Sociedad

La ULE desarrolla la segunda excavación arqueológica de las fortificaciones de la Guerra Civil en Babia

El objetivo es comparar los restos materiales entre las posiciones republicana y sublevada, para confirmar la hipótesis del mejor abastecimiento de material bélico y víveres

14 agosto, 2021 21:46

Parte del equipo Historia y Memoria Contemporánea de la Universidad de León desarrolla desde el pasado domingo, 8 de agosto, la segunda excavación arqueológica de las fortificaciones de la Guerra Civil en Babia (León), concretamente en la localidad de Genestosa, financiada por el Ayuntamiento de San Emiliano.

La primera se desarrolló en 2020, cuando se profundizó en una trinchera y refugio en la zona de El Regañón (Torrestío), posición controlada por el bando republicano, mientras que en esta ocasión sed trabaja en una posición principalmente adscrita al bando sublevado en Las Fanas (Genestosa). Ambos emplazamientos se encuentran en el frente indicado, concretamente en el llamado Sector San Emiliano, en el que estaba en disputa el estratégico paso hacia Asturias por el puerto de Ventana.

El objetivo de esta segunda campaña es estudiar el emplazamiento y comparar los restos materiales entre las posiciones republicana y sublevada, para confirmar la hipótesis del mejor abastecimiento tanto de material bélico como de víveres al bando sublevado.

Así, en la primera semana de excavación en Las Fanas se documentaron ya arqueológicamente más de cien casquillos Mauser que, a falta del posterior estudio de laboratorio ya en la ULE, parecen mayoritariamente alemanes del año 1936. También hay abundantes restos de latas de comida y vidrios de botellas de vino o licores, lo que muestra un buen abastecimiento a la tropa ubicada en la posición objeto de estudio, según señalaron los directores de la excavación, Javier Revilla Casado y Ana Cristina Rodríguez Guerra, profesores de Historia Contemporánea de la ULE.

Además de los materiales arqueológicos, la posición de Las Fanas conserva un recinto fortificado en un buen estado de conservación, a pesar de su rápida construcción con mampostería en seco hace 84 años. Por su estructura, se trata de un fortín de tipo africanista con muralla y varios pozos de tirador o de centinela, protegido además por varias líneas de trincheras hacia la línea de fuego del frente.

Su amplitud y potencial hacen que desde Hismecon-Ule se planteen futuras campañas para seguir excavándolo y poder conocer mejor la vida cotidiana en el frente de guerra, recuperando científicamente piezas como una navaja de afeitar o botones, como los que han aparecido ya este año, que proporcionarán a los investigadores valiosos datos para ampliar el conocimiento sobre la Guerra Civil en la comarca de Babia.

La intervención también trata de consolidar o frenar el deterioro de las estructuras del fortín, evitando su progresiva ruina, ya que de poderse restaurar íntegramente este lugar podría ser visitable.