Butifarra en Casa Catalula
La feria gastronómica con la que recorrerás España del 5 al 13 de septiembre: de la sidra y el marisco a la paella y el lechazo
Este año, como adelantó su presidente José Luis Bellido, a EL ESPAÑOL Castilla y León, llega con una subida de precios.
Más información: Las casetas regionales afrontan la feria con “un pelín” de subida de precios y la petición de tener una cubierta permanente
No hay duda, lo mejor de España es su gastronomía. En eso no hay polarización, nos gusta todo, y de todas las comunidades.
Por eso, poder hacer un viaje gastronómico por todo el país sin apenas moverte es un plan perfecto.
Pocas propuestas resumen mejor el espíritu de las Ferias de Valladolid que esta: quedar con los amigos, recorrer las casetas y viajar por España sin salir de la ciudad.
Desde este sábado y al domingo 13 de septiembre, el recinto José Luis Bellido volverá a convertirse en un enorme mapa gastronómico. Y la única pregunta será por dónde empezar.
Eso sí, este año como adelantó su presidente a EL ESPAÑOL Castilla y León llega con un "pelín de subida de precios".
Alcanza ya su 43ª edición convertida en el lugar perfecto para quedar con amigos, pasear, picar algo y, sobre todo, darse una auténtica vuelta gastronómica por España.
Del sábado 5 al domingo 13 de septiembre, el recinto José Luis Bellido, situado entre el estadio José Zorrilla y el Centro Cultural Miguel Delibes, volverá a llenarse de aromas, música y tradición.
Serán nueve días para elegir entre una sidra asturiana, unas patatas revolconas, un pincho de lechazo, pulpo, paella, chistorra, pescaito frito o un rebujito.
Y eso es solo el principio.
Una feria que busca consolidar su nueva casa
La edición de este año será la segunda que se celebre en el recinto José Luis Bellido, construido expresamente para albergar una cita que llevaba décadas buscando una sede definitiva.
Con más de 10.000 metros cuadrados, el espacio estrenó el pasado año una nueva etapa para una de las ferias con más tradición de las celebraciones vallisoletanas.
El objetivo ahora es consolidar ese cambio. La Feria de Gastronomía y Folklore mantiene las 17 casas regionales que participaron en el estreno del nuevo recinto, aunque la organización no renuncia a seguir creciendo en el futuro.
La principal novedad de este año estará precisamente en la organización de las instalaciones. Todas las casas contarán con módulos de cocina uniformes, una imagen común que permitirá completar la configuración del recinto.
Un año más, la representación se mantiene con Ávila, Segovia, León, Zamora, Asturias, Galicia, La Rioja, Cantabria, Navarra, Valencia, la Casa Charra, Andalucía, Murcia, Cataluña, Baleares, Canarias y Melilla.
La lista podría crecer en futuras ediciones. País Vasco, Extremadura, Castilla-La Mancha, Burgos y Palencia permanecen en espera y podrían incorporarse si el espacio disponible se ampliara.
Del Mediterráneo al Cantábrico
Uno de los grandes atractivos de la feria es precisamente que cada paseo puede convertirse en un viaje diferente.
Los sabores del Mediterráneo tendrán un protagonismo especial. Valencia volverá a ser parada obligatoria para los amantes del arroz, con paella valenciana y marinera, arroz negro o fideuá, además de horchata con fartons y agua de Valencia.
Desde las islas llegará otra de las propuestas más variadas. Baleares llevará desde la clásica sobrasada hasta arroz mar-montaña, calamar con mojo balear, propuestas menorquinas y, por supuesto, la ensaimada para terminar.
Cataluña apostará por las tostas de butifarra y jamón, el pulpo y las gambas con alioli, las berenjenas rellenas de verdura o las brochetas de bacalao. Para los más golosos no faltarán opciones como la crema catalana.
Y si hay una casa que huele inmediatamente a costa y a verano, esa es la de Andalucía, una de las favoritas de la feria.
Casa de Andalucía
Pescaíto en adobo, chopitos, calamares fritos y boquerones compartirán espacio con salmorejo, gazpacho o berenjenas con miel de caña. Todo ello acompañado, para quien quiera completar la experiencia, de fino, manzanilla o rebujito.
Sidra, rabas y sabores del norte
El norte volverá a aportar algunos de los grandes clásicos de la feria.
Asturias es un clásico para ir con los amigos. Así, llegará con un repertorio difícil de discutir: bollos preñaos, chorizo a la sidra, fabada, callos y patatas al Cabrales. Y, naturalmente, no faltará el momento del culín de sidra. Cuidado, que se sube a la cabeza.
También el Atlántico tendrá su espacio con Islas Canarias, donde será posible encontrar papas arrugadas, carne fiesta, quesos y diferentes productos tradicionales de las islas.
Un joven escanciando sidra Ayto. Valladolid
Cantabria, por su parte, pondrá el acento en el mar con sardinas asadas, rabas, marmita de bonito, anchoas y boquerones aliñados. El recorrido puede terminar con algunos de sus dulces más conocidos, como los sobaos o la quesada. Otro clásico.
Castilla y León juega en casa
La Feria de Gastronomía y Folklore también será una magnífica oportunidad para comprobar que, cuando se trata de comer bien, Castilla y León tiene mucho que decir.
Segovia llevará algunos de sus productos más reconocibles, como los judiones de La Granja, el cochifrito, el chorizo de Cantimpalos o el pincho de lechazo, además de croquetas elaboradas con este producto.
La Casa Charra apostará por sabores inequívocamente salmantinos: farinato, hornazo, chichas, sopas de ajo y torreznos.
En Ávila no faltarán las patatas revolconas, las alubias del Barco o las tradicionales yemas de Santa Teresa.
Mientras que León ofrecerá una amplia selección que incluye cecina, morcilla, patatas con queso de Valdeón, alubias de La Bañeza y garbanzos al estilo maragato.
Zamora completará la representación autonómica con platos como el arroz a la zamorana, el hornazo, las sopas de ajo sayaguesas, el queso y los vinos de Toro.
Chistorra, champiñones y patatas a la riojana
La ruta continuará hacia el valle del Ebro y el norte interior.
La Rioja llevará propuestas tan reconocibles como las patatas a la riojana, el champiñón a la plancha, el pisto con huevos o el chorizo al vino. Y para brindar, pocas cosas más típicas que un zurracapote o un vino de Rioja.
En Melilla hay algo que se escribe con mayúsculas: el pincho moruno. Son palabras mayores y algo que siempre gusta comer entre amigos. Y como no todo es pincho, hay que probar también el abisinio melillense, la gamba cocida o los langostinos.
Pincho de Melilla
En Navarra, la chistorra será uno de los grandes reclamos, junto a migas, pimientos del piquillo, pochas, espárragos o rellenos de bacalao. Una parada perfecta para quienes buscan platos contundentes y productos de huerta.
Así pues, ya solo queda decir eso de "subimos a las casetas". Buen provecho.