La demonización de las grasas, gestada durante la década de los 70, ha provocado que, casi 50 años después, mucha gente siga pensando que un alimento rico en este macronutriente (independientemente del tipo que sea) es automáticamente un alimento malo para la salud. De hecho, las grasas han sido culpabilizadas durante años de ser las responsables de un buen número de enfermedades cardiovasculares y su consumo se ha asociado tradicionalmente con un aumento del peso.

Ahora, la sustancia que se encuentra en la picota es el azúcar. Y es cierto que los alimentos que tiene azúcar añadido como los refrescos o los ultraprocesados son malos para la salud y favorecen la obesidad. Lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud en numerosas ocasiones. Sin embargo, no es lo mismo que un alimento haya sido fabricado de forma industrial y entre sus ingredientes encontremos jarabe de glucosa, azúcar de caña o melaza que, en cambio, contenga de forma natural fructosa o lactosa en su interior, como la fruta o la leche, por ejemplo.

Así, el contenido calórico de un alimento debería ser el último aspecto en el que tendríamos que fijarnos a la hora de hacer la compra en el supermercado. El número de calorías de un producto indica la energía que aporta a nuestro organismo, pero no dice nada de si se trata de un alimento saludable o no. He aquí tres alimentos con un alto contenido calórico que, en contra de lo que popularmente se ha pensado, no engordan.

Almendras

De las almendras a los pistachos, pasando por los anacardos o las avellanas. Los frutos secos han sido demonizados y tratados injustamente casi, casi desde que el mundo es mundo. Su alto contenido calórico (100 gramos de almendras crudas aportan 580 kilocalorías aproximadamente) y la gran cantidad de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas que contienen (49,9 gramos por cada 100 gramos) ha provocado que muchas personas rechacen estos alimentos realmente energéticos.

Pero, realmente, ¿engordan las almendras? Tal y como ya contamos en este artículo de EL ESPAÑOL, no sólo no engordan, sino que previenen la obesidad gracias a su alto contenido en fibra y a su poder saciante. Uno de las últimas revisiones en la que se abordó esta cuestión fue publicada hace un año en la revista Nutrition & Metabolism. Las conclusiones de este trabajo no dejan lugar a dudas: "El consumo de frutos secos puede ser beneficioso en la prevención del síndrome metabólico y el sobrepeso". El pasado mes de octubre, otro estudio publicado en la revista European Journal of Nutrition volvía a confirmar este extremo: "Una mayor ingesta de frutos secos se asocia a un menor riesgo de sobrepeso u obesidad".

Aguacate

El aguacate es una fruta que tiene miles de años de historia y que está más de moda que nunca gracias a su utilización en ensaladas y gracias al guacamole. Este alimento, conocido como "el oro verde", es un producto rico en grasas insaturadas que, además, contiene un alto contenido de fibra. Este nutriente le otorga, al igual que en el caso de los frutos secos o las aceitunas, un gran poder saciante que provoca que nos sintamos más llenos y evita que comamos en exceso. De ahí que muchos nutricionistas los utilicen en dietas para controlar el sobrepeso.

Un aguacate partido por la mitad. Pixabay

Son muchos los estudios que han demostrado que las frutas, pese a contener un azúcar conocido como fructosa, son factores de protección contra el sobrepeso y la obesidad. Por ejemplo, este metaanálisis publicado en la revista Plos One en 2015, con una muestra de 550.000 personas, concluyó que "el aumento de la ingesta de frutas se asocia inversamente con cambios (disminución en la circunferencia de la cintura)".

Pero la cosa no acaba aquí. Los investigadores también han estudiado al detalle el aguacate y han concluido que puede ser una gran ayuda a la hora de prevenir el sobrepeso. Al menos, eso es lo que dice un artículo publicado en la revista Critical reviews in food science and nutrition cuyas conclusiones apuntaban que los aguacates "pueden apoyar el control del peso y el envejecimiento saludable".

Aceitunas

El fruto del olivo, la aceituna, también ha sido señalado en multitud de ocasiones como un alimento que "engorda" debido a la grasa que contiene. Efectivamente, las olivas son un alimento denso energéticamente y son ricas en ácidos grasos monoinsaturados como el ácido oleico. Si acudimos a la etiqueta de unas aceitunas negras cualquiera como éstas, podemos ver que el macronutriente con un contenido más elevado son las grasas (18 gramos por cada 100 gramos).

Unas aceitunas antes de ser machacadas. Pixabay

Sin embargo, esto no impide que puedan formar parte de cualquier dieta saludable. Así lo explicaba la dietista-nutricionista Ángela Moreno: "Obviamente, si nos tomásemos una lata de aceitunas diaria, o medio vaso de aceite de oliva al día, al ser alimentos densos energéticamente, nos acabarían influyendo en el peso total. Pero tomándolos en un contexto lógico, no debería ser motivo de preocupación, incluso si lo que se va buscando es bajar de peso".

[Más información: Tres alimentos que engordan, aunque llevas toda la vida creyendo que no]

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