Vivir

Se buscan afiladores de espadas…de toreros

13 septiembre, 2019 15:14

Ponce viene arrastrando un problema serio de rodilla, y tras su reaparición no ha parado de torear, incluso está doblando, sustituyendo a Roca Rey, en ferias tan importantes como la de Albacete. Se le notan las ganas de un novillero, a pesar de que el año que viene cumplirá treinta años de alternativa. Pero ahí sigue.

A su primero, un toro basto y mansurrón, lo hizo bueno con esa técnica que atesora el de Chiva. La  colocación, los tiempos y el temple fueron las armas para domeñar al de Domingo Hernández, basando su toreo en la derecha y con ligazón. Un animal que fue flojo y se defendía al principio, pero Ponce lo administró de forma admirable. Un pinchazo hondo y dos golpes de cruceta impidieron el trofeo. Saludó Ponce desde el tercio.

El que hizo cuarto, de Garcigrande, negro, más armónico, aunque sin rematar de culata, tuvo movilidad en la muleta de un Ponce que lo exprimió a fondo por ambos pitones. Epilogó con la poncina, señal de que la rodilla va a mejor. Pero a la hora de matar, si no lo logra a la primera, tiene dificultades como lo demostró entrando numerosas veces. Es una teoría de mi amigo Gonzalo Santonja, seguidor impenitente del incombustible diestro valenciano. El público le tributó una cariñosa ovación.

Fotografía: Natalia Calvo

El Juli saludó al segundo de la tarde con un buen recibo capotero y chicuelinas. Un toro más armónico y encastadito, al que le bajó los humos con pases ayudados por alto. Tuvo alguna complicación. Pero El Juli tiró de oficio y le sacó un buen partido con su técnica habitual, toreando por ambos pitones. Una estocada casi entera le permitió cortar la primera oreja de la tarde. Tibias palmas al Garcigrande.

Se desmonteraron tras parear con brillo Soler y El Pilo.

El quinto, un toro castaño albardado, bien hecho, con presencia y plaza, fue áspero. La faena fue de trámite porque el animal no permitió florituras, ni se le picó. Pero si mete la espada a la primera, el de Velilla hubiera abierto la puerta grande. Saludó una ovación. Las palmas en el arrastre a un toro sin picar y que no permitió lucimiento no tienen explicación, pero el público es soberano…

Manzanares sorteó un toro alto, sin rematar, que salía suelto en los primeros compases. Sí apretó en el caballo de Chocolate que fue ovacionado. Faena intermitente del alicantino, pero llena de temple y elegancia ante un toro bravucón, que si bien fue pronto a los engaños, se dolió y acabó rajado en terrenos de chiqueros. Faltó ajuste en momentos de la faena. Saludó una ovación tras pinchar y sonar un aviso.

El colorado listón de Garcigrande que hizo sexto, fue un toro alto sin remate, pobre de cara, que acudió presto a las telas de Manzanares quién entonó un buen recibo capotero. No humilló en la muleta, pero fue codicioso repitiendo incesante por ambos pitones. Fue zarandeado Manzanares cuando lo sorprendió el colorado tras ejecutar un pase de pecho. Cayó de pie sin consecuencias. Mató de espadazo contundente y el público lo premió con un trofeo.

Fotografía: Natalia Calvo

Se desmonteraron Trujillo y Blázquez tras parear al que cerraba plaza. Echamos de menos al buen subalterno de Nava del Rey, Suso, quien al parecer sigue convaleciente de sus dolores ciáticos.

Algo más de tres cuartos de entrada en tarde soleada y calurosa. Anotar que las rayas de picadores del coso cambiaron el color granate por el tradicional blanco.

Como todas las tardes, lo más aplaudido fue el Himno Nacional tras el paseíllo, interpretado, como siempre, por la banda de música de Iscar (AMI), bajo la dirección del Maestro Eugenio Gómez, quien regresa provisionalmente para sustituir al director actual, José Luis Gutiérrez.

Y destacamos un detalle que descubrió nuestra gráfica Natalia Calvo. Fue cuando Manzanares daba la vuelta al ruedo y le acercaron a un niño invidente. El diestro alicantino se lo acercó cariñosamente para ser fotografiado y le entregó un macho (adorno) de su vestido de torero. Buen detalle de José Mari.

GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS DE NATALIA CALVO: