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Los gatos tienen fama de ser animales independientes y, en ocasiones, difíciles de interpretar. Sin embargo, determinados cambios en su comportamiento pueden revelar que algo no marcha bien en la relación establecida con las personas que conviven, incluyendo sus dueños.

En este sentido, el veterinario y divulgador Manuel Manzano ha querido explicar en uno de sus vídeos de TikTok algunas de las señales que podrían hacernos sospechar que algo va mal. Como explica el propio Manzano: "hay ocasiones donde la buena relación entre el gato y el humano se rompe".

Aunque el veterinario usa expresiones como que el animal "te odia" o "te tiene manía", él mismo matiza que se trata fundamentalmente de detectar un problema en la relación y descubrir cuál es el origen del mismo.

Una de las primeras pistas estaría en la cola de nuestro felino. Según Manzano, un gato que habitualmente se aproxima con la cola levantada y empieza a mantenerla "recta hacia el suelo", especialmente si además la mueve o golpea contra el suelo, puede estar mostrándonos su malestar.

Cuáles son las causas

De hecho, existe evidencia científica que respalda que la posición de la cola forma parte de la comunicación visual felina, aunque no permitiría concluir por sí sola que un animal esté "enfadado" con su propietario.

En este aspecto, un trabajo publicado en la revista Animals analizó las señales visuales de los gatos, encontrando que la cola levantada aparece de forma característica durante las aproximaciones amistosas hacia los seres humanos, habitualmente seguida de comportamientos como frotarse contra las piernas.

Por tanto, perder ese tipo de aproximación puede ser una pista, especialmente si coincide con otros cambios.

La segunda señal que destaca Manzano es que el animal pase mucho más tiempo escondido: "No siempre que el gato se esconde es porque os odie" explica.

De hecho, este comportamiento obliga primero a descartar problemas de salud. En este sentido, las guías sobre necesidades ambientales felinas de la American Association of Feline Practitioners y la International Society of Feline Medicine explican que esconderse constituye un mecanismo de afrontamiento habitual frente al miedo o situaciones estresantes.

Los gatos tienden inicialmente a evitar aquello que perciben como una amenaza y recurren al enfrentamiento cuando no encuentran otra vía de escape.

Precisamente por todo esto, un gato que antes buscaba contacto y repentinamente comienza a esconderse, alejarse cuando su dueño se aproxima o incluso morder cuando intentan tocarlo está comunicando que existe algún tipo de malestar.

Como explica Manzano, la clave es preguntarse qué ha cambiado: una mudanza, la llegada de otro animal, nuevas personas en casa o cualquier modificación importante de su entorno pueden alterar su comportamiento.

Las mismas guías veterinarias destacan que la familiaridad, la previsibilidad y las rutinas aumentan la capacidad del gato para afrontar su entorno, mientras que las alteraciones del ambiente pueden generar estrés y comportamientos no deseados.

A todo ello hay que sumar otras señales especialmente evidentes, como gruñidos, bufidos, intentos de morder o una evitación constante del contacto. Sin embargo, ninguna de dichas señales debería interpretarse automáticamente como "odio".

Incluso dejar de usar el arenero puede ser una señal de alarma. Como recuerda Manzano, es posible que este comportamiento se deba a una enfermedad urinaria o incluso a problemas relacionados con la edad; por este motivo se desaconseja castigar al gato si realiza sus necesidades de forma inadecuada, dado que es posible que el origen del comportamiento sea algún problema médico o incluso estrés ambiental.

Como resumen, cualquier cambio repentino de comportamiento debe ser analizado, destacando inicialmente una posible enfermedad por parte de nuestro veterinario de confianza y analizando posteriormente posibles cambios en el entorno o las interacciones del animal.

Antes de llegar a la conclusión de que un gato "odia" a su propietario, la primera pregunta debe ser qué ha ocurrido para llegar a estos cambios de comportamiento.