Sociedad

Un estudiante de la ULE colabora con los ayuntamientos de Riello y Murias de Paredes en favor de la consevación del patrimonio

20 septiembre, 2021 14:59

Conservar el patrimonio de su comarca y sacar a la luz piezas guardadas en iglesias, ermitas y trasteros fue el principal motivo que llevó a Darío Álvarez Bouzas a presentar un proyecto a la convocatoria de Becas RALBAR consistente en dos exposiciones y visitas guiadas bajo el título ‘El arte olvidado’. Como omañés de Robledo de Omaña, este joven recién graduado en Historia e Historia del Arte en la ULE ha tratado de contribuir al desarrollo de su tierra y poner en valor el arte que se esconde en las iglesias omañesas y dar a conocer el estado de conservación en el que se encuentra su patrimonio. Un trabajo que desarrolló en julio y agosto gracias a las becas impulsadas por la Universidad de León y la Fundación Banco Sabadell, y cuyas exposiciones aún permanecen abiertas hasta el 29 de septiembre.

El proyecto que presentó a la convocatoria de las becas RALBAR y por el que fue seleccionado junto a otros once estudiantes de entre 24 propuestas presentadas, consistía en divulgar de alguna manera el patrimonio existente en la comarca de Omaña a través de dos exposiciones y visitas guiadas. “Para las visitas guiadas seleccionamos las cinco iglesias que a nuestro criterio mejor reflejaban el panorama artístico de Omaña, sus diferentes estilos o la variedad de soluciones arquitectónicas utilizadas. Las iglesias abiertas fueron las de Curueña, Marzán, Valbueno, Villabandín y Montrondo, repartidas entre los municipios de Riello y Murias de Paredes”, explica Darío Álvarez. “No hemos tenido prácticamente ningún problema para abrir estas iglesias, aunque sí que algunas personas mostraron su desconfianza por el riesgo que suponía mostrar las piezas a gente ajena al pueblo y desconocida, pero en cuanto se explicaron los motivos y la forma de realizar estas actividades cambiaron de opinión”.

Recorrer tantos pueblos le ha permitido también a descubrir aspectos que no conocía del patrimonio de Omaña, “pues siempre es posible saber más de todo ello, aunque algunos sitios ya los había visitado, y por supuesto también he conocido mucha gente que me ha brindado su ayuda y se ha esforzado para que todo saliera bien”. La parte menos positiva del proyecto fue el montaje de la exposición porque “tuvimos el tiempo justo y me he dado cuenta del trabajo que supone organizar eventos de este tipo, por muy pequeños que sean, pues hay muchas partes implicadas que hay que saber coordinar y no es fácil”. Y es que en ese proceso de puesta en marcha de ‘El Arte Olvidado’ invirtió tiempo en elaborar folletos, carteles, audioguías, paneles informativos, limpiar iglesias y trasladar piezas a la sedes elegidas para la exposición, Riello y Murias de Paredes.  

“Si volviera a pedir la beca creo que me centraría, más que en exponer piezas, en realizar simplemente visitas guiadas y ampliar el número de iglesias, así como organizar más hacenderas de limpieza. La razón no es otra que la excelente respuesta que han tenido las visitas guiadas, a las que se apuntaron numerosas personas”, argumenta Darío Álvarez Bouzas que cursará este año un máster online de Arte Medieval. 

La inmersión de ‘El Arte Olvidado’ en los pueblos de la Omaña leonesa ha propiciado que muchos habitantes decidieran colaborar con la iniciativa de este joven universitario limpiando piezas, ermitas o casonas nobiliarias abandonadas. Tal efecto produjo el interés de Darío Álvarez Bouzas por el patrimonio escondido omañés que incluso “algunos vecinos me solicitaron ir a su pueblo, aún sin ser parte de la exposición ni de las jornadas, para explicarles el arte que su iglesia contenía y poder así darle el valor que se merece, por eso creo que se han realizado importantes avances y muchos se han concienciado de la importancia de cuidar este patrimonio, el principal objetivo del proyecto”.

La despoblación brutal que vive el territorio es quizás el problema más importante, al que se enfrenta la comarca de la Omaña, con el consiguiente abandono de viviendas y cierre de iglesias, una comarca que aglutina medio centenar de construcciones religiosas. Un factor al que se suma –según Bouzas- “la secularización de la sociedad que tampoco favorece la conservación del arte sacro, ya que muchos renuncian a valorar ninguna de estas piezas porque no se ajustan a sus creencias. Esto ocurre sobre todo en los jóvenes, los principales responsables de la transmisión de estos bienes en el futuro. Es a ellos a quienes hay que convencer del significado real de estas piezas, reflejo de una cultura pasada que hay que conocer y respetar, aunque la nuestra sea distinta”. Y concluye que potenciar y restaurar este patrimonio “puede ayudar a atraer grupos de turistas que favorezcan al comercio local y dar salida y trabajo a estudiantes de Bellas Artes en el campo de la restauración. Pero para ello lo más importante sería la mayor implicación de la población descendiente, aunque no residente, de Omaña”.