Varona, en el centro de la imagen, junto a represantentes socialistas.
Polémica por la cancelación de una exposición: el PSOE habla de censura y la Diputación alega falta de información y calidad
‘La otra transición vallisoletana’, del artista Íñigo Varona, no abrirá finalmente sus puertas al público en el palacio Pimentel.
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La exposición ya estaba montada en el Palacio de Pimentel. Las banderolas que anunciaban su celebración estaban colocadas en la calle y su inauguración estaba prevista para este jueves.
Sin embargo, ‘La otra transición vallisoletana’, del artista Íñigo Varona, no abrirá finalmente sus puertas al público.
La decisión de la Diputación de Valladolid ha desencadenado una fuerte polémica. El Grupo Socialista acusa al equipo de Gobierno del PP de haber suspendido la exposición por motivos ideológicos y habla abiertamente de “censura previa”.
La institución provincial, por el contrario, niega esta interpretación y asegura que la cancelación se debe a que los responsables del Servicio de Cultura no conocieron con antelación suficiente todos los contenidos que iban a exponerse.
A su juicio, no se siguieron las normas establecidas para organizar la muestra, y también habla de "poca calidad".
Ese es, según la versión trasladada por la jefa del Servicio de Cultura de la Diputación, Paz Malfaz, el motivo principal por el que finalmente se decidió no inaugurar la exposición.
“Somos una institución pública, no podemos exponer sin saber lo que vamos a exponer”, explica Malfaz en conversación con EL ESPAÑOL Castilla y León. “Tenemos que tener un conocimiento previo”.
La muestra tiene su origen en la beca de Artes Plásticas que la Diputación concedió en 2023 a Íñigo Varona para desarrollar el proyecto ‘Barriadas y movimiento urbano en Valladolid’, relacionado con las barriadas de la ciudad durante la época de la Transición.
Según explica la responsable del Servicio de Cultura, el artista desarrolló el proyecto para el que recibió la ayuda y posteriormente justificó la beca.
Además, la Diputación ofreció a los últimos beneficiarios de estas ayudas la posibilidad de exponer sus trabajos en las salas dependientes de la institución provincial.
En este caso, sin embargo, la exposición no siguió el procedimiento habitual de selección de artistas mediante una comisión de expertos, sino que surgió de esa posibilidad ofrecida a los becarios.
El conflicto apareció, según la Diputación, durante la preparación de la muestra.
Malfaz explica que las normas del Servicio de Cultura establecen que la institución debe conocer con suficiente antelación todos los elementos que van a formar parte de una exposición: las obras, las imágenes para elaborar el catálogo, los textos de las cartelas y el resto de contenidos.
“En este caso no ha sido así”, asegura.
Según su relato, el artista facilitó inicialmente fotografías que no permitían conocer de manera completa los elementos que finalmente se iban a instalar.
De hecho, sostiene que los responsables culturales no tuvieron “conocimiento pleno” de la exposición hasta que comenzó el montaje en la propia sala.
“Nos pasó unas fotografías de una calidad muy mediocre, con los elementos incluso ocultos en algunas ocasiones, de tal modo que nosotros no hemos tenido conocimiento pleno de lo que se iba a exponer hasta que ha comenzado el montaje”, afirma.
Textos enviados directamente a imprenta
La Diputación asegura también que parte de los textos relacionados con la exposición no fueron facilitados previamente al Servicio de Cultura.
“Esos textos no nos los han facilitado a nosotros, los han facilitado directamente a la imprenta”, explica Malfaz.
Durante el montaje, los responsables de la institución revisaron el contenido definitivo de la muestra y plantearon al artista la retirada de alguno de los elementos instalados.
Según la versión de la Diputación, Varona no aceptó esta petición.
Malfaz reconoce que la exposición tenía “una clara ideología política” y que existía “algún elemento” que se consideró conveniente retirar.
Sin embargo, insiste en que la decisión final no responde a la ideología del contenido. “No se trata de censurar”, sostiene.
La responsable del Servicio de Cultura asegura que la cuestión fundamental es que la institución no conoció previamente todos los elementos que finalmente iban a exhibirse y que no puede inaugurar una exposición sin disponer de esa información.
“No hay exposición que se inaugure sin tener el catálogo ya”, afirma.
La calidad de la muestra
Junto al incumplimiento del procedimiento y la falta de información previa, desde el Servicio de Cultura también se realizaron valoraciones críticas sobre el resultado expositivo.
Malfaz considera que la muestra no alcanzaba, a juicio de los responsables del área, el nivel adecuado para una sala de arte contemporáneo como la del Palacio de Pimentel.
“No consideramos que tenga calidad suficiente”, señala.
También apunta a una falta de contenido para las dimensiones de la sala, aunque reconoce que estas apreciaciones tienen un componente subjetivo y precisa que no fueron, por sí solas, el motivo determinante para suspender la inauguración.
La razón principal, insiste, fue la falta de conocimiento previo de todos los materiales y el hecho de que no se hubieran seguido las normas habituales de organización.
El PSOE habla de una “decisión política”
Por su parte, la interpretación del Grupo Socialista es completamente diferente.
En una nota de prensa, el PSOE denuncia que el artista fue requerido “a última hora” para retirar una parte del catálogo ya expuesto por “motivos estrictamente ideológicos”, bajo la advertencia de que, si no lo hacía, la exposición sería cancelada.
Ante la negativa del autor, según los socialistas, la inauguración fue suspendida.
El portavoz del Grupo Socialista en la Diputación, Francisco Ferreira, califica lo sucedido de “censura previa”.
Ferreira sostiene que la exposición había superado los requisitos necesarios para poder inaugurarse y, por ello, considera que la cancelación solo puede responder a una decisión política.
Los socialistas destacan además la trayectoria de Íñigo Varona, doctor cum laude en Investigación en Arte Contemporáneo por la UPV-EHU y participante este año en el programa CreaVA de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid con la exposición Aparejo y delito.
También recuerdan que fue la propia Diputación la que concedió al artista, por unanimidad del jurado, la beca de Artes Plásticas de 2023 para desarrollar el proyecto.
El Grupo Socialista pedirá explicaciones al presidente de la Diputación, Conrado Íscar, y exigirá la apertura inmediata de la exposición tal y como fue concebida por el artista
Además, Francisco Ferreira ha anunciado que, si la muestra no se abre, solicitarán la dimisión de la diputada responsable de Cultura, Yolanda Burgoa, y del presidente de la Diputación.