El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el grupo Siloé, durante el pregón de las fiestas de Valladolid, este viernes

El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el grupo Siloé, durante el pregón de las fiestas de Valladolid, este viernes Miriam Chacón ICAL

Valladolid

Siloé cede el pregón a Pucela y la Plaza Mayor se abraza para abrir las fiestas: "Todos los besos nos suenan a Valladolid"

El grupo convierte a la ciudad en pregonera de las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo 2026 con un discurso repleto de amor a su tierra.

Más información: Siloé, de grupo de moda a pregoneros en las fiestas de Valladolid: "Es tan grande lo de este año que nos sobrepasa"

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Músicos, vecinos y pregoneros de sí mismos. El pistoletazo de salida de las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo 2026 lo ha dado Siloé, pero no del todo.

Fito Robles, Xavi Road y Jaco Betanzos se han asomado este viernes al balcón del Ayuntamiento y, ante una Plaza Mayor llena hasta los soportales, han hecho algo poco habitual en un pregón: cederle el micrófono a la ciudad. Cada vez que el vocalista ha gritado "¡Valladolid!", la respuesta ha rodado como un solo: "¡¡Pucela!!".

Antes, peñistas y familias habían empujado el tradicional desfile desde la Acera de Recoletos. Pañuelos, camisetas blanquivioletas, disfraces, el vino y el agua para los más atrevidos, y ese rumor de fiesta que en Valladolid se reconoce de lejos.

Gigantes y cabezudos, dulzainas y el Conde Ansúrez con su pañuelo recién impuesto han ido cerrando el círculo.

Quien llegó tarde se quedó en las calles laterales, asomado, esperando el primer "¡Pucela!". Cuando Siloé ha aparecido en el balcón, el grito ya no era de cortesía. Era de casa.

"Tenemos la mejor ciudad del mundo". Fito Robles no ha tardado en plantear la pregunta que ha estructurado todo el pregón: ¿quiénes son ellos para pregonar Valladolid? La respuesta la ha dejado caer con una sonrisa y un golpe de efecto. "Queremos que la pregonera esta noche sea… Valladolid".

La plaza ha entendido al instante. El ensayo ha costado un intento y al segundo "¡¡Valladolid!!" el "¡¡¡Pucela!!!" ha sonado ya como himno.

A partir de ahí, el pregón ha sido un juego de espejos entre el orgullo y la queja doméstica. El frío que pela, la falta de mar, un Pisuerga que "tampoco es exactamente el Caribe", el tópico del vallisoletano seco, serio, de ciudad en la que "nunca pasa nada".

"Eso sí. Todo eso lo podemos decir nosotros", ha advertido Robles. "Porque como venga uno de fuera a decir algo malo de Valladolid… cuidado. Porque esta ciudad es nuestra". La plaza, otra vez: "¡Pucela!".

Bufandas blanquivioletas a kilómetros

Siloé ha hablado como quien vuelve de gira y reconoce a los suyos en cualquier patio de butacas. Cádiz, Málaga, Santiago, Barcelona, Sevilla, Bilbao. "Entre miles de personas, de repente aparece una bufanda blanquivioleta. Una bandera. Un escudo. O se escucha desde algún lugar: ¡Pucela!".

Y entonces, ha dicho, ya no hace falta saber nada más. "Hay ciudades en las que uno vive. Y hay ciudades que viven dentro de uno".

El reconocimiento ha ido en los dos sentidos. Ellos llevan Valladolid por bandera; la ciudad, a su vez, los reivindica como "los de Pucela" con una familiaridad casi de barrio.

El desfile de peñas de las fiestas de Valladolid

El desfile de peñas de las fiestas de Valladolid Miriam Chacón ICAL

El Cuatro de Marzo, el Colegio CCV, el Grupo Scout Pisuerga, Tordesillas, la Universidad. "Yo a estos les veía cuando no les conocía ni Dios". Aquellos chavales, ha recordado el vocalista, han acabado llevando el nombre de la ciudad por España, fuera de España "y hasta delante del mismísimo Papa".

Lo de Roma —cantaron en junio ante León XIV— ha pasado de largo, sin hinchar el pecho: era una estación más del mismo viaje de vuelta a casa.

Fito ha pedido permiso para hablar también en nombre de los suyos. "Xavi, Óscar y Jaco. Tres vidas distintas. Tres historias distintas. Tres maneras de llegar hasta aquí. Y una misma ciudad que acabó juntándonos".

