Zamora Pero de lo que ahora tenemos que ocuparnos todas las administraciones es de la recuperación económica, sobre todo aquellas que tienen el dinero, como la Junta de Castilla y León y el Gobierno de España, y los ayuntamientos apoyar en la medida que podamos.

Francisco Guarido: "El esfuerzo de la Junta durante la pandemia ha sido un poco rácano"

13 enero, 2021 00:00

Esta primavera Francisco Guarido llegará al ecuador de su segundo mandato como alcalde de Zamora, primero en coalición con el PSOE y, tras revalidar la victoria en los comicios de 2019, en solitario con una aplastante mayoría absoluta que le hizo famoso en toda España y hasta acuñó el denominado ‘efecto Guarido’, el único alcalde de capital de provincia de Izquierda Unida, paradójicamente justo cuando la formación recibía con división de pareceres el abrazo del oso de Podemos. Durante estos años ha habido de todo, pero sin duda lo peor se lo llevó consigo el 2020, que ha dejado tras de sí un rastro de muerte y ruina en la ciudad que el Ayuntamiento de Zamora ha tratado de paliar en la medida de sus posibilidades. El rumbo de 2021 lo marca la senda de la esperanza y la recuperación, también en lo municipal. Con 62 años, y veinte de concejal en la Casa de las Panaderas, 'Paco' Guarido confiesa que, además de hacer cosas por la ciudad, quiere hacer cosas para cambiar el mundo. "Si no, yo no me meto en esto".

Pregunta.- ¿Qué balance hace el alcalde de Zamora de este complicado 2020 que estamos a punto de cerrar?

Respuesta.- 2020 ya sabemos que se caracteriza por las desgracias de la pandemia y las consecuencias que ha traído, sobre todo de salud y laborales, porque ha afectado muchísimo a la economía de Zamora, y se cerró con la buena noticia de la vacuna esperamos que sea la puerta al final de todo esto. Pero de lo que ahora tenemos que ocuparnos todas las administraciones es de la recuperación económica, sobre todo aquellas que tienen el dinero, como la Junta de Castilla y León y el Gobierno de España, y los ayuntamientos apoyar en la medida que podamos. Es necesario recuperar en 2021 todo lo que se ha perdido.

P.- Impresiona recorrer Zamora y comprobar que hay más locales vacíos aún de los que había antes de la pandemia, ¿cree que podrá recuperarse todo eso que se ha perdido en unos meses?

R.- Todo no se ha perdido de golpe en unos meses, porque el declive de la economía de Zamora es un proceso que viene desde hace cuarenta años. Y no tenemos que negar la evidencia, la provincia pierde población desde entonces y la capital desde 2010. Es un deterioro en el que poco podemos hacer las entidades locales, pero sí lo pueden hacer toda la distribución de fondos europeos y de racionalización de la economía. Las zonas despobladas no podemos salir de este bache sin esas ayudas, es imposible. El problema de Zamora es el mismo que el de León, de la Raya con Portugal y de Teruel y de todas las zonas despobladas de España, porque es el problema del capitalismo. Aunque hay que confiar en las ayudas con esos miles de millones que dicen que van a venir y que van a tener un interés especial con las zonas despobladas.

P.- Esos miles de millones podrían reactivar la economía, pero si el problema es el capitalismo, ¿hay alguna solución a largo plazo?

R.- Hay un capitalismo de rostro humano y hay otro salvaje, que es el que estamos viviendo ahora mismo. No creo que todos sean iguales. En el norte de Europa, incluso en Francia es el mismo, pero no tienen los problemas que tienen España, Grecia o Italia. En la zona del Mediterráneo estamos protegiendo como administraciones poco nuestra economía y estamos al albur de las multinacionales en exceso. Francia es una economía capitalista, pero protege a sus poblaciones y a sus empresas, y no tienen ningún problema de despoblación.

P.- ¿Aboga entonces por un proteccionismo a las empresas locales y poner impuestos a las multinacionales y a aquellas que operan en Internet?

R.- Francia protege a sus empresas, todos nos acordamos de lo que pasó con la agricultura hace muchos años cuando no dejaban pasar la fruta y los tomates que venían del norte de África. Creo que hay que proteger nuestra economía y nuestro comercio, y planificar desde el Estado la economía. Yo me pregunto: ¿por qué la zona de La Raya de Portugal no tiene tantos problemas como la de España, cuando la situación en principio podría ser la misma?, y creo que el problema no es de las entidades locales, sino de planificación de la economía. Tenemos que darnos cuenta de que el Ayuntamiento de Zamora tiene un presupuesto muy similar al de la Diputación de Zamora, que es 200 veces inferior al de la Junta de Castilla y León, y a partir de ahí hacer los números.

