El chocolate blanco no existe. Así, como lo leen. Las tabletas de chocolate blanco que podemos encontrar en el supermercado, en cuyo envoltorio aparece una vaca violeta (sí, violeta) pastando alegremente en las montañas, no están elaboradas con chocolate. O, al menos, no con lo que la legislación dice que debe tener el chocolate. En concreto, la cantidad de cacao en este tipo de productos, ya sea una tableta, un Magnum Blanco o unas Oreo bañadas en chocolate blanco, es inexistente. Su principal componente es el azúcar.

Nutricionalmente hablando, el chocolate blanco es el peor de todos los que podemos encontrar en el supermercado. Es el que menor contenido en cacao como tal contiene. De hecho, no tiene nada, por lo que no posee ningún ingrediente que lo haga saludable, según explicaba Mario Sánchez (aka Sefifood), especialista en Tecnología de los Alimentos y divulgador. Según el experto, el cacao contiene un elevado número de polifenoles, unas sustancias químicas que lo dotan de su peculiar sabor amargo. Sin embargo, el único sabor que extraemos de este producto es el dulce. 

Fabricar un chocolate blanco con un alto porcentaje de cacao y para que sea un producto saludable es directamente imposible, tanto técnicamente como legislativamente. Primero, porque el cacao impediría que tuviese el color característico que actualmente tiene. El especialista relataba que su color ya no sería blanco, sino marrón negruzco. La tonalidad varía dependiendo del tanto por ciento de cacao empleado. Pero es que, además, suponiendo que técnicamente fuera factible, la ley no permitiría etiquetarlo bajo esa denominación. "La legislación define muy bien qué características deben tener los diferentes tipos de chocolates", advierte Sánchez.

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