto el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular como el riesgo de muerte, según los autores.

Un punto limitante del estudio sería su naturaleza observacional, dado que se trataba de datos informados por los mismos participantes y no un ensayo clínico como tal. Además, todos eran hombres de raza blanca, profesionales del ámbito de la salud, por lo que no es posible saber si los resultados podrían extrapolarse a la población general.