P.- Volviendo al ámbito municipal, como ya hablamos en la última entrevista con Noticiascyl, el alcalde dijo que esta iba a ser la legislatura de las ‘grandes obras’, ¿ese plan sigue vigente tras el esfuerzo que ha hecho el Ayuntamiento para paliar la crisis del coronavirus?

P.- Tiene que ser la de las grandes obras, pero también este año hemos ejecutado un gran proyecto: hemos dado 2.750 ayudas a los autónomos por el cierre de sus negocios, al alquiler de autónomos y a los trabajadores que hubieran entrado en ERTE también para alquileres. Eso ha supuesto 1,3 millones de euros, un dato importante y que es bueno que se ponga en una comparativa con lo que han hecho otros, con todo mi respeto, la Diputación y la Junta. Creo que fuimos la primera administración que puso dinero en el bolsillo de la gente, con una tramitación rápida y ágil; y ése ha sido nuestro mejor proyecto para nosotros dentro de esta desgracia del año 2020. Nos quedan todos los grandes proyectos de la ciudad que tenemos entre manos: el Museo de Semana Santa, que el Ayuntamiento cofinancia con 1,6 millones de euros; el Centro Cívico, por valor de cinco millones, cuyo proyecto podría estar acabado en el mes de abril y licitarse en el segundo semestre de 2021; y el Conservatorio de Música, que es de la Junta, pero también presumo de lo que hacen otras administraciones en la ciudad. Son tres proyectos que caminan en paralelo.

Otros proyectos importantes, y por los que tenemos que luchar, son el Museo Pedagógico; el Parque de Bomberos (en licitación por 2,5 millones); todas las expropiaciones que se están haciendo en la muralla, donde desde que empezamos el mandato ya hemos gastado 2,5 millones y tenemos hecho el proyecto de ajardinamiento; y construir en la trasera del Ayuntamiento un edificio que pueda conectar con el Consistorio y facilitar la accesibilidad -1,5 millones-. Por último, estaría el Mercado de Abastos, que ya está entregado para que los Servicios Técnicos lo puedan dar de paso, y lo vayamos haciendo por fases, ya que son cuatro millones de euros y no se pueden abordar en un año. También acabamos de terminar el Matadero. Son todas ellas obras de tipo social y económico. El ‘arreón’ que le vamos a dar a la inversión es importante, y tendría que contribuir a paliar esa situación económica.

P.- Nos queda fuera el Banco de España y el Teatro Principal. Con el primero, ¿se ha planteado el Ayuntamiento tirar la toalla? La ejecución de las obras parece un callejón sin salida…

R.- Es una obra de mala suerte, pero no vamos a tirar la toalla. Llevamos más de dos meses de contrato y, aunque la empresa ha puesto el cartel y tiene algunos operarios dentro, lo cierto es que la obra no se desarrolla con la intensidad que debería para que pueda estar en cuatro meses y medio, que es el plazo de ejecución. Todo indica que no se va a poder terminar y vamos a tener que poner fin al contrato.

P.- ¿Alguna vez se ha planteado hacer lo que en legislaturas anteriores y ‘tragar’ con un modificado del proyecto y sacar el tema adelante?

R.- Pero es que eso es ilegal, y nosotros no vamos a cometer ilegalidades y no nos vamos a dejar amedrentar con nadie. Lo fácil hubiera sido lo que nos planteó la empresa desde el primer día que firmó el contrato, que hiciéramos un modificado de 150.000 euros y empezar la obra. Pero eso se llama chantaje. Y yo creo que, aunque la obra salga mal y el equipo de Gobierno vaya a tener un problema con eso, las administraciones no nos podemos dejar amedrentar. La Ley de Contratos favorece más a las empresas que a las administraciones, pero por ahí no pasamos, incluso si tenemos un fracaso político, que lo estamos teniendo. Hay que recordar que a la anterior empresa que abandonó le hemos incautado todas las fianzas, todos los pleitos los hemos ganado en el juzgado, se le impusieron penalidades… todo se ha resuelto favorablemente al Ayuntamiento, pero claro, no es suficiente. Lo deseable hubiera sido acabar la obra. Lo admito como un fracaso.

P.- ¿Ha desistido el alcalde de la remunicipalización de servicios, o cree que no es el momento?

