Recreación de un mundo apocalíptico.

Recreación de un mundo apocalíptico. iStock

Ciencia

Así sería la Tierra un año después de que los humanos se extinguieran: la teoría de un profesor

Carlton Basmajian cree que habría más incendios, nada de ruido y las calles se llenarían de ratas si la humanidad se extinguiera durante un año.

27 junio, 2023 02:59

No son pocas las películas que han dibujado un futuro apocalíptico en el que la humanidad se extingue o sólo quedan unos privilegiados que consiguen escapar de nuestro planeta. Pero, ¿qué ocurriría en la Tierra si se produce una situación como esta? ¿Cómo seguirían nuestras pertenencias un año después de la extinción? En esta ocasión, no ha sido un filme ni una novela de ficción, sino un experto en diseño urbano, el profesor de la Universidad Estatal de Iowa Carlton Basmajian, quien ha decidido fantasear con un planeta sin humanos.

Basmajian asegura que si nuestra especie desapareciera, el primer cambio que notaríamos al visitar la Tierra un año más tarde sería con los oídos, y no con la vista. Más que nada, porque el mundo se habría convertido en un espacio de absoluto silencio. "Por tanto, nos daríamos cuenta de cuánto ruido hacemos los humanos. Nuestros edificios son ruidosos. Nuestros coches también. Hasta el cielo lo es. Todo este ruido se detendría", sentencia el profesor en su artículo en The Conversation.

Otro de los cambios que se percibiría sería en el clima. Y es que después de un año sin la actividad humana, no es de extrañar que el cielo fuera más azul y el aire más limpio. Esto se debería, en parte, a que tanto el viento como la lluvia ayudarían a limpiar la superficie de la Tierra.

Cómo seguiría tu casa

Puede que si esta situación que plantea Basmajian se hiciera realidad lo primero que hiciéramos sería acudir a nuestra casa para ver cómo se ha mantenido. ¿Seguirá en pie el edificio? ¿Se habrá inundado? "Espero que si entras en tu hogar no estés sediento porque del grifo no saldrá nada de agua", comenta el profesor con cierta sorna.

En realidad, no le falta razón, ya que —aunque a veces no seamos conscientes de ello— para que podamos ducharnos, beber agua o utilizarla para cocinar alguien tiene que hacer funcionar las instalaciones necesarias para que el agua se distribuya por toda la ciudad.

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Sería una lástima que esta visita a una Tierra sin humanos se produjera de noche, pues no se vería absolutamente nada. Y es que las centrales eléctricas dejarían de funcionar puesto que nadie las controlaría ni mantendría el suministro de combustible. "Así que tu casa estaría a oscuras, sin luces, televisión, móviles u ordenadores", apunta Basmajian.

Cuando pasas un tiempo fuera de casa, ya sea por vacaciones o por motivos laborales, tal vez te sorprenda que haya polvo en muebles, electrodomésticos y demás enseres. Imagínate entonces cómo se encontraría si la ausencia se produce durante unos 365 días: "El polvo estaría por todas partes porque el aire habría permanecido dentro de la casa durante este tiempo".

Todo esto, en caso de que fuera posible acceder al domicilio, ya que en algunos hogares la hierba de la entrada habría crecido en exceso. Aunque es cierto que llegaría un punto en el que dejarían de crecer y aparecerían las malas hierbas por todos los lugares. Muchas plantas que nunca antes habías visto echarían raíces en el jardín porque no habría nadie que pudiera impedirlo.

Los insecticidas, por su parte, llevarían un año sin utilizarse y los humanos ya no acabarían con los insectos, por lo que estos "volverían a tener rienda suelta en el mundo de nuevo", como señala Basmajian.

Incendios con mayor frecuencia

No sólo los insectos se apoderarían del vecindario, sino que aparecerían nuevas especies invasoras. En un primer lugar, las calles se llenarían de ratones, marmotas, mapaches, mofetas, zorros y castores. "Puede que esto último te sorprenda, pero en América del Norte abundan estos animales", aclara Basmajian.

Otros más grandes, como el ciervo, el coyote o el oso —unos ejemplos en los que vuelve a quedar claro desde dónde firma este profesor el artículo—, también llegarían a la ciudad. "Puede que esto no ocurriera en el primer año, pero sí con el paso del tiempo".

