Volver de la playa con un apetito difícil de controlar tiene una explicación. Tras varias horas bajo el sol, con calor y actividad física, el organismo necesita reponer distintos nutrientes además de líquidos.
Pablo Ojeda, nutricionista, propone una comida post-playa diseñada para recuperar energía, favorecer la hidratación y aumentar la sensación de saciedad durante el resto de la tarde después de una jornada de verano.
Su propuesta comienza con un alimento muy ligado al verano: el gazpacho. Según explica, aporta agua para contribuir a la rehidratación, además de sodio procedente de la sal y potasio presente en el tomate.
El tomate también proporciona licopeno, un compuesto antioxidante incluido en esta combinación. Ojeda incorpora además pimiento, fuente de vitamina C, un nutriente necesario para la formación normal del colágeno en el organismo.
El plato se completa con pescado, que aporta proteína de calidad y aminoácidos. El nutricionista destaca especialmente su papel para cuidar la masa muscular, sobre todo después de los 40 años.
Alimentos ideales
La patata cocida aporta otra pieza importante de esta comida. Ojeda señala que contiene potasio y carbohidratos, nutrientes interesantes para reponer energía después de nadar, caminar o realizar otra actividad.
El aceite de oliva virgen extra también tiene su espacio en esta comida. Su presencia aporta vitamina E y compuestos antioxidantes que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.
Para terminar, la fruta suma agua, vitaminas y antioxidantes. Estos componentes completan una comida pensada para contribuir frente al estrés oxidativo y la deshidratación acumulada durante el tiempo pasado en la playa.
La combinación no tiene por qué repetirse exactamente cada día. Ojeda plantea cambiar el pescado por otras opciones y sustituir la patata por boniato o quinoa para mantener esta herramienta durante todo el verano.
La clave, según el nutricionista, también está en la planificación. En lugar de esperar a regresar de la playa con mucha hambre para decidir qué comer, recomienda dejar preparada la comida antes de salir.
La idea parte de lo ocurrido durante esas horas: el cuerpo ha sudado, ha perdido electrolitos y probablemente ha gastado energía. Además, la piel ha permanecido expuesta durante horas a la radiación ultravioleta.
Así, el hambre posterior a una jornada de playa no obliga a improvisar ni a arrasar la cocina. Tener preparado este tipo de plato permite reunir líquidos, proteínas, carbohidratos y distintos nutrientes.
La propuesta de Ojeda busca convertir la comida posterior a la playa en una oportunidad para recuperar parte de lo perdido durante las horas de calor, sudor y actividad, con una combinación sencilla.