R.- Tiré la toalla en 2016 por varias razones, primero porque en ese momento no era posible incorporar personal por la ‘tasa cero’ de reposición con los gobiernos de Rajoy, tampoco encontré ambiente favorable dentro del Ayuntamiento. Además, los contratos estaban vencidos en 2015 y no podía esperar, aunque para mí hubiera sido deseable otra situación. Lo considero imposible en estos momentos, y hay que ser prácticos. En la política no siempre se hace lo que nos gusta, sino lo que se puede hacer en cada momento teniendo en cuenta la dirección política de cada equipo de gobierno. Ya están en licitación los contratos más importantes: el de basuras y el de parques y jardines, al que se han presentado 9 empresas. Si todo va bien, en abril deberían de estar adjudicados. Es algo que se va a notar, y mucho, porque toda la maquinaria usada está prácticamente de desguace y se gasta mucho en averías. Con esto, todos los contenedores y camiones serán nuevos.

P.- El Casco Antiguo es una asignatura pendiente, cada vez hay más solares vacíos o edificios en avanzado estado de deterior. ¿Tiene algo previsto para revitalizarlo?

R.- Un nuevo Plan Especial del Casco Histórico, que ahora es demasiado proteccionista, y desde luego no impulsa la construcción. Tiene un exceso de protección en edificios que quizá no lo merecen ni artística ni arqueológicamente. No se trata de levantar más alturas, sino de liberalizar. Si no, nos arriesgamos a que la excesiva protección acabe en ruina del inmueble, porque los edificios, si no se usan y se consolidan, se caen, que es lo que ha pasado muchas veces.

P.- Otro de los grandes proyectos planteados para la presente legislatura era un nuevo edificio municipal en la antigua estación de autobuses. ¿Sigue adelante el Ayuntamiento?

R.- Sí, hemos tomado ya la decisión, porque el plan de urbanismo ahí permite un edificio residencial, pero lo que vamos a hacer es un edificio de oficinas municipales, que será más grande que el fracasado junto a la Plaza Mayor, con un aparcamiento todo lo que dé de sí bajo tierra, dos o tres alturas, y que nos sirva también de soporte económico para hacer esa obra. También habrá una plaza, porque no queremos modificar el plan actual. El edificio ocupará un tercio, y el resto será plaza pública. Haremos una entrada muy bonita, no sólo un parque, sino una entrada tranquila, bonita, con mucho espacio, zonas estanciales… El edificio completo no estará en esta legislatura, pero empezada la obra, sí.

P.- Tras todos estos años, ¿la Zamora de hoy se aproxima un poco al proyecto que tenía Francisco Guarido en la cabeza? ¿Cómo sería la Zamora soñada?

R.-Se aproxima un poco, yo creo que sí. Pero la Zamora soñada que tenemos en la cabeza es un ideal, por eso lo importante en la política no es conseguir el 100%, pero sí saber la dirección a seguir e irlo consiguiendo poco a poco. En estos cinco años estoy contento, en términos generales, a pesar de haber tenido alguna frustración, pero el nivel de inversión ha sido bastante aceptable, se han hecho muchas obras en la ciudad, después de un periodo bastante negro entre 2007 y 2015. Además, hemos saneado muchísimo el Ayuntamiento. Si de algo estoy contento es de la gestión económica, que no se ve como las obras, pero sin ella no hay obras posibles. Nosotros no hacemos una política presupuestaria como se hacía antes: hemos gastado mucho más en ayuda en domicilio y servicios sociales, en ayudas a empresas -que aquí son microempresas- y hemos sacado el dinero reduciendo el gasto corriente, que estaba absolutamente desbocado, y que hemos reducido en tres millones estos años. También estoy muy orgulloso de la política de empleo que tenemos, donde aceptamos todos los planes de empleo que nos ofrece la Junta de Castilla y León, y que hace que aquí entren a trabajar cada año más de 100 personas a jornada completa durante seis meses o un año. Antes, el Ayuntamiento se gastaba 300.000 euros en esos planes y ahora más de un millón. En ayuda a domicilio en 2015 se gastaba un millón, y en el presupuesto de este año hay 2,1 millones. Y eso no es posible sin una gestión económica eficaz, mirando el euro como si fuera el de tu casa. Y es lo que el Ayuntamiento necesitaba desde hace mucho. Sin querer mirar atrás, en 2013 hubo que pedir 18 millones de euros a los bancos para pagar todas las facturas que había; ahora se paga en 5 días, batimos todos los récords.

P.- ¿Con ganas de continuar más años?

