Javier Prieto ante Fernando Varela durante su ordenación

Javier Prieto ante Fernando Varela durante su ordenación Diócesis de Zamora

Zamora

"Tu muerte nos ha partido el alma": el obispo de Zamora dedica una emotiva carta a Javier Prieto y su familia

Fernando Varela reconoce que "la muerte nos desgarra siempre, nos inquieta siempre, nos desborda siempre" y añade que cuando se trata de "alguien tan joven, con tantos proyectos por delante", la pérdida es aún más dolorosa.

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La Diócesis de Zamora está de luto por el fallecimiento, el pasado miércoles 7 de mayo, del sacerdote Javier Prieto, que murió a los 38 años tan solo mes y medio después de haber sido ordenado presbítero.

Por eso, el obispo de Zamora, Fernando Varela, ha dirigido una carta abierta a la familia de Javier y a la comunidad cristiana en la que expresa la consternación de toda la diócesis. "La muerte nos desgarra siempre, nos inquieta siempre, nos desborda siempre", afirma el prelado, y añade que cuando se trata de "alguien tan joven, con tantos proyectos por delante", la pérdida es aún más dolorosa.

Javier Prieto fue ordenado sacerdote a finales de marzo y en pocas semanas se había ganado el cariño de los fieles de Toro, su primer destino pastoral. El obispo lo describe como "el benjamín de sus sacerdotes", y resalta su "vigor y fuerza incansable", así como sus "virtudes y valores" puestos al servicio de la diócesis.

En su carta, Fernando Varela se dirige personalmente a los padres y familiares de Javier, reconociendo el dolor que atraviesan y destacando que su hijo "fue absolutamente feliz" en su vocación sacerdotal. "Dios le hizo feliz. Y así lo vivió él", escribe. También subraya que "la vida no se mide por el tiempo y por la cantidad, sino por la intensidad con la que uno se da y ama".

El obispo de Zamora rememora cómo ungió las manos del joven presbítero pocos días antes, en su ordenación, señalando que "sus manos eran las del servidor", consagradas a ofrecer el sacrificio por el pueblo. "Hoy sus manos se entregan ya del todo al Señor de la Vida", añade.

También ha tenido palabras para Toro, donde explica que el municipio"y sus gentes, los niños, los jóvenes, las cofradías y el colegio habían tomado todo su corazón de pastor".

Por voluntad de la familia y con la colaboración de las Hermanas del Amor de Dios, los restos mortales de Javier Prieto descansarán en el cementerio de Toro, en una sepultura perteneciente a la congregación.

"Tu muerte nos ha partido el alma", concluye el obispo Varela en su emotiva despedida. "Solo la vida que no acaba es ahora, más que nunca, hontanar de nuestra esperanza".