J. Rodríguez
Publicada
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Comprar calamar fresco puede marcar la diferencia en la cocina, especialmente cuando se busca preparar un buen arroz, una cazuela marinera o unos anillos fritos. Noelia, pescadera conocida en TikTok como Noelapeskaera, explica cómo elegirlo y prepararlo para aprovechar sus cualidades.

En uno de sus vídeos, la profesional recomienda conservar la piel del molusco para potenciar su sabor. "A mí no me gusta quitarle la piel, aunque lo podéis pedir sin piel, porque la piel le da mucho más sabor", señala mientras muestra cómo limpia una pieza fresca.

La forma de prepararlo depende, además, de la receta que se vaya a elaborar. Por eso, Noelia aconseja indicar en la pescadería si se necesita para freír, cocinar en cazuela o rellenar. En su demostración, corta el calamar en anillas finas, adecuadas para freír o incorporar troceadas a un guiso.

Otra de las claves que comparte la pescadera es aprender a diferenciar el calamar de la pota, dos productos que pueden encontrarse en las pescaderías y que presentan diferencias en sus características y usos culinarios.

Según explica, el calamar fresco ofrece más sabor y resulta especialmente apropiado para preparar tanto frituras como guisos. La pota, por su parte, puede ser una alternativa práctica para el día a día y para las comidas infantiles.

Diferentes cortes

La elección también depende de las preferencias personales y de la receta. En cualquier caso, pedir consejo al pescadero permite adaptar la limpieza y el corte a cada preparación, sin tener que realizar todo el trabajo en casa.

Noelia también recuerda que el calamar fresco se puede congelar, por lo que comprar una pieza y guardarla para otra ocasión es una opción práctica. En su ejemplo, un ejemplar de unos 300 gramos puede resultar suficiente para preparar una cazuela, un arroz o una fritura variada para tres personas.

Más allá de sus posibilidades gastronómicas, el calamar destaca por su composición nutricional. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), aporta alrededor de 80 kilocalorías por cada 100 gramos, una cantidad ligeramente superior a las 71 kilocalorías de la sepia.

Ambos alimentos son ricos en proteínas de alta calidad, con más de un 16% de este macronutriente, y contienen poca grasa. También aportan ácidos grasos omega-3, asociados a beneficios para la salud cardiovascular, además de vitaminas B12 y E.

Entre sus minerales figuran el selenio, el yodo y el fósforo, nutrientes que contribuyen a distintas funciones del organismo. Para aprovechar estas propiedades, conviene prestar atención al método de cocinado y evitar añadir cantidades excesivas de grasas.

El rebozado habitual de los calamares fritos, así como las salsas como la mayonesa o el alioli, puede aumentar considerablemente el aporte energético del plato. Por ello, la receta elegida influye tanto en el resultado culinario como en su perfil nutricional.

La pescadera termina su explicación animando a los consumidores a acercarse a los comercios especializados y comprar pescado fresco. Su consejo es sencillo: elegir el producto según la preparación, aprovechar la ayuda del profesional y conservarlo adecuadamente para disfrutarlo en distintas recetas.