La Junta Electoral de Zona de Zamora ha rechazado una denuncia interpuesta por la Fundación Francisco Franco contra la inauguración del monolito en memoria de los represaliados el pasado jueves, un acto promovido por el Foro de la Memoria Histórica de Zamora y la Comisión pro Homenaje a las víctimas represaliadas por la dictadura franquista en el que también hubo presencia de políticos de distintas formaciones de izquierdas de Zamora, entre ellos Miguel Ángel Viñas, concejal de IU. En su denuncia, la Fundación consideraba que se trataba de un acto electoral, en el que además se había ultrajado la bandera española al exhibirse la republicana. La Junta Electoral ha remitido a la Fiscalía de Zamora la denuncia para que determine si hubo o no tal ultraje.

Las reacciones no se han hecho esperar: el alcalde, Francisco Guarido, alza la voz para decir "Yo también estuve allí. Sí, como un ciudadano más. Que la Fundación Franco denuncie este acto demuestra que los que promueven su ilegalización están acertados. El Ayuntamiento en 2011, con el PP, dio el visto bueno a la colocación del monolito, tiene permiso del Servicio de Patrimonio, y el equipo de gobierno ahora renueva el permiso que el Foro por la Memoria ya tenía. Que los herederos del genocida Franco denuncien a los que homenajean a sus víctimas sí que debería estar perseguido por la Fiscalía. El coordinador de IU ha sido, entre otros, el que ha hecho posible este acto".

Asimismo, CGT ha emitido un comunicado que reproducimos íntegramente a continuación:

LOS INTERESES ESPURIOS DE LA FUNDACIÓN DEL DICTADOR

La Fundación del “dictador” quiere tener su cuota de protagonismo residual en los próximos comicios “democráticos”.

Y ante su carencia de argumentos políticos acuden a la Junta Electoral Provincial de Zamora para denunciar el Monolito que recuerda a las victimas de su “mentor intelectual”.

La C.G.T. considera que el único ultraje que se ha cometido es la denuncia de esta “organización sin ánimo de lucro”. Una entidad que anhela tiempos pretéritos, en los que la represión y la falta de libertad ideológica era su estandarte.

Ahora, cuando una parte de la sociedad quiere homenajear a sus familiares, los represaliados ejecutados por orden del dictador y sus esbirros, el mismo que descansa en un mausoleo indecente mientras los restos de sus víctimas se encuentran diseminados por una multitud de cunetas, pretenden silenciarnos con denuncias y amenazas espurias.

Cuando han trascurrido más de cuarenta años desde la desaparición del dictador, España no ha culminado su transición política, pues los resortes del anterior régimen aún siguen vigentes y existe el peligro real de involución.

Por ello, desde la CGT no vamos a permanecer impasibles contra los ataques desaforados de estos cretinos y nostálgicos revisionistas. 

Si nos tocan a una, nos tocan a todas.