Sociedad

Dosis de ilusión, pinchazos de satisfacción

El Español Noticias de Castilla y León charla con Miriam Casado Segovia, enfermera vallisoletana de solo 27 años que vacuna cada día en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid

9 agosto, 2021 09:44

“La satisfacción personal supera cualquier cansancio”, asegura en esta entrevista, y de forma rotunda, Miriam Casado Segovia, una enfermera vallisoletana, de solo 27 años, que se encarga de aplicar dosis de ilusión y pinchazos de satisfacción en el Centro Cultural Miguel Delibes de la ciudad del Pisuerga cada día, en busca de la ansiada inmunidad de rebaño.

Esta joven, que suma cinco años en la profesión, se muestra sumamente contenta de su trabajo y destaca también el reconocimiento que la ciudadanía les está brindando en el día a día. Charlamos con ella en la siguiente entrevista:

Pregunta. ¿Cuándo comienza a vacunar contra el coronavirus?



Respuesta. Recibí una llamada de teléfono ofreciéndome participar en el equipo de vacunación. En esos momentos estaba trabajando como especialista en un centro de salud pero no lo dudé y acepté. A día de hoy creo que esta experiencia me enriquece tanto laboral como personalmente.

Comenzamos el 30 de diciembre en las residencias de ancianos. Eran el primer grupo a inmunizar por parte de la estrategia de vacunación al ser la población más vulnerable. Recuerdo perfectamente mi primera vacuna, el nombre de la paciente  y su cara de emoción mientras me contaba que había sobrevivido ya a una Guerra Civil y una pandemia.

P. ¿Cómo fueron los primeros pinchazos? ¿Había nervios?



R. Por supuesto que había nervios. Eran las primeras vacunas que llegaban a Valladolid y existía mucha expectación. Además estaba presente la responsabilidad que te autoimpones al querer desempeñar tu trabajo lo mejor posible.

P. Las primeras fichas técnicas tenían que leerlas incluso en inglés.



R. Así es. Tanto las fichas técnicas como los estudios disponibles en ese momento. Bromeábamos entre los compañeros afirmando: “¡Cada vez te piden más requisitos para ser enfermera!”.

P. El equipo de vacunación en el que entró estaba formado incluso por “fisios”. Ahora serán una piña después de todo lo vivido estos meses.



Pasamos de no conocernos a ser una gran familia 


R. Pasamos de no conocernos a ser una gran familia. Con el coronavirus he vivido un compañerismo, a nivel profesional, que no había experimentado antes. Me llevo amigos para toda la vida.



P. Comenzaron a vacunar en las residencias. Seguro que guardan muchos recuerdos de los más mayores en esos meses de enero a marzo…



R. Cuándo acudimos para administrar las primeras dosis era Navidad. Nos decían que éramos su mejor regalo y también que este año les había tocado la lotería más importante, la salud.

Ellos habían tenido un aislamiento aún mayor que el resto de la población. Las residencias se blindaron para protegerlos así que para ellos nuestra visita era una fiesta. Nos recibían con carteles de ánimo o  dibujos. Y se hacían fotos para enseñárselas tanto a sus amigos como a sus familiares.

P. Una anécdota que se le haya quedado grabada dentro de este proceso de vacunación en unas residencias donde lo han pasado francamente mal.



R. Recuerdo una residencia muy afectada en la primera ola y donde, por desgracia, muchos residentes fallecieron. Era un matrimonio. Él había cogido el coronavirus y su mujer no. Aunque en un principio compartían habitación, pasaron buena parte del confinamiento separados. El aislamiento de él y la cuarentena tras acudir al hospital o por contacto con otros. Una vez vacunado se acercó para, a escondidas, preguntarme si ya podía besar a su mujer sin ponerla en peligro. Llevaban más de 50 años casados y esta era la vez qué más tiempo habían estado separados.



P. Cómo fue, tras finalizar la vacunación en las residencias, el proceso en los centros de salud con estos mayores de entre 85-90 años.



R. En este caso se hizo captación activa por parte de las enfermeras de los centros de salud y fue bastante costosa. Para poder citarlos en su centro de salud, a veces tenías que hacer hasta cuatro llamadas. Tenían qué contar con los hijos o familiares para el transporte, muchos eran muy reticentes por el miedo a salir del domicilio dónde se sentían a salvo, o porque pensaban que era peligroso acudir al centro de salud.

P. ¿Cuándo llega usted al Centro Cultural Miguel Delibes?



R. En marzo. Comenzamos con la vacunación de colectivos de forma paralela a la vacunación de mayores de 80 en los centros de salud. Poco tiempo después empezamos la verdadera vacunación masiva con convocatorias públicas.

P. ¿Cómo valora la atmósfera que existe en el Centro Cultural Miguel Delibes? Todo el mundo habla de agilidad y destaca la colaboración entre sanitarios y vacunados.



R. Personalmente, lo veo de forma muy positiva. Por lo general la gente está muy contenta, es accesible para la población y nos ofrece un espacio que permite tener más de 20 líneas operativas a la vez. Esto hace que aunque visualmente haya mucha cola, se avance muy rápido.

P. ¿Cree que se está valorando su trabajo?



R. Totalmente. La población está muy agradecida y nos lo hace saber cuándo viene a vacunarse.

P. Hay días, en los que el número de vacunas que llegan acompaña, en los que trabajan hasta 12 horas. ¿Compensa el esfuerzo?



R.Por supuesto.Hay días en los que terminas físicamente agotada o también porque la informática no acompaña. Pero en el recuento ves la alta participación y la satisfacción personal supera cualquier cansancio.

P. ¿Volvería a hacerlo?



R. Rotundamente sí. Me siento muy afortunada.

P. La vacuna es el arma más potente para acabar con esta pesadilla del coronavirus. ¿Anima a todo el mundo a ponérsela?



Que las vacunas salvan vidas es algo científicamente demostrado



R. Por supuesto. Que las vacunas salvan vidas es algo científicamente demostrado. Nos han permitido controlar enfermedades mortales e incluso erradicarlas. A todos los que aún tienen dudas les invito a informarse a través de una fuente veraz y así poder tomar una decisión fundada.

P. Viendo el ritmo de vacunación y que la inmunidad de rebaño está más cercana, ¿Estamos cerca de vencer al COVID-19?



R. En esta última ola ya hemos visto el efecto positivo de la vacunación. Evita la enfermedad grave o la disminuye sustancialmente. Pero hay que seguir haciendo las cosas bien. Personalmente opino que conviviremos aún con el coronavirus aunque tengamos inmunidad de grupo.