La combinación perfecta para los huevos fritos, según los expertos en nutrición, ha dejado atrás el clásico acompañamiento de bacon para dar paso a una alternativa mucho más saludable y que, sin duda, puede comerse en cualquier momento del día.
Los nutricionistas recomiendan sustituir, ahora, las carnes procesadas por tiras de pollo y espinacas, una sinergia que transforma un plato tradicionalmente pesado en una comida equilibrada.
El cambio reduce drásticamente la ingesta de grasas saturadas y sodio perjudiciales para el corazón si se abusa de ello, y en cambio introduce un buen chute de proteínas acompañado de un pellizco de verde.
El principal beneficio de este giro radica precisamente en esa mejora de la calidad de las proteínas y la reducción de las calorías totales, haciendo que sea un plato perfecto para deportistas y para los que busquen ganar masa muscular.
El plato más equilibrado
Mientras que el bacon aporta mayormente grasas y compuestos relacionados con un mayor riesgo cardiovascular, el pollo a la plancha de acompañamiento ofrece una proteína magra de alta digestibilidad.
Esto ayuda a mantener esa masa muscular y prolonga la sensación de saciedad durante unas horas, evitando los picos de hambre. Y por su parte, las espinacas aportan el toque multinutricional indispensable que le falta al huevo por sí solo.
Al cocinarlas ligeramente o servirlas como base, se añade al plato una gran cantidad de fibra, vitaminas y además antioxidantes. La presencia de vitamina C en las espinacas y el pollo optimiza la absorción de los nutrientes, convirtiendo el plato en un escudo protector para el sistema inmunitario.
Al final, con esta combinación, se obtiene un plato variado, rico y sobre todo fácil de cocinar, con alta cantidad de proteínas y también con vitaminas. Preparar los huevos fritos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y combinarlos con la jugosidad del pollo y el toque fresco de las espinacas crea un contraste extraordinario.
Es una fórmula sencilla que permite crear una comida saludable se mire desde donde se mire. Y lo mejor, como decíamos, es que puede servir tanto de comida como de cena e incluso de desayuno, puesto que es ideal para una preparación matutina antes de ir al gimnasio.
Eso sí, siempre con cantidades moderadas para no saturarnos demasiado: no hay que rellenar todo el plato de pollo y espinacas, sino encontrar la porción adecuada para nuestro cuerpo para sentirnos bien y saciados.