Antes de los discos, las giras y los grandes escenarios, ha dicho, "fuimos simplemente tres tíos haciendo canciones". Y mirad dónde les ha traído la vida: "A casa. A este balcón. Con toda nuestra ciudad delante".

El apellido que más les gusta, ha jurado, no está en ninguna portada: "Siloé, los de Valladolid".

Guillén, Celtas Cortos y el chaval de la habitación

El pregón ha buscado entonces linaje. En 1979, con Valladolid estrenando democracia municipal, Jorge Guillén escribió el pregón de estas mismas fiestas. "Debo a mi ciudad mi ser, mi vivir y mi lenguaje".

El desfile de peñas de las fiestas de Valladolid

El desfile de peñas de las fiestas de Valladolid Miriam Chacón ICAL

Robles la ha hecho suya y la ha traducido a calle, barrio y canción. El colegio, el bar, el parque, la primera caída, el primer beso, la primera guitarra, "la gente que estaba cuando todavía no éramos nadie".

Y la música que ya estaba aquí antes de que Siloé escribiera una sola nota: Arizona Baby y su Shiralee, la Cálida Trinchera de Celtas Cortos, Karla, la Chica Yeyé.

"Nosotros no hemos inventado nada. Hemos recibido solo una ciudad llena de canciones y hemos tenido la inmensa suerte de poder escribir unas pocas más".

Ha habido, también, un recado al futuro. "Ojalá ahora mismo, en algún barrio, un chico o una chica esté encerrado en una habitación escribiendo, ensayando, volviendo locos a sus padres con una guitarra. Y ojalá dentro de veinte años esté en ese mismo balcón".

Aunque, ha precisado, espera que entonces tenga la misma idea: que el pregonero no sea él. Que vuelva a ser Valladolid. "Besaros. Abrazaros. Quereos"

El tramo final ha sido un desmentido en voz alta. Que si los vallisoletanos son secos, sosos, siesos, estirados. Que si cuesta que digan "te quiero". "Lo que pasa es que no vamos diciéndole ‘te quiero’ a cualquiera. Hay que ganárselo". Esta noche, excepción.

La Plaza Mayor de Valladolid, a rebosar durante el pregón de las fiestas de la ciudad

La Plaza Mayor de Valladolid, a rebosar durante el pregón de las fiestas de la ciudad Policía Municipal de Valladolid

"Mirad a la persona que tenéis cerca. A vuestra pareja. A vuestro padre. A vuestra madre. A vuestros hijos. A vuestra cuadrilla. O a ese desconocido que se ha puesto a vuestro lado y que a estas alturas debe de estar empezando a preocuparse".

El silencio que ha pedido Fito al apartarse del micrófono no ha durado mucho. La plaza se ha besado. Se ha abrazado. Ha hecho exactamente lo que le pedían, con esa mezcla de vergüenza y entrega que en Pucela también es una forma de fiesta.

"Mirad esta plaza", ha dicho al volver. "Y luego dicen que somos secos. Puede que dentro de 20 años nadie recuerde las palabras exactas, ha concedido. Da igual. Ojalá se recuerde a quién se tenía al lado".

La despedida ha sido de deuda y de casa. Guillén debía a Valladolid su ser, su vivir y su lenguaje. Ellos también. Y han podido añadir algo más: las canciones.

"Gracias por habernos visto crecer. Gracias por dejarnos llevar vuestro nombre por el mundo. Por esos amigos y familiares que ya se fueron, por los que están por llegar, gracias a Dios también y a los que están pasando un momento muy difícil. Y gracias por conseguir que, por muy lejos que lleguemos, siempre sepamos dónde está nuestra casa".

No eran ellos los pregoneros, ha zanjado. "La pregonera eras tú". Y entonces la frase que ya se llevaba la plaza: "Todos los besos nos suenan a Valladolid".

El pregón de las fiestas de Valladolid, este viernes

El pregón de las fiestas de Valladolid, este viernes Miriam Chacón ICAL

El "¡Pucela!" posterior ha sido el más largo de la noche. Después, el pregón ha dejado paso a la canción 'Todos los besos', que han entonado todos los asistentes al unísono, y al grito que todos esperaban: "¡¡¡Que empiecen las fiestas!!!".

Diez días por delante. La Plaza Mayor, todavía llena. Y una ciudad que, por una noche, ha pregonado en voz alta que no es tan seca como dicen.