Imagen de Imane en la barra del Bar Paris.

Imagen de Imane en la barra del Bar Paris. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

De Marruecos al bar de un pueblo de Valladolid: “Nuestra especialidad son los pinchos morunos con sabor auténtico”

Imane Hsain nació en Marruecos y reside en España. Tiene 36 años y el pasado 13 de marzo decidió coger las riendas del Bar Paris.

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Cabezón de Pisuerga es un municipio de la provincia de Valladolid que, en la actualidad y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una población de 3.910 habitantes.

Se ubica a orillas del río Pisuerga y ofrece una combinación perfecta de historia, cultura y paisajes naturales impresionantes. Su historia se remonta a la época romana y, a lo largo de los siglos, ha sido testigo de diferentes acontecimientos históricos que han dejado su huella en la arquitectura y en las tradiciones locales.

El encantador municipio rural es una ventana al pasado, con calles empedradas, casas de piedra y un ambiente sumamente acogedor que nos hace retroceder en el tiempo.

Hasta la localidad vallisoletana llegó, el pasado mes de septiembre de 2025, Imane Hsain. Una mujer nacida en Marruecos, de 36 años, amante de los viajes y que tiene ocho años de experiencia en el mundo hostelero.

El pasado 13 de marzo de 2026 se puso al frente del Bar Paris del pueblo, está sumamente contenta y cuenta todos sus planes y cómo ve el futuro a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Imagen interior del Bar Paris en Cabezón de Pisuerga.

Imagen interior del Bar Paris en Cabezón de Pisuerga. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Su vida

Me defino como una mujer trabajadora por la forma en la que enfrento mis responsabilidades y sostengo mis metas, incluso cuando hay cansancio y sigo intentando construir algo mío, propio”, asegura Imane Hsain en declaraciones a este periódico.

La marroquí, de 36 años, asegura que “tiene la capacidad de adaptarse a cualquier situación y salir adelante, aun en etapas difíciles”. Ahí cuando la cuesta se empina y toca dar todo de uno mismo.

“De pequeña recuerdo que quería ser abogada, bailarina y cantante. Todos los recuerdos que tengo de mi infancia son muy felices y alegres junto con mis padres”, asegura nuestra protagonista.

Imane llegó a Cabezón de Pisuerga, en la provincia de Valladolid, allá por septiembre de 2025 y no dudó en lanzarse a la aventura de escribir una nueva historia hostelera.

El Bar Paris

“Sumo ocho años de experiencia en el mundo hostelero. Llegó a mi vida cuando una experiencia me cambió y descubrí quién soy y lo que valgo realmente. Desde el momento en el que pisé Cabezón, tenía la idea de poner al frente de un bar. Finalmente lo abrí el 13 de marzo de 2026. Anteriormente lo tenían otros dueños”, nos explica nuestra protagonista.

Imane Hsain cogió las riendas del Bar Paris en el pueblo vallisoletano. Un establecimiento hostelero que se ubica en la Avenida Castilla y León número 22 de la localidad pucelana y que cuenta con 55 metros cuadrados.

Imane en su bar de Cabezón de Pisuerga.

Imane en su bar de Cabezón de Pisuerga. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Se trata de un espacio perfecto. Ni muy grande ni muy pequeño. Ideal para que la gente venga a tomarse algo, charlar y disfrutar. De momento no cuento con ningún trabajador”, añade.

Ella saca, cada día, el negocio adelante.

Los pinchos morunos

Nuestra especialidad son los pinchos morunos con sabor auténtico y tradicional. También los de pollo moruno. Están hechos con cariño y, la verdad, es que gustan mucho a todos los que los prueban”, afirma la hostelera.

En esta entrevista con ella nos confiesa que “no tiene miedo a la nueva aventura” porque estar al frente del bar le hace “sentirse viva” y añade que “la inversión ha sido grande” como exige el hecho de emprender en un negocio.

La barra del Bar Paris en Cabezón de Pisuerga.

La barra del Bar Paris en Cabezón de Pisuerga. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

“No me cabe la menor duda de que de la hostelería y de mi bar es de lo que quiero vivir. Tengo la esperanza de crecer y de ser feliz. No me da miedo porque los vecinos me han acogido muy bien y estoy muy contenta”, afirma.

Como objetivo en la vida se plantea “crecer como persona y aprender de cada experiencia” con “el mayor deseo” de sentirse “orgullosa” de lo que construye con su “propio esfuerzo”.