R.- Ahora no es el momento de plantearlo, porque puede crear algunas disfunciones, pero creo que todo el mundo sabe lo que voy a hacer. Si me gustaría que, de los catorce concejales que están en estos momentos, hubiera un equipo potente que siguiera en este ayuntamiento en la misma línea. Dentro de estas catorce personas hay mucha gente inteligente y muy valiosa, yo solo soy uno más. Es un proyecto que debe continuar, se ha hecho un esfuerzo muy grande en estos 20 años por parte de Izquierda Unida. Y aunque nuestro partido, a día de hoy, es una incógnita, hay catorce concejales de IU que mi deseo es que continúen en este proyecto.

P. Pero además de la valía de cada persona, al mando de ese equipo hay una cabeza visible que lleva muchos años dando guerra, pateando Zamora, y está lo que se llama el carisma…

R.- Ahora no es el momento de plantearlo, sino de plantear un deseo. Somos un gran equipo, que ha hecho un buen trabajo, y que debe tener su continuidad. No debemos darle esa satisfacción al resto de partidos que estarían encantados de que las cosas fuera de otra manera. Y esto va a continuar a partir de 2023.

P.- La incertidumbre es muy grande, si IU desapareciera, ¿cuál es la idea?

R.- Es una posibilidad que puede estar ahí, pero es que a día de hoy tampoco la tenemos, así que no vamos a jugar con futuribles. Nuestra idea es que IU va a menos, y eso es un dato. Nos gustaría que las circunstancias de la coalición fueran otras, pero nosotros somos una minoría dentro de nuestra organización, y lo que predomina es el diluirse dentro de Podemos. No es mi deseo, ni creo que el de la mayoría de concejales. Pero tampoco es un bloque monolítico. Aquí habrá de todo.

P.- ¿Cómo valora que IU haya vendido su sede?

R.- Es un síntoma. Vender la sede parece que es el principio del final. Es verdad que se puede alquilar otra, de hecho nosotros así estamos en Zamora. Es verdad que hay una deuda acumulada, pero que se ha ido reduciendo, de 10 a 6 millones ahora. Pero todos sabemos que se podía haber reducido mucho más si IU se hubiera planteado como un grupo parlamentario, con una autonomía propia, y hubiera obtenido financiación el Parlamento. Pero no se quiso, sino que se prefirió aliarse con Podemos. Económicamente también nos ha perjudicado, aunque al final no es una cuestión económica, es una cuestión de principios vitales de querer mantener una formación política o no, de decir que esto está superado, como dicen algunos. Los que llevamos muchos años no estamos aquí a nivel personal, éste no es un partido personalista ni localista, es un partido nacional e internacional. Yo, si no estoy en un partido que haga una política en todas las comunidades autónomas, e incluso a nivel internacional, no me habría metido en este fregado nunca. A medida que vamos perdiendo esa identidad, desde luego para mí supone un problema. Estar en un partido en el que no tienes una referencia nacional a mí no me encaja. Comprendo que los hay, partidos localistas, de pueblo, pero yo nunca he estado en esas cosas. A mí no me interesa. Aparte de que querer hacer cosas por tu ciudad, quiero hacer cosas para cambiar el mundo. Si no, yo no me meto en esto.

P.- ¿Cómo lo está haciendo el Gobierno de España? ¿Cree que realmente está poniendo en práctica esa política de izquierdas de la que presume uno de los socios de gobierno, que es Unidas Podemos?

R.- En términos generales, creo que es un gobierno más de izquierdas que los que han precedido al actual, de eso no cabe duda, y que es más de izquierdas que si gobernara solo el PSOE. Todo el mundo conoce mi opinión de Podemos y no tengo que ocultarla, pero los mayores logros de este Gobierno se deben a la influencia de Podemos y de Izquierda Unida, como la subida del salario mínimo, las medidas en igualdad o el ingreso mínimo vital, que aún tiene mucho que mejorar, y esperemos que sea superior a la renta de ciudadanía de la Junta. Sólo con la subida del salario mínimo en el porcentaje que tuvo, sólo ya eso, es simbólico de un Gobierno que juega un poco, un poco más a favor de los trabajadores.

P.- ¿El ‘empujón’ de Unidas Podemos ha sido definitivo en esta legislatura?

R.- Yo creo que sí.

P- ¿Cree que Sánchez ha elegido bien los apoyos para aprobar los presupuestos, con Esquerra y con Bildu?

R.- Es que no había otra posibilidad. Es la suma de lo de la moción de censura, y todo lo demás ha sido un paripé. Es una mayoría parlamentaria natural, que debe seguir ese camino, porque ése fue el camino de la moción de censura, si no, sería traicionar también todo aquello, con todos mis respetos para Ciudadanos y para el PP.

