J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Una prueba tan sencilla como dibujar un reloj está dejando una diferencia llamativa entre generaciones. Un estudio estadounidense ha observado que los adultos jóvenes cometen más errores que los mayores al realizarla.

La investigación, publicada en la revista científica Journal of the International Neuropsychological Society, analizó el rendimiento de cuatro generaciones mediante una prueba utilizada habitualmente para evaluar determinadas capacidades cognitivas.

En concreto, participaron 92 adultos, divididos entre 63 personas de entre 18 y 42 años y 29 participantes de entre 43 y 77 años. El estudio se desarrolló entre octubre de 2022 y diciembre de 2024.

Los investigadores compararon a participantes pertenecientes a la Generación Z, los millennials, la Generación X y los baby boomers. Antes de realizar las pruebas, todos fueron examinados para descartar condiciones que pudieran afectar a su cognición.

El ejercicio consistía en dibujar un reloj siguiendo unas instrucciones determinadas. Entre los errores considerados figuraban escribir directamente "11:10" en lugar de representar un reloj analógico o colocar incorrectamente sus manecillas.

Cambios generacionales

Los resultados mostraron que los participantes más jóvenes presentaban errores con una frecuencia significativamente mayor que los adultos mayores. El riesgo de cometerlos fue 4,45 veces superior entre los primeros.

Además, el efecto generacional se mantuvo incluso después de tener en cuenta diferentes capacidades cognitivas. El análisis estadístico encontró una asociación especialmente marcada entre la generación y los errores cometidos durante la prueba.

Los participantes también realizaron ocho pruebas informatizadas destinadas a medir velocidad de procesamiento, atención, funciones ejecutivas, memoria visoespacial y memoria verbal. Después, estas capacidades se agruparon en tres dominios cognitivos.

Según los autores, las diferencias observadas no parecen explicarse simplemente por las capacidades cognitivas medidas durante el estudio. Sus resultados apuntan a que la generación puede influir de manera independiente en esta prueba.

Una posible explicación planteada por los investigadores está relacionada con el menor uso de los relojes analógicos entre las generaciones más jóvenes. La familiaridad con este formato podría influir en la facilidad para representar correctamente sus elementos.

El test del reloj se utiliza como prueba de cribado para detectar posibles problemas cognitivos. Para completarlo, la persona debe movilizar capacidades como planificación, atención, memoria, lenguaje y percepción visuoespacial.

Por eso, determinados errores pueden ofrecer pistas sobre las capacidades afectadas. Números agrupados en una zona pueden apuntar a dificultades de planificación, mientras que alteraciones en su distribución pueden reflejar problemas visoespaciales.

Sin embargo, los resultados no permiten diagnosticar por sí solos una demencia concreta. El test puede detectar señales de deterioro cognitivo, pero necesita complementarse con otras evaluaciones para determinar qué problema existe.

El estudio concluye que las diferencias generacionales deberían tenerse en cuenta al interpretar esta prueba. Los investigadores consideran necesario establecer normas específicas según la edad o la generación para evitar interpretaciones equivocadas.