Sin ningún tipo de electricidad, el ritmo del planeta volvería a su estado más natural: la única luz sería la del Sol, la Luna y las estrellas. Un cambio que, sin duda, notarían las especies nocturnas, al recuperar una noche verdaderamente oscura.

Ahora bien, no toda la acción humana perjudica a la Tierra. Por ejemplo, los incendios se sucederían con una mayor frecuencia. Con que un simple rayo caiga sobre un árbol puede provocar fuego a la maleza. Y lo que es peor, los incendios sólo se podrían extinguir por sí solos; con la posibilidad de que llegaran a alcanzar a ciudades y edificios.

Puentes que durarían siglos

En realidad, una Tierra con la humanidad extinguida no cambiaría absolutamente nada en algunos aspectos, como, por ejemplo, las construcciones de hormigón. "Carreteras, autovías, puentes y edificios seguirían estando igual", apunta Basmajian. Bien distinto sería si la visita se produjera una década más tarde.

La Tierra seguiría en movimiento constante. Esto genera una presión que habría dado lugar a la aparición de grietas por las que empezarían a asomar pequeñas plantas. "Las carreteras parecerían entonces cristales rotos", fantasea el profesor.

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Las construcciones de metal se oxidarían lentamente, al igual que algunos puentes construidos con este material. En cambio, los puentes de hormigón y las autopistas que también estén construidas de esta manera durarían siglos.

Los ríos y arroyos del mundo volverían, nunca mejor dicho, a su cauce natural porque las presas y los diques construidos por el humano se erosionarían. Además, algunas verduras que comemos comenzarían a desaparecer. "Ya no habría ni maíz ni patatas ni tomates", lamenta Basmajian.

Tampoco existirían las granjas tal y como las entendemos a día de hoy, pues estos animales serían presa fácil de otras especies salvajes, como osos, lobos, panteras o coyotes. "¿Y los animales de compañía", se pregunta el experto en diseño. "Los gatos se asilvestrarían, aunque muchos terminarían siendo presa de animales más grandes. La mayoría de los perros tampoco sobrevivirían", sentencia.

Cómo sería en 1.000 años

Puesto a teorizar, Basmajian se plantea si seguiríamos reconociendo la Tierra dentro de mil años. Según este profesor, algunas cosas habrían permanecido, dependiendo del material con el que estuvieran construidas, del clima que hubiera e incluso de la suerte. "Un edificio de apartamentos aquí, un cine allá o un centro comercial en ruinas se erigirían como monumentos de una civilización perdida". Una situación que no sería de extrañar, teniendo en cuenta que todavía podemos visitar vestigios del Imperio romano, pese a que desapareció hace más de 1.500 años.

El experto de la Universidad Estatal de Iowa no es el único que ha deliberado acerca de cómo sería nuestro planeta sin humanos. El confinamiento al que asistió todo el planeta debido a la Covid-19 trajo en algunos casos al recuerdo el superventas del periodista Alan Weisman El mundo sin nosotros (The World Without Us, en inglés). Este libro de no ficción estaba basado, en realidad, en un artículo que el propio Weisman publicó en Discover Magazine en 2005, dos años antes de que se lanzara su 'versión extendida'.

En esta ocasión, puso especial hincapié en Nueva York (EEUU). En base a las predicciones de los científicos, aseguró que la naturaleza tardaría unos 10 años en hacerse cargo de la ciudad, la cual terminaría por inundarse debido al aumento de las aguas subterráneas. La precisión utilizada por Weisman es tal que incluso vaticina la destrucción del puente Hell Gate en 1.000 años si la humanidad se extingue de la Tierra.

En definitiva, nuestra desaparición del mundo pondría en evidencia la forma en la que los humanos nos comportamos con la Tierra. También nos enseñaría que el mundo que tenemos hoy en día no puede sobrevivir sin la humanidad y que esta tampoco lo hará si no cuida los recursos naturales con los que cuenta. "Para que siga funcionando, la civilización —como cualquier otra cosa— necesita de un mantenimiento constante", concluye Basmajian.