Atendiendo a su materia grasa el consumidor puede encontrar en el supermercado leche de vaca entera (tiene entre un 3,5% y un 4% de grasa), semidesnatada (1,5-1,8%) y desnatada (menos del 0,5%). A pesar de esta amplia oferta, "realmente no tiene sentido recurrir a leches desnatadas", señalaba Laura Llorente, dietista-nutricionista del Centro Aleris, refiriéndose a población general. 

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"Antes se decía a todos los pacientes que querían perder peso o que tenían enfermedades cardiovasculares que retiraran el consumo de lácteos enteros y lo sustituyese por desnatados, ahora la evidencia científica no dice lo mismo", señala la nutricionista.

Además, la especialista apunta a que la grasa de las leches enteras "proporciona mayor saciedad y también mayor palatabilidad del producto. Por lo que está mejor en boca una leche entera que una desnatada y nos va a saciar mucho más a lo largo del día".

[Más información: Entera, semidesnatada o desnatada: ¿qué leche debes comprar en el supermercado?].