P.- ¿No implicará un Gobierno rehén de los independentistas?

R.- Esa siempre es la propaganda del PP. Con los nacionalistas de Cataluña siempre pactaron PP y PSOE, con los nacionalistas vascos, igual. No nos engañemos, no son más nacionalistas por ser más de izquierdas o de derechas en el País Vasco y en Cataluña. Los nacionalistas son nacionalistas y, en suma, independentistas. Pero no pasa nada, la democracia es la democracia, y el valor de un voto en el parlamento es el valor de un voto en el parlamento. Y debemos convivir y pactar con lo que hay. Ningún grupo es apestado, porque es un grupo democrático, al que hay que respetar.

P.- De hecho, ¿cree que será más fácil lograr la paz social en Cataluña ahora que se ha consolidado esa mayoría que se forjó en la moción de censura?

R.- Es que lo que hemos vivido… y ahí estaba, en ese maremágnum catalán, toda la derecha independentista que estaba echando leña al fuego. Esta situación amortigua y dulcifica situaciones muy crispantes que hemos vivido. Lo que está claro es que cuando el PP no está en el poder prepara siempre escándalos con los mismos temas: la educación, el aborto y el nacionalismo, los temas favoritos que ayudan a crear polémica.

P.- Volviendo a nuestro entorno y al escenario que más nos preocupa ahora. ¿Qué le parece cómo está gestionando la Junta de Castilla y León la pandemia?

R.- Es complicado. En términos económicos y de las ayudas que se pretenden dar, es muy escaso todo lo que están haciendo. Hagamos una comparativa con el ayuntamiento: la competencia fundamental en el comercio, la hostelería y todo tipo de subvenciones y ayudas es de la Junta, no del Ayuntamiento. Sin embargo, en Zamora concedido 2.750 ayudas y, aunque pusimos aún más dinero -2 millones-, al final han sido 1,3 millones. La Junta tiene 12.000 millones de presupuesto, tiene exactamente 200 veces más presupuesto que el Ayuntamiento de Zamora. La Junta ha anunciado un programa de ayudas al comercio local por 1 millón, mientras el Ayuntamiento sacó unos bonos al comercio por 120.000 euros, y en 2021 están presupuestados otros 120.000 para febrero, y la idea es otro tanto en septiembre y octubre. Si la Junta pone 1 millón, el Ayuntamiento tendría que haber puesto 5.000 euros, esa es la proporción. Pero hemos puesto mucho más… Así, en términos económicos, el esfuerzo de la Junta ha sido un poco rácano.

Y en términos sanitarios, se ha hecho relativamente bien, todas las semanas nos reunimos en el Cecopi, procuramos no criticarnos unos a otros y apoyarnos. Pero, sin embargo, hay que poner sobre la mesa la política de desasistencia al medio rural de la Junta, y decirles que tienen que invertir mucho más en años sucesivos teniendo en cuenta el abandono de la sanidad en los pueblos. Sin ánimo de acritud y de crítica, veo un déficit muy importante. Siempre me llamó la atención cuando se iba a las reuniones de Zamora10 que se hablara tanto de economía del Estado, o del Ayuntamiento, y sin embargo temas fundamentales que atañen a la Junta, como el sanitario, no se abordaron. También es verdad que a lo mejor la Junta no tiene la culpa al 100%, sino parte la despoblación, la falta de médicos, etc.

P.- ¿Lo habría hecho mejor un gobierno de PSOE y Ciudadanos?

R.- El PP y el PSOE son partidos distintos, y eso lo vemos a nivel nacional. El PSOE, sobre todo si tiene el acicate de un grupo a su izquierda como es Unidas Podemos, hace mejor las cosas. Y en la Comunidad también es un futurible, una proyección. Por muy mal que lo hicieran, lo hubieran hecho mejor. El PP está enquistado en las instituciones de la Junta de Castilla y León de una manera que, hasta psicológicamente, por sanidad pública, es bueno que abandonen las instituciones y otros partidos ocupen su lugar. También lo fue en el Ayuntamiento de Zamora. Ese cambio de ritmo, de gentes, de equipo, le dan otro aire.

P.- ¿Cuál es su deseo para este 2021 que acaba de comenzar?

R.- Además de los tópicos de la salud y el trabajo, ver empezados todos esos proyectos de los que hablamos, que no es poco. Es un esfuerzo titánico. Yo es que soy muy práctico.