Antonio Pilo
Fallece a los 79 años el sacerdote Antonio Pilo, muy querido en Aliste, Tierra del Pan y La Guareña
Ordenado en 1973, fue párroco en numerosas localidades de la provincia de Zamora.
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La Diócesis de Zamora ha informado del fallecimiento del sacerdote Antonio Pilo, a los 79 años. El obispo de la diócesis, Fernando Valera, ha expresado su pesar por la pérdida de este presbítero, muy vinculado a la vida pastoral de la provincia y recordado por su cercanía, compromiso y larga trayectoria al servicio de la Iglesia.
Antonio Pilo nació el 2 de marzo de 1946 en la localidad zamorana de Villar del Buey. Residía actualmente en la Casa Sacerdotal San José y desempeñaba su labor como cura adscrito en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, donde seguía colaborando de forma activa.
La capilla ardiente ha sido instalada en el Tanatorio Sever de la ciudad de Zamora. El funeral se celebrará este martes 8 de abril a las 17.00 horas en la iglesia de San Frontis, uno de los templos a los que estuvo especialmente ligado durante su vida sacerdotal.
Una vida entregada a la religión
Antonio Pilo fue o rdenado presbítero el 3 de junio de 1973, y comenzó su labor en la comarca de Aliste. En concreto en las parroquias de Mellanes, Domez y Tolilla.
En 1977 fue nombrado coadjutor en San Frontis, donde los vecinos aún guardan un grato recuerdo, según apuntan desde la Diócesis, por su implicación en la vida del barrio y en la restauración de la iglesia del Santo Sepulcro.
La Diócesis de Zamora también recuerda que durante esa etapa también ejerció como profesor de religión en el Instituto Maestro Haedo de Zamora.
Tras su paso por San Frontis y Pinilla, fue enviado a prestar servicio pastoral en varias localidades del entorno rural: Torrefrades, Piñuel, Malillos y Cernecina. En 1993, se le concedió un año sabático que vivió en Jerusalén, junto a la comunidad de franciscanos. "Esta experiencia en Tierra Santa marcó profundamente su espiritualidad y su posterior labor pastoral", aseguran desde la Diócesis de Zamora.
A su regreso en 1994, fue destinado a la comarca de Tierra del Pan, donde durante quince años ejerció como encargado de varias parroquias: Otero de Sariegos, Villalba y Arquillinos.
En diciembre de 1999 fue nombrado arcipreste de la zona; y participó activamente en la vida diocesana, formando parte de la comisión de asesoramiento del fondo sacerdotal de compensación y de la comisión diocesana para las Unidades de Acción Pastoral.
Desde 2005 atendió también a los feligreses de Granja de Moreruela y, posteriormente, fue párroco de Villarín de Campos, donde fue un gran devoto del Cristo de los Afligidos.
En 2008, fue trasladado al arciprestazgo de La Guareña, como párroco de Fuentesaúco, El Maderal, Villaescusa y Villamor de los Escuderos. Allí permaneció hasta 2023, destacando por su sensibilidad hacia la religiosidad popular y el patrimonio cultural de la zona.
Fue uno de los impulsores de la Junta Pro-Semana Santa de Fuentesaúco y pregonero en 2015. También ejerció como anfitrión en la ordenación diaconal del hoy sacerdote Javier Prieto. Desde 2018, compaginó su labor parroquial con su papel como consiliario diocesano de la Acción Católica femenina.
En 2023, Antonio Pilo se trasladó a la residencia sacerdotal San José y fue nombrado cura adscrito en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, donde siguió ejerciendo su ministerio con dedicación hasta su fallecimiento.
En sus últimos años, compaginó su actividad pastoral con su afición por el arte y el tiempo en familia, especialmente con sus hermanos, sobrinos y sobrinos nietos.