El calor extremo que se está registrando estos días tanto en Europa como en España vuelve a poner en alerta a los especialistas en salud. Y es que las altas temperaturas, sin apenas descenso nocturno, disparan el riesgo de golpes de calor.
Durante esta temporada el cuerpo pierde capacidad para regular el calor, tal y como ha explicado la pediatra y urgencióloga Rommy E. Pineda Magaña. Cuando el sudor deja de ser suficiente, la temperatura corporal puede dispararse hasta niveles peligrosos.
Entre sus recomendaciones destaca permanecer el mayor tiempo posible en interiores, protegidos del sol mediante persianas o cortinas gruesas. Así se evita que la sensación térmica dentro de casa aumente durante las horas de mayor intensidad solar del día.
Pineda reconoce que se pueden aprovechar los ventiladores o el aire acondicionado para refrescar interiores de manera intermitente, sin necesidad de mantenerlos encendidos todo el día. Esta alternancia ayuda a moderar el gasto energético sin renunciar al alivio térmico.
Evitar los cambios bruscos
La doctora aclara además que el aire frío no enferma por sí mismo, contrariamente a una creencia muy extendida entre la población. Recomienda mantener el aparato entre 22 y 24 ºC, temperatura suficiente para refrescar sin generar cambios bruscos perjudiciales.
La hidratación constante es otro de los pilares señalados por la especialista, que aconseja beber agua con frecuencia aunque no exista sensación de sed. En caso de sudoración abundante, sugiere recurrir a electrolitos para reponer lo perdido.
Evitar la exposición solar entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde resulta clave, según la pediatra, sobre todo para quienes hacen ejercicio o trabajan al aire libre. Fuera de ese margen horario, el riesgo disminuye notablemente.
Los grupos más vulnerables, advierte, son los menores de cuatro años, los mayores de 65 y las mujeres embarazadas. En estos casos, la vigilancia debe ser constante, prestando atención a mareo, dolor de cabeza o sudoración excesiva.
Un golpe de calor se considera grave cuando la temperatura corporal supera los 39,4 ºC. Entre los síntomas de alarma figuran la piel seca sin sudor, la confusión, las convulsiones o la incapacidad para tolerar líquidos con normalidad.
Ante cualquiera de estas señales, Pineda recomienda acudir de inmediato a urgencias, especialmente si la persona pierde el conocimiento, convulsiona o presenta vómitos persistentes que impiden la rehidratación oral adecuada durante el episodio de calor extremo.
La atención médica temprana resulta determinante para evitar complicaciones cardíacas o neurológicas asociadas al golpe de calor, sobre todo en menores y personas mayores, cuyos organismos toleran peor las variaciones bruscas de temperatura corporal en verano.
La especialista también aconseja usar ropa ligera de algodón, aplicar protector solar 30 minutos antes de salir y llevar accesorios como sombrillas o gorras que reduzcan la exposición directa a las altas temperaturas propias del verano mexicano.
Finalmente, la pediatra recuerda que orinar aproximadamente cada tres horas es un buen indicador de hidratación adecuada, un detalle sencillo que, sumado al resto de consejos, ayuda a prevenir los riesgos que impone la canícula.
