Durante años, los gatos han cargado con la fama de ser animales independientes y poco interesados en el contacto humano. Sin embargo, esa imagen está cambiando según explica el veterinario Juanjovet.
El profesional sostiene que los gatos sí pueden echar de menos a sus tutores cuando estos abandonan la vivienda, algo que se manifestaría especialmente cuando regresan después de varias horas.
Según explica en un vídeo publicado en TikTok, los felinos han demostrado desarrollar vínculos especialmente fuertes con las personas que conviven con ellos, estableciendo relaciones sociales mucho más estrechas de lo que se pensaba.
Esta relación, añade el veterinario, hace que los gatos puedan mostrar comportamientos de bienvenida cuando sus tutores regresan a casa. Entre ellos aparecen gestos cotidianos que muchos propietarios reconocen.
Uno de los comportamientos más habituales consiste en acercarse a la persona, buscar su contacto y ronronear. También pueden frotarse contra ella como parte de esa interacción después de la ausencia.
Evolución en marcha
Otros gatos, según la explicación del veterinario, pueden aparecer con sus juguetes preferidos cuando su tutor vuelve a casa. Se trataría de otra manera de buscar interacción después del reencuentro.
Juanjovet señala que los estudios recientes han cuestionado la antigua consideración de los gatos como animales esencialmente solitarios, incapaces de establecer vínculos estrechos con las personas. "Han cambiado, están evolucionando a ser más sociables", explica el veterinario.
La comparación que plantea el veterinario resulta especialmente llamativa: los vínculos que desarrollan algunos gatos con sus tutores serían comparables, en determinados aspectos, a los establecidos por bebés o perros.
Esta mayor sociabilidad también podría explicar determinadas conductas que aparecen durante las horas en las que el tutor permanece fuera de casa, especialmente cuando el animal busca lugares asociados con su presencia.
Así, algunos gatos pueden permanecer cerca de prendas de ropa o del pijama de sus tutores, además de escoger lugares donde permanece su olor cuando la persona no está presente.
Para el veterinario, este comportamiento tendría una explicación sencilla: el olor del tutor permanece en esos objetos y espacios, proporcionando al animal una referencia familiar durante el tiempo que permanece solo.
La idea encaja con la imagen de unos animales capaces de crear relaciones sociales intensas con sus tutores, pese a que tradicionalmente se haya destacado mucho más su carácter independiente.
Por eso, cuando un gato sale a recibir a su tutor, ronronea, se frota contra sus piernas o aparece junto a sus juguetes, podría estar mostrando su vínculo.
Más que simples muestras de curiosidad, estas conductas forman parte de la explicación que ofrece Juanjovet sobre una especie que, según su interpretación, está desarrollando progresivamente una relación más social con los humanos.
